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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Daniel Oliver Llorente, de 24 años, dejaba su vida en una acera del pueblo valenciano de Benicull por defender a una chica de la agresión de su novio dia de la tarde y se disponía a coger el autobús que le llevaba a su pueblo, Benicull de Xúquer. Un chico y una chica discutían sin tregua; él la amenazaba e insultaba. A su lado, pasaba la gente con los auriculares en los oídos o la venda en los ojos. Daniel no pudo. Se detuvo y preguntó a la joven si necesitaba ayuda. El novio respondió por ella. Sin una palabra se volvió y estampó su puño en la cara de Dani, que cayó de espaldas y se golpeó la cabeza contra el suelo. Edema cerebral, diagnosticaron los médicos. Ya no abrió más los ojos. Seis días después murió en el hospital. El agresor David M. G. que había sido detenido, quedó en libertad con cargos esa misma noche. Y hasta hoy. La madre de Daniel le llora desconsolada. Dice, al otro lado del teléfono con la voz entrecortada, que el caso está aún bajo secreto de sumario y que, al contrario, de lo que ha ocurrido con Neira, nadie ha movido un dedo. Tras la muerte de su hijo, el individuo fue acusado de homicidio imprudente, pero el fiscal no pidió prisión porque no había riesgo de fuga. Sostiene el escritor Andrés Trapiello que el mundo será mejor cuantos más quijotes haya Pero ni Vicente ni Santiago pensaban en Cervantes cuando expusieron su vida con dos años de diferencia. La carretera se convirtió co- ABC El antihéroe. Los hay que no mueven un músculo ante el drama ajeno mo tantas veces en un verdugo implacable contra el que lucharon. Ambos guardan en sus cajones la Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la Comunidad de Madrid que distingue a quienes destacan en la protección de las personas y bienes que puedan verse afectados por situaciones de emergencia ante catástrofes, accidentes o calamidades públicas, mediante actos que impliquen un riesgo notorio y una solidaridad excepcional Vicente Sánchez, madrileño de Usera, sindicalista y montañero, no se lo pensó cuando el 16 de junio de 2006 vio como un camión caía por un terraplén en la autovía de Burgos y empezaba a arder. Se deslizó por un barranco de 30 metros y sacó del vehículo a Rubén, de 23 años, antes de que se convirtiera en una tea. El conductor murió pese a los esfuerzos de Vicente, pero su arrojo fue justamente reconocido. Él trabaja por unas ideas y las lleva siempre en la mochila, así que tampoco se sintió héroe de nada. Quijote: 2. Hombre que antepone sus ideales a su conveniencia y obra desinteresada y comprometidamente en defensa de causas que considera justas, sin conseguirlo La RAE precisa, pero nuestros quijotes domésticos, los que nos cruzamos a veces por la calle, sí han conseguido defender causas justas. Los que están en la lista y aquellos a quien nadie conoce. Santiago Mero López, como el resto, rehúye los ditirambos y eso que no mucha gente puede contar a sus nietos que ha arrancado de las llamas a dos criaturas. Fue en diciembre de hace cuatro años. Un kamikaze provocó un accidente salvaje en la A- 1. El coche contra el que se estrelló ardió al instante. Santiago se bajó de su camión, extintor en mano, cortó las ataduras de los dos niños que viajaban atrás- -los padres se abrasaron- -y los sacó del infierno antes de que el turismo reventara. No me siento ningún héroe. No vale lo que he salvado sino lo que se ha perdido declaró a ABC. Gonzalo Iglesias, 26 años, tampoco miró a otro lado cuando junto a la boca de Metro de Tribunal atracaban a una chica. Trató de defenderla y los ladrones le reventaron el pecho a puñaladas. De todos ellos escribimos unas líneas en la prensa, un minuto en televisión. A Sergi, le llegaron a ofrecer dinero por contar la paliza que dio a una ecuatoriana en un tren de Barcelona sin que nadie moviera un dedo.