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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE El túnel, la visita estrella del tour del asedio La visita estrella del tour de la guerra es el túnel del barrio de Butmir. Iniciado en el garaje de una casa situada en el número 34 de la calle Donji Kotorac, el Museo del Túnel permite al visitante experimentar 25 de los 800 metros que posibilitaron a la población de la capital bosnia huir del cerco al que le sometieron las tropas mandadas por Radovan Karadzic y Ratko Mladic. La escapada les dirigía más allá del aeropuerto controlado por la ONU, donde se abastecían de víveres. De apenas un metro sesenta de alto y un metro de ancho, la sensación es claustrofóbica. Los habitantes de Sarajevo solían portar mercancías de entre 50 y 60 kilos, a veces con el agua hasta las rodillas explica el guía a un grupo de mochileros. Un vídeo in memoriam restos de armamento y un mapa con la Sarajevo Olímpica y la sitiada... Junto a nosotros algunos serbios también permanecieron recuerda. Un grupo de jóvenes mochileros atiende la explicación sobre el asedio de Sarajevo por paramilitares serbios vo Las discotecas y la estridente música bosnia amenizan la noche. Amanece y la llamada a la oración en la mezquita Bascharshija se confunde con el repicar de campanas de iglesias católicas y ortodoxas. Nuestra primera cita con la Visita de la guerra es la otrora Biblioteca Nacional, objetivo deliberado de las milicias serbias porque en su interior albergaba dos millones de documentos testigos de una Historia común. El 26 de agosto de 1992 fue arrasada. Hoy está siendo reconstruida, en parte con fondos españoles, para albergar el nuevo ayuntamiento de la ciudad. Aunque su acceso al interior no está permitido, los curiosos merodean alrededor tomando instantáneas de un edificio- símbolo construido durante el Imperio austro- húngaro. A escasos cien metros, siguiendo el río Miljacka, se encuentra el puente Latino desde donde Gavrilo Princip disparó al archiduque Francisco Fernando y su esposa desencadenando la I Guerra Mundial. Otra placa y un museo dan fe del acontecimiento que cambió el devenir de unos territorios que se convertirían en Yugoslavia. En el mismo casco antiguo de Bascharshija- -vendedores de alfombras, tiendas de souvenirs, cafés y restaurantes cevapcici se entremezclan- una exposición fotográfica interrumpe el paseo. De nuevo los fantasmas. El fotógrafo Zijah Gafic nos muestra lo vomitivo de la guerra en Troubled Islam? ¿Problemático Islam? Srbrenica, Mostar, Sarajevo, ataúdes, esqueletos... En Bosnia, un país dividido en una administración serbia y otra musulmano- croata, los fieles del Corán representan el 40 por ciento, aunque el velo al uso (y todas sus variedades) no esté muy de moda. Aquí tenemos un islam sui generis, aunque cada vez hay sectores más conservadores Nuestra ruta de la guerra nos lleva hacia otro camposanto. El estadio Kosevo, símbolo de las Olimpiadas de 1984, y utilizado durante el asedio para enterrar los cadáveres. Hoy está rodeado por un impresionante cementerio de mármol. Fue en este estadio donde hace ocho años el Papa Juan Pablo II hizo un llamamiento a la paz y donde U 2 celebró un macroconcierto en 1997. La banda irlandesa rinde memoria a la ciudad en Miss Sarajevo canción que inmortalizaría Cuaderno de viaje Cómo llegar. No hay vuelos directos desde España. El precio oscila en torno a los 450 euros. Desde Dubrovnik, unas cuatro horas en coche atravesando también Mostar. Un hotel. Holiday Inn Sarajevo, cuartel de los periodistas durante el conflicto. La habitación doble cuesta unos 110 euros. Una opción más económica: Turisticka Agencija Ljubicica (www. hostelljubicica. com) Un restaurante. Inat Kuca, establecido en una típica casa otomana de madera. Menús por 6- 7 euros. Los Balcanes en libros. Fantasmas balcánicos Robert Kaplan; Los Balcanes Mark Mazower; Cordero negro, halcón gris Rebecca West. junto a Luciano Pavarotti el concurso de belleza de 1993 en el que unas jóvenes hacían un sencillo llamamiento a la impasible comunidad internacional: No dejéis que nos maten De nuevo el frío mármol, una atmósfera gris, las montañas, la humedad y la lluvia sobrecogen al viajero. Demasiados porqués. La ruta de la guerra prosigue ahora por el bulevar Mese Selimovica, más conocida como la Sniper Alley o Avenida de los Francotiradores que conecta la parte antigua de la ciudad con la más industrial y de arquitectura socialista, cuyos altos edificios sirvieron de cobijo a los francotiradores. Unas 225 personas murieron por disparos de francotiradores, 60 de ellos eran niños. Rosas pintadas en las aceras y placas rinden tributo a las víctimas. Como parte del escenario, en la Avenida de los Francotiradores encontramos el Museo de Historia, centrado en los horrores del asedio. Como fuera de lugar, aparece el amarillo- anaranjado hotel Holiday Inn que albergó a la prensa internacional durante la guerra. Sometido a un lifting tras la misma. Un cóctel de la casa ameniza la explicación de Sunin: Desde aquí se iniciaron los primeros disparos Tímidamente llegan turistas al recibidor: Estos no son mochileros pero también buscan respuestas En Sarajevo todavía se encuentran con muchos cristales rotos.