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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Jondo Cante del Sur uedo escribir las líneas más tristes este domingo y, sin embargo, no pienso hacerlo porque la alegría, como el Sur, así, con mayúsculas, es, además de un sentimiento, una filosofía de vida. Bien lo saben los grandes poetas del rincón más meridional, en el sentido más amplio, y de los anónimos que han conformado esa poesía sin firma y cantada, misteriosa y profunda llamada flamenco o cante jondo. Va a hacer cerca de tres años que comencé estas crónicas de los domingos de ABC, donde dejo algunos buenos amigos y enormes profesionales, de la mano de su director entonces, José Antonio Zarzalejos, y lo hice hablando del sur, de mi sur, de Andalucía, esa hermosa madre a veces terrible. En esta última crónica, voy a hacerlo nombrándola también, en la encarnación de alguno de sus poetas y de sus señas de identidad, como si no pasara nada- -nada pasa en realidad más que el cierre natural de los ciclos de la vida- como si esta fuera una crónica más, aunque la última sea. Merecerían más espacio y detenimiento, así como otros maestros que han pasado dominicalmente por estas crónicas, pero habré de hacerlo reducidamente. Me refiero a los poetas andaluces Manuel Alcántara, el maestro malagueño de afinada poesía y socarrones artículos, ejemplo en ambas disciplinas de la mejor tradición literaria andaluza, y mi paisano, el jerezano Manuel Ríos Ruiz, también poeta y periodista, y uno de los mayores entendidos de flamenco de este país. Sobre el primero para referirme a una Antología Personal aparecida en la colección que dirige con buen tino el también poeta Juvenal Soto, que recoge una panorámica reducida y deliciosa de un poeta que, sin en- P golamientos innecesarios, sin hacer de lo andaluz una profesión y una caricatura, recoge en su propia poética la grandeza de toda la tradición literaria del sur, desde los grandes poetas grecolatinos y andalusíes, y estoy refiriéndome a Catulo, Ibn Hazám o Almutamid, a los grandes poetas de los Siglos de Oro, pasando por los andaluces universales como Juan Ramón Jiménez, Antonio y Manuel Machado, o Federico García Lorca, con los que comparte el hondo conocimiento y el amor por el duende flamenco y su poesía, absolutamente presente y personal en su propia poética. Su obra está hecha de verdad y la Andalucía más auténtica, por la que ha merecido, aunque no ha hecho prédica de ellos, los premios más importantes. Estos mismos conceptos, referentes y contextos son aplicables al jerezano Ríos Ruiz, también premio Nacional de Literatura en el año 1972 por el libro de poemas El Oboe que la editorial Calambur ha reunido, con toda su poesía en un sólo volumen más que recomendable, además de una edición excepcionalmente bella y completa bajo el título El Gran Libro del Flamenco por conocimiento y exhaustividad, llamado a ser libro de consulta obligatoriapara especialistas y neófitos de ese jondo cante del sur que es el flamenco. Aunque Ríos Ruiz me desaprobará el elogio, con su gigante bonomía, utilizaré palabras del escritor Antonio Hernández que dice de él que es el Lorca de su generación, por la altura de sus metáforas y de sus imágenes poéticas argumento cargado de razón por su poesía enjoyadamente musical, por sus símiles sorprendentes, rastreables incluso en este ensayo del flamenco cuando dice para definir la voz de Camarón como voz de hojaldre consiguiendo con ello surrealismo y exactitud descriptiva. Quiero terminar como digo citando dos poetas enormes, de esa otra tradición no tan jaleada de grandes poetas de la que yo me siento heredero, y de la que hacen patria las editoriales Calambur y Almuzara, dirigidas por andaluces orgullosos de serlo, y con una profesionalidad y una dedicación que hacen de sus ediciones de poesía únicas en el panorama actual de la edición española. Poetas como entre otros muchos. Unos están, otros ya me faltan, como dice Alcántara: Mis cuentas no están cabales me falta una golondrina y me sobran tres cristales Aunque parezcan tiempos de oscuras guillotinas las golondrinas volveremos como la primavera. Los amigos saben quien era, quien soy, donde estaré. A los enemigos que los diviertan sus