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17 8 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Carlos V Los libros del (último) verano Entre lecturas de ocio y de meditación para preparar su muerte- -hace 450 años- -pasó Carlos V su último verano en Yuste. Un libresco viático asaltado por dos obras malditas que metieron al diablo en la misma cama del emperador. El profesor Gonzalo Sánchez- Molero lo ha investigado POR VIRGINIA RÓDENAS El favorito Un ejemplar de Le chevalier délibéré de Olivier de la Marche, forma parte de la exposición Carlos V en Yuste. Muerte y gloria eterna que se celebra hasta el 21 de septiembre en la que fue última morada del emperador. Aunque en el inventario de 1558 aparece en dos versiones iluminadas, una francesa y otra castellana, la versión con la que se ha podido contar en esta ocasión es una edición de Amberes de 1591. La obra es una recopilación de todos los fundamentos del ideal caballeresco. Su protagonista también buscó en su retiro el recuerdo de la vida militar que termina con la batalla contra la muerte. o podía ser de otra manera: El juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón- -1.200.000 ejemplares vendidos hasta finales de julio- ha sido proclamado libro del verano 2008 por la Casa del Libro tras la votación de los lectores que vía on- line han elegido, además, Un mundo sin fin (Kent Follet) como primer finalista, y La elegancia del erizo (Muriel Barbery) como el tercero de sus preferidos. Y es en esa decisión, la de señalar con entusiasmo el sendero barcelonés del Cementerio de los Libros Olvidados, donde tal vez pudiéramos rebuscar la cuarentena de volúmenes con que nuestro último emperador preparó su muerte y junto a los cuales pasó su último verano en el palacete de Yuste, al abrigo de la sierra de Tormantos, justo donde Extremadura suena al agua que cabalga en cascadas, huele a jaras y tomillo, a espliego y orégano, y se mece en la paz de los jerónimos que la habitan desde hace 600 años- -salvo un paréntesis de 150 años- -y a la que retornaron hace medio siglo. ¿Alguno de los libros del César podría hacerle hoy la competencia a la flamante novela de Ruiz Zafón como lectura estival? José Luis Gonzalo Sánchez- Molero, investigador de la Universidad Complutense, y autor de la galardonada Regia Bibliotheca. El libro en la Corte española de Carlos V (Editora Regional de Extremadura) dice que probablemente el que más nos gustaría sería El caballero determinado de Olivier de la Marche, tanto en su edición impresa iluminada que mandó hacer Carlos V en castellano, como el manuscrito borgoñón del siglo XV también iluminado, que debió de ser muy bonito. El problema es que ambos se han perdido, pero el N hecho de que figuren los primeros en el inventario de los libros personales del emperador parece que responde a que eran los que más apreciaba. ¡De ahí a pensar en esta obra como libro de verano... Se trata de un texto un poco complejo, pero tal y como hoy se concibe esas lecturas, y que muchas de ellas suelen ser de historia- ficción o directamente ficción tipo Las crónicas de Narnia pues El caballero determinado y diciendo una burrada, podía ser algo así como las historias del Príncipe Caspian. Se trata de un texto escrito en el siglo XV y que forma parte de la cultura borgoñona, originalmente escrito en francés, que cuenta el combate del alma del caballero contra la muerte, otro caballero de nombre Atropos. Es una lucha metafórica, con mucho contenido simbólico, que además se concibió para ir acompañada de ilustraciones. El objetivo final del libro era muy renacentista: no se trataba de que el combate ante Atropos llevara al caballero al Cielo o al Infierno, sino que el caballero preservara la fama ganada tras una serie de episodios Sin duda, de una actualidad apabullante. Pero es una pena- -siente el bibliógrafo- -que no se haya conservado ninguno de los dos ejemplares del emperador, porque aunque su hijo Felipe II recibió ambos, como sucedió con la práctica totalidad de los libros de Yuste que luego envió a El Escorial, decidió reservar ésto para él por el valor que tenían para su padre. El problema es que Felipe III, el nieto, ya no tuvo la misma sensibilidad, y no fueron para él, sino libros de más de cien años que El emperador Carlos V (1532) de Christoph Amberger acabaron vendidos en almoneda Precisamente el mismo destino que aguardaba al que debió de ser, a juicio del investigador, el peor de los libros que llevó Carlos V a Yuste. ¿Y por qué digo el peor? -inquiere Gonzalo Sánchez- Molero- Sencillamente, porque los comentarios a los salmos que fray Tomás Portocarrero regaló a Carlos V cuando llegó a España, en 1556, sabiendo lo mucho que le gustaba al emperador la lectura de esas alabanzas, en cuanto muere el César se venden, señal de que ninguno de sus testamentarios vio que aquello tenía valor. Además, parece que al propio Carlos V tampoco le gustó mucho Del citado Inventario de los bienes q quedaron de su Magd. en Yuste al tiempo de su fallesçimiento de 19 de noviembre de 1558- -Carlos V había muerto el 21 de septiembre, casi 19 meses después de su llegada a estas estribaciones extreme- Gonzalo Sánchez- Molero sostiene que las obras heréticas que el César metió en su cámara fueron regalo de sus hijos Felipe II y Juana de Austria, unos progres de 1556