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17 8 08 VIAJES Riesgo y deporte Isla de Man, entre Irlanda y Gran Bretaña, es un enclave de historia curiosa. Para los moteros es una meca atractiva, aunque lo paguen con sangre TEXTO Y FOTOS: MIQUEL SILVESTRE En moto por la Isla de Man A lgo más grande que Menorca, la Isla de Man alberga unos 65.000 habitantes. Anclada entre Irlanda e Inglaterra, fue reino vikingo durante la Edad Media y hoy es dominio personal de la monarquía inglesa. Es un país formalmente independiente. Sin embargo, el Reino Unido, que ejerce una especie de tutela, fue sancionado en su día por el Tribunal de Dere- chos Humanos de Estrasburgo porque las leyes locales aún incluían la inhumana y arcaica pena de azotes. Orgullosos de mil años de democracia y del parlamento más antiguo de Europa, los manx tienen moneda, presupuesto, legislación y Administración propia. También un idioma celta similar al gaélico. En apenas 572 kilómetros cuadrados hay parques naturales, pintorescos paisajes y monumen- tos milenarios como la impresionante fortaleza de Peel. Se puede practicar senderismo, ciclismo, paseos a caballo o navegación a vela. Aunque lo que de verdad atrae miles de visitantes son las carreras de motos, especialmente el Tourist Trophy, quizá la prueba más antigua y emblemática del mundo, y donde los pilotos españoles no pueden participar desde que, en 1970, se matara Santiago Herrero. El camino más directo para llegar es cruzar de Santander hasta Plymouth; de ahí, por carretera hasta Liverpool donde el ferry enlaza con Douglas, la capital. Sin embargo, mi trayecto es más largo. He recorrido Francia en moto hasta Roscoff, en la Bretaña, allí hay un ferry que conecta con el puerto irlandés de Rosslare. Zarpo desde Dublín y después de tres horas de navegación arribo a Douglas, cuya vida gira en torno al paseo marítimo. El olor a mar es penetrante cuando baja la marea. Los edificios tienen ese aspecto victoriano y decadente de las cosas empapadas por siglos de lloviznas y temporales. Lo primero que veo es un curioso símbolo que recuerda mucho al escudo de la bandera de Sicilia. Es una cruz de tres piernas. Está por todas partes. Me explican que es una adaptación medieval del signo celta que representa el sol. O sea, una esvástica. En España tenemos algo parecido: el lauburu vasco de cuatro brazos. Me llama la atención la cantidad de motos que se ven. La mayoría de los moteros son hombres curtidos, algunos muy mayores. No se lanzan ráfagas ni se muestran los dedos en V Estos caballeros de las dos ruedas se saludan inclinando ligeramente la cabeza. El circuito que les atrae a todos mide casi 38 millas y hay que dar seis vueltas. Se sale de Douglas en dirección oeste. A los lados de la carretera crece una exuberante vegetación salpicada de casitas, mansiones victorianas y abadías protestantes. Unas tres millas antes de llegar a Peel, se tuerce súbitamente en Ballacraine Corner hacia el norte en un giro de noventa grados. De ahí hacia Kirk Michael el paisaje se espesa; Todos los caminos El circuito más duro El legendario Joey Dunlop tiene su monumento. En la imagen, abrigado con la cazadora del autor de este reportaje