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3 8 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Carretera que lleva a la playa de Sfiha, frente a la que se encuentra el Peñón de Alhucemas España reclamada De Perejil a Chafarinas (Viene de la página anterior) ta frontera. No está bien que nos hayas hecho fotos me dice. Las he hecho detrás de la cuerda azul, desde Marruecos le contesto. Todo muy absurdo, la verdad. Inmediatamente pienso en todos esos subsaharianos que se vuelven locos por sortear el doble vallado de seis metros en Ceuta y Melilla. Aquí tienen una simple cuerdecita en la playa, un par de pasos y ya están en España. El sargento me cuenta que esa Incursiones al cafetín Una algarabía de veraneantes rodea al Peñón de Alhucemas. Son sobre todo marroquíes residentes en el extranjero que han regresado a casa por vacaciones Frente a las Chafarinas, tres pescadores nos cuentan en broma que algún día asaltarán el archipiélago con sus cañas de pescar. Que nos avisen: ahí tendríamos otro reportaje mediana en la playa es el único punto donde está permitido tener contacto con los marroquíes, que es allí donde de vez en cuando un médico del Peñón atiende a algunos vecinos de Bades. Pero numerosos testimonios me dicen que eso no es verdad, que más de una vez, y más de dos y de tres, los militares hacen pequeñas incursiones al cafetín o incluso a alguna que otra casa. Nuestras relaciones con los militares españoles dependen de quién esté al mando en el Peñón dice Ismail Ahassad, que no sólo los ha acogido alguna vez en su casa sino que ha llegado a estar invitado a compartir mesa y mantel en el comedor de oficiales de Vélez de la Gomera. El médico que hay ahora es un racista que el otro día no quiso atender una urgencia porque dijo que era cosa de los médicos marroquíes... y eso que el más próximo lo tenemos a unos veinte kilómetros El sargento, sin embargo, es buen tipo Salimos al mar en su patera y rodeamos el Peñón, que Ismail conoce como si lo hubiera parido. El cementerio, las entradas a los tú- neles- está todito taladrado la sala de transmisiones y hasta los viejos cañones- -recuerdo de la guerra del Rif- -sobre los acantilados. No tengo la oportunidad de acercarme al Peñón de Alhucemas. Lo observo desde la playa de Sfiha, una auténtica algarabía de veraneantes. Es pleno estío y la provincia de Alhucemas se llena de marroquíes residentes en el extranjero que regresan a casa por vacaciones. Las carreteras están infestadas de matrículas de fuera, de países europeos, sobre todo holandesas, que me acompañan en el resto del trayecto hasta Nador y Beni Enzar, delante de Melilla, y hasta Cabo del Agua, frente a las islas Chafarinas. Allí, a seiscientos cincuenta kilómetros del islote del Perejil, acaba este periplo frente a la España reclamada junto a tres pescadores que, al ver que este corresponsal es español, dijeron que algún día asaltarían el archipiélago con sus cañas de pescar como arma. Jocoso comentario ante el que les dije: que me avisen que eso tiene otro reportaje.