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24 8 08 VIAJES Londres El espíritu de los jardines (Viene de la página anterior) Canarias, y no muy lejos del observatorio de Greenwich, que por entonces ganó la batalla a París por constituir el grado cero del meridiano terrestre. Aquel mundo fue posible, tanto en su rapacidad imperial como en su potencia civilizatoria y su prodigiosa estabilidad política- -la última- -revolución inglesa (qué suerte) tuvo lugar en 1688 gracias a una alianza entre la aristocracia de la tierra y los señores del comercio, un pacto que sin lugar a dudas se reflejó en un apego a los jardines privados como expresión de rotundidad y carácter. Fue así como en el Londres que siguió a la reconstrucción del gran fuego se constituyó el modelo social de un caballero, el famoso gentleman que expresaba su civismo ganando dinero mediante la piratería y el mercadeo y manifestaba su creatividad y su capacidad de sublimación estética con el cultivo del jardín, una exclusiva parcela de naturaleza, en el ánimo de remediar sus defectos y disfrutar de su visión en el sosiego y la ordenada calma familiar. De esta etapa, pues se fundó en 1673, proviene el semidesconocido y extraordinario Chelsea Physic Garden lo más parecido que podríamos imaginar a una farmacia de hierbas a disposición de los médicos de entonces, fundado por la Sociedad de Boticarios junto al Hospital Real de aquel barrio señorial. Cercano al río y en posesión de un microclima cálido, que permitió la aclimatación de especies de otras latitu- des como el olivo, fue salvado de su clausura en 1772 gracias a una donación de sir Hans Sloane y es a un tiempo un jardín céntrico en la ciudad (cuenta con el primer jardín de rocas de las islas) y un depósito de hierbas para curar, pues en él se continúa la investigación de las propiedades, orígenes y conservación de más de 5000 plantas, cuyas semillas fueron objeto de intercambio internacional. Kew, jardín laboratorio Chelsea, botica urbana Más de un siglo después, en 1876, cuando en Chelsea tomaron la decisión de educar algunas jóvenes como maestras en botánica, el enorme jardín de Kew había manifestado hasta qué punto la ornamentación vegetal y el negocio del imperio se encontraban interrelacionados. No hay en este sentido artificio en Kew, representa a ojos del viajero la síntesis entre lo práctico y lo bello. Su origen data del reinado de Jorge III y reúne construcciones tan singulares como la pagoda china erigida por sir William Chambers en 1761, la casa holandesa para custodia de los infantes, la casa de las palmeras y un invernadero que causó asombro y pavor en su tiempo y todavía transmite una impresión grandiosa al visitante. En 1840 el jardín de Kew se convirtió en nacional, incrementó su extensión a treinta hectáreas y los lugares de paseo y arboretos se fueronmultiplicando, al igual que el área ocupada, que llega en la actualidad a 120 hectáreas. Merece la pena destacar que, junto a los contenidos museísticos y el respeto estricto a las estructuras de otro tiempo, consti- Cualquier lugar es bueno para un toque verde de distinción Intervención paisajística en King s Cross