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17 8 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Moscú Nostalgia imperial y avidez corrupta Por encima de los errores de unos y de otros, Moscú tiene grandes intereses en el conflicto del Cáucaso y está empleando la propaganda para ocultarlos. No quiere una solución, sino su solución POR RAFAEL MAÑUECO CORRESPONSAL EN MOSCÚ a despiadada y arrogante intervención militar rusa en Georgia, que se está extendiendo no sólo a Osetia del Sur y Abjasia sino también a territorios no cuestionados por ningún contencioso, viene acompañada por una nueva campaña de exaltación nacional lanzada por los acólitos de Vladímir Putin. Con apabullante propaganda, se presenta lo ocurrido como una nueva confabulación de Occidente con EEUU a la cabeza porque no quieren una Rusia fuerte La ofensiva lanzada por Georgia para recuperar Osetia del Sur se entiende, según palabras del presidente Dmitri Medvédev, como L una agresión directa contra ciudadanos de Rusia y sus fuerzas de paz Moscú, por tanto, ha actuado en legítima defensa como reza en un escrito presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado lunes. Se trata una vez más de agitar la amenaza externa argumento muy socorrido para perpetuarse en el poder, apretar las tuercas a la oposición y limitar las libertades ahora que se avecinan tiempos complicados para la economía. Pero, a juzgar por el derrochando para convencer al mundo de que su papel en Georgia es pacificador Moscú no las tiene todas consigo. Hay divergencias entre los clanes que componen el po- der. Muchos análisis alertan del peligro de aislamiento internacional. Es la primera vez que Rusia emplea tropas fuera del país desde la invasión de Afganistán. El único país que ha apoyado a Rusia en su deriva militarista ha sido Cuba. Ni siquiera la fiel Bielorrusia ni Uzbekistán han salido en defensa de Moscú. Venezuela lo ha hecho de forma muy tibia. Eso preocupa a parte de la elite rusa, pero no a Putin y sus tentáculos, que tienen la sartén por el mango. A algunos generales, a las unidades de choque del nacionalismo ruso (organizaciones ultras y grupos paramilitares clandestinos) y a muchos capos del crimen organizado la perspectiva de una nueva confrontación con Occidente incluso les seduce. Ya antes de que estallara el ac- El presidente ruso Medvédev, con los líderes osetio (derecha) Kokoiti, y abjaso (centro) Bagapsh, en el Kremlin AFP Las reticencias internacionales preocupan a algunos, pero no a Putin y sus tentáculos. Hay grupos- -capos del crimen incluidos- -a los que seduce un clima de guerra fría