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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Donde todavía se habla el arameo Malula (Siria) julio de 2008. Hace cien años vino un alemán y se quedó en nuestro pueblo para aprender nuestra lengua dice orgulloso un sonriente habitante de Yabadin, al que acompaña su hijo. Yabadin es una de las tres localidades (Malula, la más importante, y Bajah, son las otras dos) a 50 kilómetros al norte de Damasco, donde sus vecinos todavía conversan en arameo, la lengua que habló en esta tierra Jesucristo, y que ahora la dominan apenas unas 10.000 personas de estos tres pueblos. Intento decir al yabadino unas palabras escritas en arameo en el Nuevo Testamento: Talitha kum Muchacha, a ti te lo digo, levántate Mc, 5, 41) pero debe ser que las pronuncio mal, porque este simpático árabe, al que apenas le quedan dientes y que insiste en invitarnos a té, no acaba de entender. De Yabadin nos vamos a Malula, un pueblo mayoritariamente cristiano, donde se encuentra el monasterio de San Sergio. Nisrine. Allí, una joven tiene la amabilidad de enseñarnos este antiquísimo templo y, con mucha simpatía, nos recita el Padre Nuestro en la misma lengua en que lo rezó Nuestro Señor Jesucristo. La tradición aquí es oral, aunque también se ha creado un Instituto en el que fijar por escrito el arameo. Monumento a San Pablo junto a la Iglesia de la Aparición al Apóstol sinarlo. Los judíos tomaron la decisión de matarlo, pero Saulo se enteró de lo que tramaban. Vigilaban hasta las puertas de la ciudad día y noche para darle muerte. Pero sus discípulos lo tomaron y lo descolgaron de noche por la muralla en una espuerta (Hch 9, 23- 25) Cuando eso sucedió, el islam no existía; la revolución de Mahoma vendría siglos después, a finales del seiscientos. ¿No habrían perseguido los musulmanes a San Pablo, como hicieron los judíos, si hubieran estado asentados en Damasco entonces? En todo caso, la expansión musulmana fue de una inmensa violencia. Siria es un país rico en testimonios de los primeros tiempos del cristianismo, como la iglesia de San Simeón el Estilita o la catedral de San Sergio, San Baco y San Leoncio, en Bosra. Como tantas otras, están en ruinas y lo han estado desde hace siglos... en los que la religión dominante ha sido la musulmana. Ahora, parece que hay un cambio de sensibilidad. El islam sigue siendo la religión dominante, pero el Gobierno sirio se ha percatado del gran potencial turístico que suponen tantos tesoros (la mayoría abandonados) de esos primeros siglos y de la época de las cruzadas. Por ejemplo, el Krak de los Caballeros. Se halla cerca de la ciudad de Homs, casi en la frontera con el Líbano. Magnífica fortaleza edificada por los cruzados. Le pregunto a Mahmud qué se enseña en la escuela siria de los cruzados. Y me resume que los cruzados provocaron baños de sangre allá por donde pasaron. -Entonces, ¿no estás contento con esta fortaleza? -Sí- -responde- Es una buena fuente de ingresos. Es difícil tomar una cerveza en Damasco fuera de los hoteles de lujo o bares de la zona cristiana. El zoco es un bullir de gente por callejuelas estrechas y techadas. Las mujeres, en una alta proporción, aunque hace un calor tórrido, van rigurosamente de negro de la cabeza a los tobillos, velo incluido. Algunas compran perfumes (la rosa de Damasco, el jazmín, la lavanda... y dulces y paran para comer kebab. El bazar está lleno a todas horas. Vale la pena perderse en este laberinto, donde unas veces se desemboca en la mezquita de los Omeyas, donde dicen que reposa el cuerpo de San Juan Bautista, y otras en la Vía Recta, la misma que pisó San Pablo.