madres. LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS Economía El verano sangriento E sto ha sido como el verano sangriento de Hemingway o la lectura del parte de bajas en la plaza de Atlanta en Lo que el viento se llevó Día a día, semana a semana, han caído por Dios y por España casi todos los sectores de la economía nacional. La traca final la puso el miércoles el INE cuando hizo público los datos de contabilidad nacional del segundo trimestre de 2008, un claro anticipo de la recesión en el tercero y en el cuarto como ha señalado Standards Poor s estos días. Los españolitos se resisten a volver de vacaciones para retrasar lo más posible su encuentro con la realidad. Gozan los últimos días de vino y de rosas, las postreras caricias de un largo y cálido verano antes de penetrar en los fríos polares de la crisis. La vuelta al cole se presenta con tintes dramáticos, salvo para el gobierno. Zetapé es el único que confía en una recuperación rápida de la actividad; es el optimismo de la ignorancia... Desde Bruselas, Eurostat hacía público un informe demoledor sobre la evolución demográfica de la Vieja Europa y su impacto sobre los sistemas de pensiones. España es de los países con peores perspectivas. Una población en edad de trabajar cada vez menor deberá pagar el retiro y otras prestaciones sociales a un número de jubilados cada vez mayor. Esto plantea dos problemas. Por un lado, el gasto público se disparará y generará déficit presupuestarios sustanciales; por otra, las generaciones jóvenes se verán forzadas a sacrificar su nivel de vida para mantener el de las clases pasivas. Cualquiera de esos dos escenarios conducirá a conflictos inter generacionales importantes y a una reducción del potencial de crecimiento de la econo- mía porque los jubilados gastan y los activos no podrán ahorrar. Desde esta óptica, la reforma del Estado del Bienestar es una prioridad estratégica si España aspira a tener una economía competitiva en las próximas décadas. Ahora bien, este es un tema tabú. Ningún partido político es capaz de plantear esa cuestión. En Jackson Hole, convocados por el Banco de la Reserva Federal de Kansas City se han reunido un año más algunos de los principales cerebros de la economía mundial. Todos han coincidido en una socrática conclusión: sólo sé que no sé nada Como decíamos ayer, esto es, en la columna del pasado domingo, el grueso de los expertos no es capaz de prever la dimensión y duración de la crisis pero la mayoría cree que será mucho más larga y dura de lo previsto inicialmente. Así lo anunció Bernanke en su alocución inaugural en el simposio. La situación actual recuerda a la calma chicha que precedió a la Gran Depresión tras el desplome de Wall Street en 1929. Las cosas iban mal pero no muy mal y, como ahora, no estaba claro el alcance de la crisis hasta que las fuerzas depresivas se desataron con una violencia extraordinaria e imparable. En medio de la tormenta, el asunto de la financiación autonómica es un esperpento del Ruedo Ibérico valle- inclanesco. Las partes en litigio se han dado cuenta que se enfrentan a un juego de suma negativa; es decir, lo que unos ganan, otros lo pierden. Esto plantea un panorama estremecedor. El desplome de la economía se ha visto acompañado por el de los ingresos pero ninguna autonomía ni ninguna administración local quiere o está dispuesta a recortar sus gastos. Esta situación es disparatada. Llevará a una guerra de todos contra todos y de todos contra la Administración central lo que, producirá casi con toda seguridad un agujero de las cuentas públicas en 2009 muy cercano al límite del 3 por 100 del PIB fijado en el Tratado de Maastricht. En este marco, los Presupuestos para el ejercicio próximo son un encaje de bolillos de una extraordinaria complejidad. Hablando de Presupuestos, el gobierno y la crisis han convertido, como ya anunciamos, un superávit fiscal del 2,2 por 100 del PIB en un déficit cercano al 1 por 100 del PIB en lo que va de año. Mientras Alemania combate la recesión con una estrategia presupuestaria restrictiva, España opta por un keynesianismo de circunstancias, esto es, dejar que las finanzas del Estado se desequilibren sin que esto sirva a ningún teórico objetivo de política económica.