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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE El miedo al avión parece racional, pero sus argumentos no tienen más base que los de otras fobias Carlos Zerdán, psicólogo de aeoronáutica y veterano piloto, imparte cursos para superar el miedo a volar tes, las revisiones también, incluidas las psicológicas. A los pilotos se les obliga, cada seis meses, a poner a prueba todos sus conocimientos en los peores escenarios. Tienen más herramientas para recuperarse y sus propias responsabilidades les pueden ayudar a encajar las piezas En cuanto a las víctimas directas, las más afectadas, como es lógico son los supervivientes de la catástrofe. Los más graves es posible que no tengan ningún recuerdo de lo ocurrido. Nuestra mente es como un ordenador que lo registra todo, pero con mecanismos de olvido protectores, lo que no significa que no queden huellas. En los otros casos es muy seguro el shock post traumático que aparecerá en un momento o en otro y en mayor o menor grado. Es verdad que a lo mejor una persona sale adelante mucho más rápido y mejor de lo que se podría imaginar, pero es fundamental que las víctimas se pongan en manos de un terapeuta para que al menos les advierta de lo que pueden llegar a sentir y no acaben atrapados en cuadros serios. El superviviente, por otra parte, puede llegar a sentir culpa por seguir vivo, sobre todo si han muerto seres queridos o, simplemente, porque le atormente la pregunta del por qué yo Comenta el psicólogo, la paradójica situación de las familias que, con miedo o sin él, han tenido que venir desde Canarias para enfrentarse a la tragedia: La alternativa eran dos días en barco y luego viajar hasta Madrid... Frente a estas crudas realidades, los aerofóbicos habituales parecen unos simples maniáticos pero su limitación es grave y real. ¿Y qué pasa, por ejemplo, con quienes se han sometido a terapia o han pasado por los cursos tras una catástrofe como la presente? A esto ya puedo contestarle porque no he parado de recibir correos de alumnos que me aseguran que pueden distinguir perfectamente entre la impresión que les produce esta desgracia y sus antiguos miedos. Y es que el miedo o incluso la fobia al avión tiene menos que ver con la seguridad aérea que con las emociones de quien la padece. Eso es lo que solemos abordar en los cursos para desmontar esos miedos, donde muchas veces- -después de un vuelo- -concluimos con un viaje en metro... al que algunos también tienen pavor. El avión es la excusa, pero hay más cosas detrás... Piense que hay quien tiene fobia insuperable... ¡a los botones de la ropa! Por eso es tan importante afrontar el temor, el miedo antes de que se convierta en fobia, que es más resistente, aunque también superable con la terapia adecuada