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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Protegido por guardaespaldas, el presidente de Georgia, Saakashvili, durante un aparente ataque ruso a Gori tual conflicto, se trabajaba en un documento para definir las futuras líneas maestras de la política exterior rusa. Uno de sus redactores señaló, a propósito del escudo antimisiles que EEUU va a instalar en Polonia y la República Checa, que estamos preparados para afrontar una nueva guerra fría si hiciera falta Y es que, pese a que la desintegración de la URSS sucedió hace casi 17 años y a que Rusia dista mucho de ser el país depauperado de los años 90, en el Kremlin no han superado todavía el síndrome postimperial La idea de ver a Georgia y Ucrania en la OTAN causa náuseas, como también que por su patio trasero pasen tuberías de gas y petróleo que compiten con los monopolios energéticos rusos. El opositor y ex campeón de ajedrez Bari Kaspárov no está del todo de acuerdo con la idea de que la agresividad de Moscú hacia sus vecinos díscolos, otrora vasallos, venga motivada solo por el nacionalismo trasnochado que se instaló en Rusia con la llegada de Putin. Hace poco le entregamos a China otras dos islas y ninguna organización ultranacionalista dijo nada señala. En su opinión, una tensión permanente en Osetia del Sur y Abjasia no es algo que Rusia y sus ciudadanos necesiten, eso sólo le hace falta a un reducido puñado de personajes en las altas instancias La financiación del régimen criminal de Eduard Kokoiti- -presidente de Osetia del Sur- -abre enormes posibilidades de creación de redes corruptas entre Tsjinvali y el Banco Central de Rusia. En cuanto a Abjasia, forma parte de la gran aventura denominada Sochi- 2014 (los Juegos Olímpicos de Invierno) asegura el ajedrecista. El control sobre el gaseoducto y dos oleoductos que, a través de Georgia, llevan los hidrocarburos del Caspio hacia el Mediterráneo y el Mar Negro es algo que también quisiera poseer algún que otro magnate mimado por el Kremlin AP Viejos precedentes Los primeros enfrentamientos entre osetios y georgianos tuvieron lugar en 1989, después de que el Parlamento de Osetia del Sur modificará su estatus. El conflicto adquirió dimensiones de guerra en diciembre de 1990, cuando se proclamo la independencia del enclave. El primer presidente georgiano, Zviad Gamsajurdia, desencadenó una aterradora guerra, con miles de muertos y decenas de miles de refugiados, para recuperar la provincia. Su derrocamiento y la llegada al poder de Eduard Shevardnadze- -que fue ministro de Exteriores de Gorbachov- no mejoró las cosas. Las conflagraciones continuaron en la década de los 90. Con Osetia del Sur aún ardiendo, estalló la guerra civil que provocó la caída de Gamsajurdia. Luego Ab- El acercamiento de Mijaíl Saakashvili a Europa y el interés por integrarse en la Otan no gustó nada a Moscú, que empezó una campaña de acoso del lider georgiano jasia y, finalmente, un nuevo intento de los partidarios del presidente derrocado de recuperar el poder. A Shevardnadze, que sufrió varios atentados, le era imposible poner orden. La corrupción y la delincuencia campaban además por sus dominios. Osetios y abjasos consiguieron el apoyo de Moscú y la firma de sendos acuerdos de paz que detuvieron las hostilidades, pero no quedó resuelto el problema del estatus político de las dos regiones rebeldes. El garante principal del alto fuego era Rusia, que desplegó sus fuerzas de paz en la zona. La situación quedó congelada. El resultado fue que Osetia del Sur y Abjasia se convirtieron en independientes de facto y, según Kaspárov, Moscú utilizaba esos dos puntos débiles para condicionar la política de Tiflis Pero no hubo un desenlace satisfactorio para los georgianos. Rusia impedía la emancipación del país caucásico y su apertura a Occidente, pero sin ofrecer ningún modelo alternativo de desarrollo ni ayudando al restablecimiento de su integridad territorial. Tal situación de estancamiento condujo a la Revolución de las rosas en noviembre de 2003, precedente de las revueltas naranja en Ucrania y de los tulipanes en Kirguistán. Mijaíl Saakashvili, un jurista formado en EEUU, y sus partidarios derribaron a Shevardnadze. El nuevo líder georgiano hizo del acercamiento a Europa y del ingreso en la OTAN el eje principal de su política. Aquello no gustó nada a Putin y Moscú comenzó contra él una desestabilizadora táctica de acoso y derribo. Kaspárov cree que los dirigentes de la Rusia actual prefieren relacionarse con regímenes análogos, corruptos y antidemocráticos Por la detención de varios oficiales rusos, puestos en libertad a los pocos días, Putin decretó en el otoño de 2006 un devastador embargo de año y medio de duración, que ha vuelto a ser impuesto ahora. Desde la pasada primavera, Moscú no ha dejado de hostigar a Tiflis, enviando cazas a sobrevolar Osetia del Sur y derribando aviones espías del Ejército georgiano. Rusia no ha cumplido sus obligaciones internacionales de pacificación, más bien ha manipulado el conflicto en beneficio de extraños intereses escribe el ex campeón de ajedrez en su último artículo. Rusia mantiene aún tropas en varias ciudades georgianas y todo indica que no las retirará mientras Saakashvili no cumpla la exigencia formulada por Medvédev de comprometerse por escrito a no volver a utilizar la fuerza contra Osetia del Sur y Abjasia. El Kremlin necesita, de una u otra forma, que el presidente georgiano se vaya.