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3 8 08 EN PORTADA Obama Sus años de estudiante de leyes (Viene de la página anterior) de países muy desarrollados, los baby boomers en la que la imagen tiene preferencia sobre la palabra y se trabaja toda la vida sometidos a una dura competencia, a pesar del bienestar material de la sociedad occidental en su conjunto. El caso de Barack Obama desafía las categorías habituales con las que hasta ahora se explicaban los candidatos a la presidencia de EE. UU. Lo más notable de la campaña de Obama hasta ahora es que ha logrado que mucha gente desencantada con el sistema participe y se interese por los asuntos públicos. Esta capacidad para sumar incorporaciones al proceso democrático es algo realmente valioso. El senador de Illinois se ha financiado exitosamente, sobre todo a través de pequeñas donaciones en Internet. Posee una rara habilidad, ser muchas cosas muy diferentes para sus muy diversos partidarios. Ante la inclemente campaña de Hillary Clinton ha demostrado resistencia hasta la extenuación y habilidad para reconocer errores y enmendarlos. Es desde luego el primer candidato afroamericano con posibilidades firmes de ocupar la Casa Blanca. Pero se eleva por encima de esta circunstancia. La mayoría de norteamericanos no lo perciben como el candidato de una minoría, sino como un político capaz de corregir la deriva de la etapa Bush, tanto en el plano exterior como en el doméstico, volver a unir a un país tremendamente polarizado y desafiar a los llamados intereses especiales y a los lobbies de las grandes empresas. Los estudiantes universitarios y el segmento más educado de la población, los jóvenes y no tan jóvenes con estudios superiores lo respaldan de modo mayoritario. Como John F. Kennedy o Ronald Reagan. Barack Obama tiene mucho de vendedor de sueños, en su caso en versión postmoderna. Es muy llamativo que el aspirante demócrata prefiera comunicarse a través de historias, imágenes y emociones y deje en un plano secundario las propuestas racionales, detalladas y articuladas. La historia de su vida y de cómo él mismo encarna el sueño americano, contada en dos libros muy bien escritos, le ha hecho multimillonario. Ambos relatos autobiográficos fueron publicados de forma muy estratégica antes de lanzarse al ruedo presidencial y son la base de su campaña. Lo que es más interesante, novedoso y, para algunos, también preocupante: estas narrativas han sustituido en buena medida a sus argumentos sobre políticas públicas concretas. El experto en comunicación política Christian Salmon ha estudiado este modus operandi a fondo y lo ha bautizado como storytelling el arte de contar historias y de provocar una movilización emocional. A estas alturas todavía se sabe poco sobre las posiciones de Oba- ma acerca de numerosos asuntos de interés público. En su corto recorrido en en el Senado de EE. UU. estos tres últimos años, el representante de Illinois se ha protegido a sí mismo de muchas votaciones en las que había que fijar posiciones en cuestiones difíciles o controvertidas, hasta el punto de que tiene el récord de votos en la Cámara Alta que no han favorecido el sí o el no, una actitud de cautela pero también de cálculo electoral. Algunos analistas temen que detrás de esta indefinición no sólo exista un nuevo modo de conectar con los electores a través de imágenes y ejemplos y por supuesto un cálculo inteligente para ganar las primarias y en noviembre las elecciones. Barack Obama es acusado de ser un candidato disfrazado del sector más proclive a las recetas anticuadas del Partido Demócrata, más impuestos y mayor gasto, y no un moderado, rápido aprendiz de estadista y brillante gestor de sus evidentes puntos fuertes mediáticos, como querrían verlo muchos. Por otro lado, es cierto que Obama no está encasillado en dogmatismos ideológicos y parece capaz de gobernar desde el centro y unir a republicanos y demócratas en cuestiones esenciales para la buena marcha del país (como John Mc Cain, por cierto) De hecho, muchos de los votantes de Obama en otoño serán republicanos desencantados que buscan el cambio y quieren dejar atrás los años de Bush y ofrecer a su maltrecho partido la posibilidad de regenerarse en la oposición. Piensan que John Mc Cain está demasiado contaminado por lo peor del Partido Republicano de estos últimos años. Nadie duda a estas alturas de que Barack Obama es un político de enorme inteligencia, pragmatismo y talento como orador. Igualmente, parece muy deseable que un miembro de una minoría racial de EE. UU. pueda llegar a ser en algún momento el ocupante de la Casa Blanca. Se daría así un gran paso para dejar atrás las lacras del racismo y la exclusión social. Por ahora, Obama ha cambiado la manera de hacer política, poniendo el acento en el estilo, la trayectoria vital y los mensajes de esperanza, pero los interrogantes sobre su programa de gobierno permanecen. En poco tiempo, la competencia electoral con John Mc Cain desvelará por completo el alcance de este fenómeno político José M. de Areilza Carvajal estudió en Harvard Law School de 1989 a 1994 Sin dogmas ideológicos Fue muy influido por L. Tribe a quien ayudó a publicar un artículo titulado La curvatura del espacio constitucional: lo que los abogados pueden aprender de la física moderna Febrero de 1990. Obama, joven estudiante de Derecho en Cambridge, Massachusetts AP