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24 8 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Aerofobia Escenas como las que vemos estos días, relacionadas quienes tienen pánico a volar. Aunque, en realidad, el avión es la tapadera de algo más profundo POR LUIS DOMINGO FOTOS SALVADOR SALAS Y ÁLVARO CABRERA Cuando volar produce pánico con la catástrofe aérea de Barajas, refuerzan el miedo de ada día se producen accidentes fatales, pero son tragedias como la del MD- 82 las que nos descolocan aunque ninguno de los nuestros esté en el radio del desastre. No nos alivia el hecho de que en los últimos treinta años sólo haya habido 1.248 muertes en catástrofes aéreas dentro del territorio español, frente a las 2.742 por tráfico sólo en 2007. Es fácil ponerse en el lugar de las víctimas de Barajas (153 por el momento) nos identificamos con sus prisas; imaginamos las maletas rematadas a última hora; las acompañamos en los cruces de llamadas con quienes esperan a tiro de avión. Y, de pronto, esa pesadilla del fuselaje destrozado, del humo y las carreras en urgencias, repetida una y otra vez en todas las cadenas de televisión, petrificada en las portadas de los periódicos. Las imágenes no nos dan tregua y asaltarán a las tripulaciones que se dirigen a su trabajo y a los familiares que esperan noticias en las habitaciones improvisadas de un hotel. Hay un tercer grupo de personas a quienes tam- C bién perseguirán esas escenas terribles: los que tienen miedo a volar, los aerofóbicos a los que a menudo se toma el pelo por su angustia cuando no les queda más remedio que subirse a un avión. Sin accidentes de por medio, ese miedo afecta al quince por ciento de las personas, pero estos días, a decir del experto Carlos Zerdán, el número se habrá duplicado. Incluso entre usuarios normales Carlos Zerdán es especialista en Psicología Aeronáutica, pero además un veterano piloto- -era comandante- -con catorce mil horas de vuelo, que ha instruido a otros pilotos. Desde 1994 es uno de los responsables de los cursos- -una media de 250 anuales- -para superar el miedo al avión que organiza Alas Raíces, cuya sede española está en Málaga. Precisamente Spanair es una de las compañías que ha contado con ellos para ayudar a superar ese problema a ejecutivos, deportistas y profesionales de todo tipo. Zerdán se muestra afectado. Su corazón de piloto le lleva a entrar en detalles para demostrar hasta qué punto una tragedia aérea es eso: una tragedia, una fatalidad, Inquietud, miedo, fobia Va por grados. Primero es incomodidad, temor difuso. Luego, miedo. Después llega el miedo al miedo- -sobre si se ha tenido algún episodio de pánico, que refuerza ese miedo- Finalmente, se evita volar: la fobia ya está instalada. Esta gradación suele repetirse en las fobias y el remedio estaría en atajarlas a tiempo consultando con un experto. En ocasiones el problema surge de pronto. O al menos eso piensa quien la sufre, pero suele coincidir con algún momento clave de la vida, con situaciones, no necesariamente negativas, que hacen aflorar un sustrato psíquico inconsciente. Las fobias son cualquier cosa menos divertidas y tampoco hay que resignarse a padecerlas. En la aerofobia se pueden presentar todos o algunos síntomas físicos en el momento de abordar el avión, o al llegar al aeropuerto, incluso cuando se compra el billete o se decide utilizar ese medio de transporte: Sudoración. Un fenómeno común en los que tienen miedo. Palpitaciones o dolores en el pecho, que incluso se pueden confundir con un ataque de corazón. Temblores. Sensación de ahogo o dificultades para respirar, sofocos. Mareos o escalofríos. Sensación de pérdida de control, miedo a enloquecer, que angustia a quien lo sufre por el temor- -a veces más que justificado, y de eso saben mucho en los aviones- -de llegar a montar un número puesto que el aerofóbico tiene la convicción de que puede morirse allí mismo. pero también una rareza, sobre todo en el mundo desarrollado, si comparamos el número global de víctimas con el número multimillonario de usuarios de los aviones en todo el mundo. Eso no significa que el coste de vidas, por pequeño que sea, no resulte terrible. Pero la seguridad aérea es extraordinaria y en este desastre, si hay algo que aprender en protocolos o en diseño de aviones se aprenderá, no lo dude ¿Y qué hacemos con el miedo? Por un lado están los profesionales, las tripulaciones que deben sobrevolar un aeropuerto todavía herido. Con toda seguridad estarán bajo el impacto emocional de la tragedia. Para un profesional, además del dolor personal y la posible pérdida de amigos y colegas, hay algo de fracaso, de seguridad humillada, de desconcierto. Pero las tripulaciones y especialmente los pilotos están muy entrenados. Los reciclajes son frecuen- Distintos escenarios