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31 8 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Medio siglo sin parar de sonar una música que se escucha más que nunca TEXTO: VERÓNICA GOYZUETA FOTOS: ABC Bossa Nova Hace medio siglo nació la Bossa Nova en Brasil. Algunos actos oficiales recuerdan el hecho, pero el mayor homenaje está en la vigencia de ómo encuadrar el momento exacto en el que surge un movimiento... Es esa una de las cuestiones que se han planteado músicos y críticos musicales brasileños en el año en que el país celebra los 50 años de la Bossa Nova, un estilo musical que contagió al mundo y que se convirtió en el símbolo de un momento de esplendor de Brasil. Frente a las dudas, el mejor marco sigue siendo el momento en que el guitarrista João Gilberto lanzó un disco con la pieza Chega de Saudade (Basta de Nostalgia) una composición de Tom Jobim y Vinicius de Moraes, en agosto de 1958. Fue algo más que música: cuando oyeron Chega de Saudade en un transistor los entonces jóvenes Caetano Veloso y Gilberto Gil, se trasladaron de Bahia a São Paulo con el deseo de volverse músicos. Otra de esas teorías acerca de los orígenes dice que la Bossa Nova habría surgido de las manos del pianista negro Johnny Alf, un admirador de los estadounidenses Cole Porter y George Gershwin, quien en 1953 compuso dos partituras consideradas precursoras del movimiento: Céu e mar (Cielo y mar) y Rapaz de bem (Joven de bien) C de los cantantes más populares con sus voces espectaculares. Ya el propio João Gilberto, preguntado por un periodista sobre cómo inventó ese estilo de tocar que se llama Bossa Nova, respondió que se le ocurrió viendo a João Donato tocar el piano. Nacido como compositor con la misma generación de la Bossa Nova, Donato es un músico ecléctico y que permanece tan activo, tan contemporáneo y ligado a la música de hoy, que no se considera apenas un bossa- novista Para el musicólogo brasileño Ruy Castro, autor del libro Chega de Saudade la Bossa Nova fue un movimiento de jóvenes que llevaban una vida deliciosa junto al mar, entre las arenas de Copacabana y de Ipanema y con la esplendorosa vista de la bahía de Río de Janeiro. No había manera de jugar a ser triste viviendo en aquel escenario. Por otra parte, fue una época en la que Brasil vivía un momento de expansión, con la llegada de la industria automovilística, con la selección de Pelé ganando su primer Mundial de fútbol en Suecia... Sea cual sea el origen exacto de este sonido, ese grupo de jóvenes encabezado por João Gilberto, Tom Jobim, Vinicius de Moraes y João Donato, le dieron un vuelco a la música brasileña, al mezclar disonantes acordes y golpes de guitarra, con ritmos locales, con toques africanos, un poco de música clásica e inspiración en el mejor jazz norteamericano. La novedad llamó la atención de artistas estadounidenses, como Sarah Vaughan, Stan Getz, Frank Sinatra o Ella Fitzgerald, entre otros, que dejaron en sus discografías importantes grabaciones de Bossa Nova. El éxito fue tal que aquel primer grupo de músicos brasileños se consagró mundialmente Una vida deliciosa Tocar (educado) y bajito El compositor Carlos Lyra, uno de los principales exponentes de esa generación, defiende que la Bossa Nova fue un movimiento de jóvenes de clase media alta de Río de Janeiro, que se reunían para componer en sus amplios pisos con vistas al mar y que, educados, tenían que tocar bajito para no incomodar a los vecinos. Sería tal vez ese el motivo de la voz baja y suave de sus principales intérpretes, que, además, con ese ritmo y esa manera de decir las canciones también se distanciaban