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17 8 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Cuestión de marketing Obama le funciona, aunque algunos norteamericanos ya empiezan a caer del guindo y si gana, que posiblemente ganará, será por menos de lo que indicaban las encuestas hace unos meses. En España en cambio la cuestión del marketing político funciona menos bien. Si el presidente Rodríguez Zapatero pensaba que presidir la comisión de subses iban a provocar loas por su sentido del deber y la responsabilidad estaba equivocado: esa reunión ha servido para poner de manifiesto, una vez más, que es incapaz de sacar un solo conejo más de la chistera, recurre siempre a los mismos, y además en su cara, en su rostro, empiezan a advertirse las huellas de quien no sabe cómo salir del entuerto. Entuerto en el que se metió el solito al negarse a reconocer la evidencia por miedo a perder las elecciones. Y así nos va: cada vez es más generalizada la sensación de que hemos sido víctimas de un engaño, engaño mayúsculo, y cada es más generalizada también la sensación de que Zapatero, Solbes y Sebastián no tienen ni la menor idea de lo que se debe hacer para salir de la crisis que nos invade. Este verano está siendo una pesadilla. La mitad de los españoles no han podido disfrutar de vacaciones o las han reducido sensiblemente; un porcentaje demasiado alto vive angustiado porque ha perdido su empleo o piensa que puede perderlo en un futuro próximo, y, encima, se han multiplicado por no se sabe cuánto los hechos trágicos como accidentes mortales, accidentes de playa y piscina, malos tratos y actuaciones violentas. Abrir los periódicos y escuchar los informativos es un dolor. A todo esto el gobierno vende A que no se someterá a las exigencias del PSC respecto a la financiación de Cataluña. A buenas horas mangas verdes. El problema, señor Zapatero, es que hay que cumplir la ley, hay que cumplir lo que dice el Estatut, así que mal que nos pese a muchísimos el señor Montilla tiene razón, aunque la pierde cuando cae en el chantaje. Pero el Estatut está ahí, ha cumplido todos los requisitos y se ha aprobado, gracias, entre otras Zapatero ha interrumpido sus vacaciones FRANCISCO SECO para un consejo económico que no ha convencido cosas, al empleo del presidente de gobierno, que lo impulsó personalmente cuando se había asumido ya por todos los partidos, incluso los nacionalistas, que no iba a ser aprobado en el Parlamento catalán. Pero llegó Zapatero, llamó a Artur Mas, y lo sacó adelante. Y volvió a repetir la jugada meses más tarde cuando quedó estancado en el Congreso de los Diputados. De aquellos polvos salen ahora estos lodos. El buenismo ya no se lo cree nadie, el regreso de Doñana para presidir a los subses y secretarios de Estado, más el Consejo de Ministros extraordinario para dar la sensación de que el gobierno trabaja, es marketing puro y duro para intentar catapultar hacia arriba a un presidente en sus horas más bajas. No cuela. Al contrario, sus esfuerzos para ofrecerse ante los ciudadanos como un buen producto, un hombre con sentido de la responsabilidad, cumplidor, consciente de su deber, al que se escucha con interés en los foros internacionales porque tiene siempre la palabra a punto; un hombre que piensa en los más desfavorecidos, que renuncia a ciertas comodidades de la presidencia porque se impone su espíritu social... Todas esas ruedas de molino con las que pretenden hacernos comulgar estos semanas de problemas sin fin, suenen a intento desesperado por sacar a Zapatero del hoyo en el que se metido por su afán de mantenerse contra viento y marea. Aunque todos los días, y a todas horas, reparte culpas. Y se niega a admitir que es un clamor popular que si estamos como estamos es porque ha permanecido de brazos cruzados mientras otros dirigentes internacionales tomaban medidas para apaciguar el golpe.