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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE María 20 años en el País Vasco Esta cabo primero es la dulzura vestida de guardia. Hija de un coronel del Instituto Armado formó con 19 años en aquel patio de Baeza cuando las mujeres irrumpieron en la Guardia Civil dispuestas a comerse el mundo. También abrió brecha en el servicio de información, adonde ingresó junto con otras cinco compañeras. Mi elección por la especialidad y en el País Vasco es simple: quería aportar mi granito de arena a terminar con el tremendo problema del terrorismo, que me afecta de una manera especial- -la voz se quiebra- es tal la barbaridad y la injusticia de quitarle a un ser humano la vida y hacerlo por unas razones políticas sin sentido. Cuánto dolor y cuánto daño. Por eso quería formar parte de los que desde siempre más directamente han actuado contra ETA, la Unidad Especial número 1, lo que he hecho durante 20 años Por eso María, separada de un guardia civil y con dos hijas de 12 y 14 años, no puede enseñar la cara a la cámara ni yo puedo escribir sus apellidos. Mi padre- -me explica- -nunca estuvo de acuerdo con mi decisión por la especialidad ni con el destino elegido; de hecho, se lo tuve que ocultar hasta el último momento y aún así fue un drama en mi casa. Eran los años de plomo, y no sólo era tremendo por el número de atentados, sino por el ambiente... Esta época, gracias a Dios, no tiene nada que ver con aquello Tampoco se parece en nada el Instituto Armado de hoy al que ella ingresó, exclusivamente masculino. Creíamos que en Información, donde todo es más flexible, la mentalidad sería más abierta, pero no fue así. Fue duro, pero mereció la pena Se topó con frívolos, escépticos, y compañeros que estaban a la expectativa. Y luego estaban los que no tuvieron nunca ningún problema y nos facilitaron la adaptación de una manera increíble La suya fue una vida hipotecada a los 20 años. ¡Pero la motivación era tan grande! Todos lo teníamos muy claro. Había que dedicarle al trabajo las 24 horas del día e inevitablemente te acabas casando con un compañero porque son los únicos que son capaces de entender tu trabajo. Pendiente de cualquier llamada a cualquier hora del día, de la noche; la acción- reacción debe ser inmediata; si hay un dispositivo o han visto a alguien, hay que salir corriendo, muchas veces a Francia, donde se realiza el 80- 90 del trabajo en colaboración con la policía francesa, a 800 kilómetros, sin tiempo para avión, zumbando en los coches... María vivió una larga temporada en Intxaurrondo. Y allí sufrió tres atentados. Dije, se acabó. Lanzaron granadas al cuartel y tuve que meter a mis dos hijitas en la bañera, porque era la única habitación del piso que no daba al exterior. Pensé, esto vale para mí como decisión personal que sólo me implique a mí, pero no a ellas. Y ese día mi marido y yo tomamos la determinación de marcharnos del cuartel Que no del País Vasco. Si aquí en Madrid es impensable decirle a alguien hola, me llamo María y soy guardia civil pues fíjese allí. Te puedes relacionar con un entorno muy seguro, pero basta que algún conocido, alguna referencia llegue a la camarera del bar donde estamos relajados y pase la información. Ahí está el atentado de Capbreton, donde por una indiscreción... Los dos compañeros asesinados eran del Grupo de Apoyo Operativo, que tantas veces colaboraba con nosotros, como lo hacía con otras unidades. Luego están los momentos gratificantes: la detención de un miembro de ETA nos da la vida ¿Medallas? Suelen recompensar bastante bien porque son conscientes de que estás en un sitio donde siempre hay que poner un poquito más, pero no soy de las que más tienen ¿Se llora mucho? Algunas veces, pero de rabia; también de impotencia, pero por causas externas a la Guardia Civil, por diferencias sobre cómo hay que trabajar cuando entran en juego factores como la política, sobre todo en épocas de negociación. Hay muchas cosas que los que estamos con el pie a tierra no alcanzamos a ver y que les vienen impuestas a nuestros jefes Cuando sus ojos verde agua echan la vista atrás se sonríe. Quizás el cambio más importante en estos veinte años ha sido que por fin cuentan con nosotras y reconocen que nuestra aportación es imprescindible en algunos casos. Me atrevería a decir que en Policía Judicial y en Información las mujeres son indispensables María, que desde hace cuatro meses forma parte del Servicio Cinológico, no se separa de un perro que parece que fuera a hablar en cualquier momento. María, la dura María, que se quiebra al decir que no verán sus ojos el fin de la ETA, sin embargo es feliz: la pasión por su trabajo lame esa herida. Mari Luz Pérez Piloto de helicóptero Un día en que como de costumbre impartía clases a unos niños de un colegio de Valdemoro se preguntó ¿y yo qué hago aquí? Algo que nos habremos preguntado más de uno, pero que sólo los valientes se responden actuando en consecuencia. Era maestra, pero la Guardia Civil la llevo en la sangre. Es verdad que soy hija del (Pasa a la página siguiente) MARI LUZ PÉREZ Aférez del Servicio Aéreo Amo este Cuerpo y lo admiro. No hay otro igual, tan entregado ABC