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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura El flamenco y Félix Grande n 1979, un año después de recibir el Premio Nacional de Literatura, el poeta, novelista y ensayista Félix Grande, uno de los mayores entendidos del flamenco presentaba su libro Memoria del Flamenco Aparecía en una de las editoriales más señeras, en dos volúmenes, editorial, O tempora, o mores! que decía Cicerón, que va perdiendo año a año su altura y fondos por la desidia y mala gestión de su editora, al contrario que este libro, que nació con vocación de clásico. Es esta reedición en el sello de bolsillo Punto de Lectura no se ha conformado el autor con mantener los logros que lo han convertido en referente para entendidos y neófitos en la materia sino que, además, ha aumentado, esta vez en un sólo volumen, añadiendo nueva documentación, opiniones e información, prueba evidente de que Félix Grande no sólo es una de las personas más solventes y documentadas en la materia sino que, por añadidura, ha seguido estudiando y viviendo el flamenco en su vida. Ni siquiera el título Memoria del flamenco ha sido una cuestión caprichosa porque, en palabras del propio autor en una entrevista el libro es, en sentido estricto, un informe, una memoria sobre el flamenco, pero sobre todo porque el elemento fundamental de la capacidad expresiva y comunicativa del cante es la memoria. En el caso de la Baja Andalucía, la memoria de su pobreza secular; en el caso de los gitanos, la memoria de su marginación civil y racial; en el caso específico de la música, que hoy llamamos flamenca, la memoria de abundantes siglos de tradición musical andaluza, lo cual equivale a decir oriental, bizantina, morisca, judía, etcétera. El libro co- E mienza con una soberbia frase de Caballero Bonald: El cantaor no inventa: recuerda. Hay que tener en cuenta que en el flamenco, como en todo arte profusamente existencial, hay una moral de la memoria y hasta una metafísica de la memoria El libro está dividido en tres secciones que articulan toda esta memoria flamenca. En primer lugar, lo que el autor llama Raíces y Prehistoria del Cante en la que se diserta sobre los posible orígenes más antiguos del Cante Jondo teorías, además de un acopio de datos y de interpretación de esos datos sobre la Andalucía social desde el siglo XVI hasta nuestros días, puesto que es en Andalucía, y dentro de esas fechas, donde se entrelazan todos los elementos musicales, sociológicos y raciales que formarán finalmente el flamenco. Materia fundamental e interesantísima en esta primera parte consiste en acompañar a los gitanos desde su salida de la India, su patria de origen, hace miles de años, a su paso por distintos países europeos y en su permanencia en España desde principios del siglo XV dejando constancia de la im, portancia de esta etnia en la conformación de lo que es el flamenco, y de todas las tradiciones que con ellos arrastran y, además, hace un recorrido por la historia conocida del arte flamenco, hasta finales del siglo XVIII. Otro núcleo sería una segunda parte con el epígrafe Desde el Café- Cantante a nuestros días en la que, partiendo del siglo XIX se hace un recorrido por su evolución hasta nuestros días, sin olvidar la labor fundamental de intelectuales, escritores y músicos de la talla de Antonio Machado Álvarez, Demófilo sus hijos Manuel y Antonio Machado, Manuel de Falla y, como no, ese ángel de la poesía en forma de poeta llamado Federico García Lorca, que definió ese algo inaprensible del flamenco llamado Duende esa mezcla de pellizco y de magia que sucede con este cante. La tercera sección son unos Apéndices con interesantes reflexiones sobre el mítico Ziryab, el homenaje de los poetas al flamenco, y una excelente antología de textos. Al contrario que otros autores, Félix Grande arriesga una definición del flamenco y dice: Me parece espléndida la que ha propuesto José Monleón: El flamenco es una tragedia en primera persona Nuestra lectura del cante no debe renunciar a la historia civil de las comunidades donde ha nacido, pero tampoco debe renunciar, bajo ningún concepto, a comprender la escalofriante cantidad de intimidad personal que emerge de un cante Un texto indispensable para comprender este Duende