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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Récord de secuestros Actualmente, unos 130 tripulantes de siete embarcaciones permanecen en manos de los piratas en el golfo de Adén. Un octavo barco, un pesquero omaní, fue puesto en libertad el pasado jueves tras ocho meses de cautiverio. El último de los buques retenidos es el carguero iraní Iran Deyanat que transporta 44.000 toneladas de mineral de hierro y que cuenta con una tripulación de 29 hombres. Fue secuestrado el pasado 21 de agosto. Otros dos navíos, el tailandés Thor Star que transporta madera y a 28 tripulantes, y el Yenegoa Ocean un carguero nigeriano, fueron atrapados el 15 de agosto. El Stella Maris un buque de carga japonés, se encuentra capturado por los piratas desde el 20 de julio. También en manos de los bucaneros están el carguero malayo Bunga Melati Dua el Irene con bandera panameña y el Trinidad propiedad de una naviera alemana. El barco español Playa de Bakio por el que se pudieron abonar dos millones de dólares de rescate sas o europeas, e incluso sus gobiernos, aunque pocos quieren admitirlo, pagan mucho y más rápido. Mwangara cree que por el Playa de Bakio el atunero español, se abonaron dos millones de dólares. El modus operandi es sencillo. Cada banda se divide en al menos dos grupos. Uno, en pequeñas pero rápidas lanchas, vigila la costa en busca de presas. Los demás esperan en tierra o en un buque nodriza. Una vez localizado el objetivo, los piratas se acercan y atacan con armas automáticas e incluso con artefactos explosivos. En cuanto el barco se para, lo abordan y retienen a la tripulación. La banda necesita un gran número de hombres, ya que los pistoleros que se quedan en cubierta van rotando cada día, y algunos secuestros pueden durar varios meses explica el experto. La extensión del negocio ha llevado a la colaboración entre los clanes. Para mantener a sus rehenes ocultos y transportarlos de un sitio a otro se utilizaron- -en el reciente caso de una pareja alemana- -al menos 50 hombres opina Mwangura, quien cree que algunos clanes pagan a mercenarios de otras bandas para trabajos más delicados. ABC permitía la violación de las aguas territoriales somalíes a los buques de guerra de países que quisieran rescatar a sus súbditos, siempre que tengan el beneplácito del GFT. Pero, teniendo en cuenta el gran número de ataques de los últimos meses, es evidente que la iniciativa de la ONU no está produciendo resultados. Existe además una coalición internacional antiterrorista conocida como la Combined Task Force 150 que cuenta con buques de guerra de Estados Unidos, Canadá, Francia, Pakistán, Reino Unido y Alemania y cuyo objetivo es perseguir a los piratas. Sin embargo, una vez que los navíos están en manos de los secuestradores, la situación se vuelve muy delicada, y una intervención podría ser fatal para las tripulaciones. Mientras, los piratas disfrutan de una gran popularidad en Somalia. En un país sin recursos, donde reina la hambruna y la violencia, la posibilidad de ganar miles de dólares tiene un indudable atractivo. Muchos bucaneros han comprado grandes fincas o coches de lujo con los rescates, e incluso, han escogido a nuevas esposas. Como explica Mwangura, cuando el hambre aprieta, los piratas se convierten en modelos de éxito. Todos los jóvenes quieren ser piratas Casas grandes y más esposas Unos piratas controlan un barco al que han llegado en pequeños fuera borda Desde que en 1991 las milicias encabezadas por los señores de la guerra derrocaran al dictador Mohamed Siad Barre, Somalia ha vivido en un permanente estado de caos. Los diversos gobiernos de transición sólo han conseguido mantener el control de una pequeña parte del territorio, mientras que un laberinto de facciones insurgentes se disputa el resto del país. En el norte, la región de Somalilandia se autoproclamó independiente en 1998. La vecina región de Puntlandia, de donde pro- AP ceden la mayoría de los piratas, ostenta un régimen semiautónomo. Ninguno ha conseguido combatir eficazmente la piratería. La situación es compleja. El gobierno somalí no tiene los medios para frenar los ataques ni el acceso a las zonas donde se producen. El pasado junio, el Gobierno Federal de Transición (GFT) pidió ayuda a la comunidad internacional para hacer frente a los bucaneros. La ONU no tardó en reaccionar, y el Consejo de Seguridad sacó adelante una resolución que