Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Familiares de víctimas esperan en la puerta de un hotel el autobús que les trasladaría al Ifema AP asientos, en la parte delantera del aparato, con un gesto mezcla de horror e incredulidad, o deambulando sin brújula en la tierra quemada. Martínez nunca olvidará el encuentro con Amalia Filloy, una aparición fantasmal en medio de la humareda, que sintiendo el aliento de la muerte tuvo claras sus prioridades. Salve primero a mi hija La niña, María Alonso Filloy, de 11 años de edad, se encontraba totalmente desorientada no se quejaba ni hablaba a pesar de la gravedad de sus heridas. Ingresada en La Paz con una fractura abierta de fémur, permanece en observación y estable dentro de la gravedad. Su madre tomó su última decisión por ella. Probablemente le dio la vida por segunda vez. Su hermana, Marta, de 14 años, también murió en el siniestro, y su padre, José, tiene fracturada la pelvis y se recupera en el mismo hospital. La familia regresaba de pasar las vacaciones en el pueblo salmantino de La Fregeneda, donde nació José, que es funcionario de prisiones y está destinado en Canarias. Al tercer menor, Roberto Álvarez Carretero, de 6 años, también se le quebró la aventura que compartía con su hermana, María, que viajaba a su lado y no lo consiguió. El viernes permanecía en observación en la UVI de pediatría del Ramón y Cajal aunque, según sus familiares, más por precaución que por la gravedad de sus heridas, un traumatismo craneal y contusiones en la cara. Su madre ya ha identificado el cadáver de María, con quien Roberto ya no podrá compartir juegos ni confidencias. Algunos supervivientes del JK 5022 se vieron envueltos en circunstancias que les convirtieron en marionetas del destino. María Loreto González Cabanas, de 57 años, tenía billete para un avión que salía tres días después, pero lo cambió para acompañar a su hija Clara, que no quería viajar sola. Clara Díaz era hija adoptiva de María Loreto, por lo que las pruebas de ADN practicadas a los demás fallecidos no han servido para la identificación del cuerpo de la joven; los familiares, dos días después del siniestro, aún esperaban una llamada de los forenses. Tenía ya asignado un asiento en la fila 27, próximo a los motores, y cuando su madre intentó hacerse con una plaza cercana no lo consiguió; sólo quedaban asientos en la parte delantera, una ubicación que le salvó la vida. Vecina de Monforte de Lemos (Lugo) Keka, como es conocida por los suyos, presenta traumatismo craneoencefálico, torácico y fracturas en las extremidades, pero su evolu- ción es positiva. Dicen los vecinos de Monforte que la madre se salvó porque su destino no era irse con su hija Antonia Martínez también viajaba en el morro de la aeronave, el único lugar donde se pudo, al menos, jugar a la ruleta rusa. Auxiliar de vuelo que se encontraba en tránsito, sólo ella de entre toda la tripulación vive para contarlo, pues los nueve compañeros fallecieron. El caso es que las auxiliares suelen ocupar los asientos traseros, pero ella encontró acomodo en el 1- E. Otra decisión de las que reescriben el futuro. Natural de Úbeda (Jaén) de 27 años, se recupera en el Hospital de la Princesa de quemaduras faciales y fracturas en un brazo y costillas. Tras el impacto salió despedida y acabó con sus huesos en el río, donde la encontraron los equipos de rescate. Su familia y compañeros de Spanair la arropan durante estos días, y ella les corresponde, pues es fuerte de ánimo. Antonia, Toni para los amigos, licenciada en filosofía inglesa, ha dejado no obstante un mensaje claro: No volveré a volar nunca más Alguien celebra hoy su 42 cumpleaños como si fuera el primero: la colombiana Ligia Palomino, médica del Samur que ha sido, por ahora, de los pocos supervivientes con fuerzas para relatar la horrible experiencia, el regreso al lugar de embarque tras ser detectado por el comandante un desperfecto, un piloto encendido que remitía, al parecer, al sistema de aire acondicionado; el arreglo de la avería, el despegue, el sospechoso tambaleo de la nave, la explosión, el fuego, el miedo. Intervenida quirúrgicamente por una fractura de fémur, hace un par de días abandonó la UCI del Hospital Ramón y Cajal para proseguir su recuperación en planta. Dios me está dando una nueva oportunidad. He vuelto a nacer y sé que tengo que hacer muchas cosas grandes en la vida Ligia fue capaz de diagnosticarse sola en medio del caos, de reconocer como entre sueños las voces de sus compañeros, llamarles por su nombre y explicarles cómo debían tratar sus heridas. El también miembro de este servicio de emergencias, José Pablo Flores García, de 29 años, que viajaba con su hermana Ana, muerta en el accidente, presenta un cuadro peor. Ingresado en La Paz, sufre fracturas costales y traumatismo torácico con hemoneumotorax. En el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes se encuentra Beatriz Reyes, memora (Pasa a la página siguiente) Diagnóstico y autocura Marionetas del destino EFE