tan milenario como nuevo. LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS Economía El socialismo no funciona l Cónclave Económico del gobierno ha sido un puro ejercicio de propaganda. No hay nada nuevo sustancial y todo lo viejo es irrelevante. El gabinete del Sr. Rodríguez Zapatero funciona como una agencia de publicidad empeñada en fabricar eslóganes para camuflar la falta de producto. Si hasta ahora se ha afirmado que los socialistas carecían de programa económico, se impone una rectificación. La tienen y es pésima; intervencionista, mediocre y sin capacidad alguna para afrontar la crisis más grave del último medio siglo. Como decía en El Padrino Robert Duvall, Il Consigliere, a Tasio antes de darle pasaporte: No es nada personal, sólo son negocios Nadie duda de las benéficas intenciones del PSOE sino de su capacidad para sacar al país de una situación dramática como han vuelto a certificar esta semana todos los indicadores. El PIB creció un 0,1 por 100 en el segundo trimestre y se dirige a marchas forzadas a la recesión. Uno de los mayores economistas del siglo XX, Ludwig von Mises, afirmaba y demostró que el problema del socialismo en sus versiones duras (comunismo) y blandas (socialdemocracia) es su incapacidad de lograr los fines perseguidos con los medios empleados. Esa imposibilidad estriba en la incompatibilidad de los programas socialistas con la realidad. Cuando la economía va bien, unas pequeñas dosis de ineficiencia social- estatista frenan la prosperidad lo que es una pena pero no es una catástrofe. Cuando va mal, esa pócima resulta letal. España está en esa situación. Tiene el gobierno inadecuado en el momento inoportuno y eso va a costar muy caro. Dentro de unos meses, ni las apelaciones al enemigo E externo ni al interno librarán al Ejecutivo de la ira de unas masas cada vez más empobrecidas, de una clase media que había comenzado a ser rica... Desde su púlpito del RGE Monitor, Nouriel Roubini predica hace meses la conversión de la tormenta económico- financiera americana en una desaceleración global con tendencia a convertirse en recesión mundial. Esta previsión lleva camino de materializarse. La Eurozona registró un crecimiento negativo en el segundo trimestre de 2008. Francia, Italia y Alemania están a punto de entrar en la UVI y España e Irlanda son firmes candidatos a la recesión. Japón ha vuelto a la UCI y es improbable, por no decir imposible, que los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) puedan liberarse del impacto negativo de una pérdida de vigor de las economías desarrolladas tan intensa como la que está en curso. El tsunami se extiende y los más castigados serán los países que han acumulado más desequilibrios en el anterior ciclo expansivo. España es uno de ellos. Su perfil cíclico será una L esto significa el estancamiento después de la caída. Es lógico que el enfriamiento de la economía internacional produzca un descenso de los precios del petróleo y de otras materias. Sin embargo, ese movimiento no tendrá intensidad para eliminar las tensiones estanflacionistas en marcha, alimentadas por la espiral precios- salarios por la que se adentran numerosos países y convalidadas por políticas monetarias expansivas. Si los bancos centrales mantienen esa línea de actuación se reproducirá un panorama similar al de mediados y finales de los años setenta del siglo pasado. Es necesario aprender de entonces para no equivocarse ahora. No existe relación de intercambio entre inflación y crecimiento. Es una de esas verdades económicas acuñadas a hierro y fuego por la literatura y la evidencia empírica. Por último, una mala noticia. Si la banca y las cajas se empeñan en combatir el alza de la morosidad procedente de la construcción y del sector inmobiliario comprando activos reales, cometerán el mismo error de los setenta cuando se hizo lo mismo para evitar el desplome de la industria. El resultado fue la desestabilización del sistema financiero con un coste enorme para los contribuyentes, el 17 por 100 del PIB. En estos momentos y sin saber cuál es el suelo del valor de los activos inmobiliarios, su adquisición por las entidades crediticias es suicida. El mercado inmobiliario- constructor necesita un ajuste duro y quien intente frenarlo se verá arrastrado por él.