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16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE en 1962 con un concierto histórico en el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York. El ritmo que cumple cincuenta años, ha sido homenajeado este 2008 como nunca se había hecho antes en Brasil. Eso es interesante destacarlo porque, después de su éxito en los 60, el movimiento pasó a ser más famoso fuera de las fronteras brasileñas que dentro, donde sólo fue rescatado de un relativo olvido cuando, en los 90, una nueva generación de músicos brasileños descubrieron que la melodía y los acordes de la Bossa Nova combinaban perfectamente con la música pop y electrónica. Una generación donde destaca Bebel Gilberto, hija de João. La música de Tom Jobim, João Gilberto y de otros siguió siendo una realidad de mercado TEXTO en el mundo durante las décadas de los 70 y 80, pero en Brasil sólo redescubrimos la Bossa Nova en la década de los 90 dice el musicólogo Ruy Castro. El estilo no volvió como un éxito de ventas, pero dejó de ser importado de Japón y de Europa, como estuvo ocurriendo en los últimos 30 años Ahora, 50 años más tarde, las entradas para los tres conciertos de João Gilberto este mes de agosto, en São Paulo y en Río de Janeiro, se agotaron en poco más de una hora, y es un hecho que han aumentado las cifras de venta de discos y de entrevistas concedidas por los demás compositores vivos de la Bossa Nova: Donato, Lyra, Alf y Roberto Menescal. Sí, porque João Gilberto no concede entrevistas. Tímido y temperamental, a veces ni va a sus conciertos, o los cancela si la acústica del local no es buena. A propósito, cuentan que tocaba encerrado en el baño, el lugar con mejor acústica de la casa. Actitudes como esa alimentaron la leyenda de este músico de 77 años. João Gilberto es la referencia más poderosa de músicos, cantantes y compositores brasileños de los últimos 40 años dice el periodista y biógrafo de Gilberto, Zuza Homen de Mello. Además de los conciertos conmemorativos de Gilberto y de Donato, Brasil ha celebrado esta fecha con una exposición en un museo diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer. La exposición trata de mostrar que la Bossa Nova no salió fácil. La película de la época ya había comenzado, pero no su banda sonora. Ya había Niemeyer, autos, revoluciones, pero faltaba la música dice el cineasta Marcelo Dantas, comisario de la exhibición más visitada de este año. La nostalgia no se ha acabado, está apenas comenzando. Memoria y exposiciones Joao Gilberto, en uno de sus recientes conciertos