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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Máquina Desnuda El visionario Philip K. Dick imaginó su existencia en 2084. Pero ya funcionan en varios POR JOSÉ MANUEL COSTA Último grito en seguridad aeropuertos de Europa y EE. UU. Son artefactos que dejan al sujeto escaneado en pelota picada para comprobar que no lleva armas o explosivos. Tras su invención en 2003, el artilugio se abre camino n la película Desafío Total Total Recall los viajeros que embarcaban con destino a Marte pasan frente a una pantalla de Rayos X que permite a la seguridad del astropuerto controlar si los pasajeros llevan objetos peligrosos sin necesidad de un engorroso registro manual. En la película- -y en la novela de Philip K. Dick- la acción transcurría en el año 2084, pero los terráqueos no hemos necesitado esperar tanto: en doce aeropuertos de Estados Unidos ya han comenzado las pruebas públicas de algo mucho más sofisticado: las llamadas Naked Machines las Máquinas Desnudas o, más bien, para Desnudar. Las Máquinas Desnudas son mecanismos tecnológicamente complejos pero de efecto sencillo: una persona entra en un cubículo o pasa frente a una pantalla y es sometido a un rastreo electrónico de arriba abajo. El resultado es una imagen en tonos grises de su cuerpo desnudo y, en tonos más oscuros, de las posibles armas o explosivos que pueda llevar encima. Las imágenes resultan de lo más chocante por su desnudez total, aunque las empresas instaladoras y la TSA (Transport Security Agency de EE. UU. afirmen que detalles como los órganos sexuales no salen con mucho detalle. Es un consuelo. Las pruebas técnicas en los aeropuertos para estas nuevas máquinas comenzaron ya en 2004, aunque antes se habían utilizado en algunas prisiones o, en su versión para vehículos, en el Eurotúnel. Básicamente hay dos modelos de Máquinas Desnudas. La Rapiscan Secure 1000, que utiliza Rayos X de baja energía y que convierte los datos en una detallada figura del escaneado, con llaveros, móvil, armas, explosivos... y sin ropa. Y el escáner de Ondas Milimétricas de Q netics o Farran que sustituye los rayos X por ondas de frecuencia extremadamente alta. La ventaja de este sistema es que se puede utilizar so- E y estos son los resultados: Máquinas Desnudas a 130.000 euros para todos. No obstante, según Jeffrey Rosen, cuyo libro The Naked Crowd (La Multitud Desnuda dio nombre a este tipo de dispositivos: Este es un sentimiento de seguridad ilusorio. A menos que las personas defiendan su intimidad, no serán capaces de mantener el compromiso político necesario para oponerse a formas indiscretas de vigilancia gubernamental y privada En el Reino Unido se han instalado más de 4 millones de cámaras de video- vigilancia y, sin embargo, el crimen y la población reclusa no hacen sino aumentar. Quizás existan formas más efectivas de combatir el crimen. Pero la irrupción de la ultima tecnología fascina y tranquiliza tanto al poder como a las masas. A pesar de la pachorra general y de la presión de los nuevos lobbies de empresas de seguridad, la resistencia es posible. Una no tan sorprendente coalición de liberales y libertarianos- -demócratas y republicanos- -en el Senado de EE. UU. ha logrado poner coto a ideas como la de realizar un perfil de sospechosos aplicable a cualquier viajero y que sería distribuido a todos los aeropuertos del país sin ningún control público. De la misma manera, se ha logrado impedir que datos sobre delitos menores obtenidos mediante dispositivos dirigidos contra el terrorismo puedan ser utilizados fuera de ese contexto. En el caso de las Máquinas Desnudas, la presión pública y legislativa han logrado que la figura en pantalla no sea el retrato del investigado en pelota picada, sino una especie de mancha difusa: un Blob Y por el momento se ha rechazado también la posibilidad de adquirir máquinas que pueden distinguir en la ropa de los pasajeros restos de hasta 50 diferentes drogas prohibidas. Ideas no faltan. El intercambio indiscriminado de datos o el uso impropio de tecnologías diseñadas para combatir el crimen han sido siempre una preocupación de los defensores de las libertades civiles, tanto en la derecha como en la izquierda, que temen usos impropios de la tecnología. En el Reino Unido, esos 4 millones de videocámaras han sido utilizadas en ocasiones por las autoridades para comprobar si los vecinos dejaban su basura de forma correcta o si un ciudadano permitía a su perro defecar en la acera. ¿Cámaras para combatir el crimen o al servicio de un Gran Hermano a escala nacional? El abuso y su conversión en norma están siempre a la vuelta de la esquina. Resistencia liberal y libertaria Susan Hallowell permite que se pruebe la Máquina Desnuda sobre su cuerpo. Fuera del escáner, Susan va vestida con blusa y falda bajo la que oculta una pistola y una bomba bre un gran número de personas (unas 50 a la vez) sin que éstas se den cuenta. Tres de estos artefactos se instalaron el año pasado en el aeropuerto de Schiphol en Holanda, uno en Luton, Inglaterra y otros en aeropuertos escandinavos. En España aún no se han hecho pruebas al respecto. AP La controversia sobre la invasión de la intimidad en favor de la seguridad está servida. Nada más lanzarse el programa de Información Total (TIA) en 1973, EE. UU. puso sobre la mesa 500 millones de dólares para nuevas tecnologías de seguridad. Establecida la demanda, aparece la oferta