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31 8 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Donato es el músico más activo y ecléctico de la generación de la Bossa Nova ABC Bossa Nova Medio siglo sin parar de sonar Joào Donato MÚSICO La música envejece como un buen vino TEXTO: V. G FOTOS: SIMONE PORTELLADA João Gilberto, padre de la Bossa Nova, dice que aprendió el ritmo viendo a João Donato al piano. A los 73 años, Donato está lejos de jubilarse y es el músico más activo y ecléctico de la generación de la Bossa Nova. Autor de composiciones con Jobim, Caetano Veloso y Gilberto Gil, sus piezas las ha grabado recientemente la banda de hip- hop estadounidense Black Eyed Peas. En São Paulo, antes de recibir un homenaje de jóvenes músicos brasileños y de partir a una nueva gira internacional, Donato recibió a D 7 lleno de humor y vestido con un pijama de franela estampado con trenes de juguete. -Usted reniega a veces del título que lo identifica con la Bossa Nova. ¿Por qué? -Ser identificado con algo no le hace mal a nadie. El título de Bossa Nova lo acepto, como acepto el de jazzista, el de sambista... Acepto que me llamen cualquier cosa. Es derecho de la persona que identifica. La gente tiene manía de rotular, de decir que fulano es masculino, zutana femenina... y ni siquiera eso está claro hoy en día. Etiquetan diciendo que uno es moderno, antiguo, cuadrado, cutre, folclórico... ¿Y cómo ve las celebraciones de 50 años de la Bossa Nova? -Lo que pasa es que la música envejece como un buen vino, va volviéndose cada vez más más valiosa, más buscada, mas idolatrada. ¿Y cómo recibe los honores? (Donato ha sido homenajeado por jóvenes compositores, en- tre ellos, Bebel Gilberto) -Es una sensación de grandeza, de sol brillando, de esperanza, de un mañana... De que la generación de hoy no está perdida como un día llegué a pensar. Me siento completamente feliz de saber que las cosas siguen por el rumbo correcto y que nadie dice: que pena de música que fue bonita en los años 50. ¿Y qué piensa del homenaje que ha supuesto que el grupo estadounidense Black Eyed Peas grabase un disco con sus composiciones? -Eso fue fantástico. Son las posibilidades que permite el mundo de hoy. Graban un disco con mi música en Nueva York, donde se da todo el movimiento del Show Business la segunda industria del mundo en movimiento de dinero. Un importante ejecutivo de EMI me dijo eso, que el petróleo es el primer sector y el segundo la música. Son los dos que más dinero recaudan del mundo. -Pero los músicos no suelen ser ricos... -Los músicos no se vuelven ricos porque se dedican a su arte como si fuese una religión, componen como si estuviesen en un templo, en una iglesia, y no están pensando en dinero. No entienden nada de negocios. -Usted fue uno de los músicos brasileños que más se integró con artistas de otras vertientes de la música latina, como la salsa. Tocó con figuras como Mongo Santamaría y Tito Puente ¿Cómo fue ese camino? -Viví nueve años en Nueva York, en Los Ángeles y San Francisco. Toqué con los mejores tumbadores de Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo, Panamá: en fin, del Caribe. Viví principalmente en Los Ángeles y en San Francisco, por una cuestión geográfica, física, y menos en Nueva York, porque el clima era muy pesado, hacía mucho frío, mucho calor. Esperaba que llegase la primavera y eso no me gustaba. A mí me gustan todos los días iguales, como en el trópico. Un clima de isla. -Su agenda es muy intensa. Usted es probablemente el músico de Bossa Nova que más viaja... -Sí. Acabo de llegar de La Habana y de Libia. Toqué en Libia vestido de cubano y en Cuba, de Gaddafi. Todo eso me divierte. En esta etapa de la vida estoy a las mil maravillas. Es como si uno ya no estuviese cargando piedras. Como si hubiese llegado a una tranquilidad evangélica, donde todas las noticias son buenas, donde uno sólo transmite y dice cosas buenas. Eso se llama música. -Y el trajín, ¿no le cansa? -No, porque uno aprende a descansar cuando duerme. Hay gente que duerme y no descansa. Yo duermo en cualquier lugar.