Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
3 8 08 EL LIBRO PUBLICACIÓN España en la II Guerra Mundial España, entre la antorcha y la esvástica es una de las investigaciones más exhaustivas y documentadas sobre la actuación de nuestro país durante la Segunda Guerra Mundial, cuestión controvertida donde las haya. Tesis doctoral elaborada bajo la dirección de Fernando García de Cortázar, la obra analiza sin tópicos el sinuoso comportamiento del régimen durante aquellos años a política exterior (así como la interior) española durante la Segunda Guerra Mundial y, desde luego, la desplegada durante sus años centrales, en los que nos hemos centrado en esta obra, estuvo marcada- -por encima de cualquier otra variable- -por la voluntad del general Franco de prevalecer, tras el conflicto, como jefe supremo e indiscutible de la coalición conservadora y reaccionaria forjada durante los años de la Guerra Civil y que resultó finalmente victoriosa en el conflicto. Así, el régimen se amoldó a las circunstancias cambiantes de la guerra en un proceso en el que, además de dominar ese elemento que acabamos de referir, es palpable otro en el cual el Caudillo fue aprehendiendo los elementos del utillaje estratégico y político sobre los que sustentaría el ejercicio de su poder hacia 1975. Como resultado de estas variables, el régimen fintó entre los dos bandos enfrentados, siendo innegable que en ese regateo ideológico, se perciba como una certeza que una victoria de los Aliados sería mucho más nociva para España que una del Eje, al que- -de cualquier modo- -se contemplaba con recelo y desconfianza. Franco descartó, a lo largo de toda la guerra, asumir un compromiso definitivo con cualquiera de las distintas familias en el seno del régimen, que respondían a una dinámica propia, pero que también reflejaban el enfrentamiento que se libraba en los campos de batalla de todo el mundo. Muy al contrario, el Caudillo era consciente de que debía evitar que ninguno de esos bandos, aupado a una posición de privilegio (o desterrado por la dinámica de la guerra) se sintiese o se convirtiese en imprescindible para su ejercicio privativo del poder en España. Lejos de poder adscribir el régimen franquista a ninguna de las categorías al uso empleadas para definir a las dictaduras de derecha radical o reaccionaria a lo largo del siglo XX, creemos que es necesario destacar que todo análisis de su naturaleza debe englobar el acusado personalismo de ese sis- L Título: España, entre la antorcha y la esvástica Autor: Emilio Sáenz- Francés San Baldomero Editorial: Universidad de Deusto Páginas: 763 tema, que determina su carácter eminentemente oportunista Los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, para el régimen de Franco, estuvieron determinados por una innegable fascinación ideológica y material, sin matices y sin fisuras, por el Eje y por el proyecto que para Europa representaba. Al socaire de esa realidad, siempre dentro de una considerable cautela, España pudo valorar entrar en la guerra del lado del Eje, uniéndose al bando vencedor en el momento de unos últimos combates que, tras la caída de Francia, se creían inminentes. El primer viaje de Serrano Súñer a Berlín, fallido en sus objetivos, debió suponer un duro golpe a las esperanzas, en el seno del régimen, de poder desarrollar una relación de confianza y colaboración parangonable a la que existía con Italia (que se mostró, por de pronto, mucho más dispuesta a acomodarse a las difíciles circunstancias económicas españolas tras la Guerra Civil, en el cobro de su deuda de guerra) En nuestra opinión, esa visita marca el inicio de una fase o proceso que hemos denominado como frustración alemana, que no pudo sino acentuarse tras el fracaso del plan alemán de invadir Gran Bretaña, que decantó en el proyecto de cerrar el Estrecho de Gibraltar, lo que exigía la colaboración española, que el régimen, en último término, se negó a conceder. Si bien, España asistió al esfuerzo de guerra del Eje con toda la colaboración encubierta que le pudo prestar, la cordialidad de las relaciones entre el régimen de Franco y el Reich alemán velaban una suspicacia subyacente, poten- Emilio Sáenz- Francés San Baldomero Historiador. Miembro del equipo investigador de la Universidad de Deusto ciada por las connivencias de funcionarios de la Embajada alemana con elementos radicales falangistas, cuyos propósitos incipientes fueron abortados con la crisis de mayo de 1941. El envío de la División Azul a Rusia colaboró a paliar esa desconfianza, si bien parcial y momentáneamente Es innegable que el éxito del nazismo en Alemania, pese a su carácter abrumador, no excluyó la temprana formación de movimientos de abierta resistencia o la colaboración, en el mejor de los casos, decrecientemente entusiasta, de muchos funcionarios más identificados con el orden tradicional que con los excesos del nuevo gobierno. El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, el Auswärtiges Amt, será uno de los terrenos singulares donde decantarán, con el paso del tiempo, esos movimientos de oposición y de velado boicot a la política oficial promovida por los estamentos superiores del nazismo, enfrentados, por otra parte, de manera endémica por la primacía en el seno de aquel sistema cuasi- feudal. Como resultado, la política del III Reich para con España, lejos de poderse ver como unitaria o monolítica, determinada por unas pautas claras y definidas emanadas desde Berlín, ha de entenderse como un reflejo de esas circunstancias. En cuanto a los Aliados, hasta mediados de 1943, experiencia, una organización más efectiva y medios superiores otorgaron a los británicos la preeminencia en la modulación de los asuntos españoles, tanto al definir la estrategia económica como en el orden político. Partidarios de una política eminentemente más contemporizadora frente al maximalismo estadounidense, antes incluso de su entrada en la guerra, la presencia en la embajada de Sir Samuel Hoare no fue sino un elemento instrumental en el proceso de afirmación de ese moderantismo. Agrio en las formas pero un genuino apaciguador en el fondo de sus postulados políticos, Hoare promovió una política cau- Contemporización británica El régimen fintó entre los dos bandos enfrentados, siendo innegable que en ese regateo se perciba que una victoria aliada sería mucho más nociva que la del Eje España seguía mirando a EE. UU. con ojos del siglo XIX y ni buscó ni cultivó la cordialidad en las relaciones, pese a ser EE. UU. el sostén económico del régimen