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27 7 08 VIAJES Suecia La Escania de Henning Mankell Tras los pasos del detective Wallander, el solitario y melancólico personaje de Mankell, recorremos esta región de recuerdos vikingos, ciudadelas medievales y modernidad nórdica con alta calidad de vida TEXTO Y FOTOS: FRANCISCO LÓPEZ SEIVANE as novelas de Mankell tienen como personaje central de todas sus historias al detective jefe de la policía de Ystad, Kurt Wallander, un antihéroe al estilo del Carballo de Vázquez Montalbán. Las andanzas de Wallander, un cuarentón solitario, abandonado por su mujer y dado al alcohol, tienen lugar en Escania, una región que se han disputado históricamente daneses y suecos y que vive con el alma partida. De hecho, el duro acento con que se expresan los granjeros de la región resulta más inteligible a los daneses que a los propios suecos. El viaje en el tren de color lila que lleva en poco más de media hora desde Malmö a Ystad, deja ver un paisaje ondulado, salpicado de granjas y vastas extensiones de tierra dedicadas al cultivo de cereales. No recuerdo haber visto ni un solo árbol en todo el trayecto. Escania es el granero de Suecia y no me extrañó nada sa- L ber que Mankell, nacido en las boscosas regiones del norte, hubiera decidido un día instalarse allí, cansado de que los árboles no le dejaran ver el bosque Elinor, una joven rubia y entusiasta de las novelas de Mankell, me llevó a recorrer el mundo de Wallander Partimos en dirección a Simrishamn, pero pronto tomamos una carretera secundaria que bordea las arenosas playas del litoral y el bosque de pinos que Lineo recomendó plantar para evitar que las dunas avanzaran hacia el interior impulsadas por los fuertes vientos del Báltico. Kaseberga es una diminuta población costera, situada junto al Ales Stenar, el misterioso monumento vikingo cuyo significado nadie ha sabido desentrañar 1.500 años después de haber sido erigido. Las especulaciones sobre su razón de ser y su formidable emplazamiento, en lo alto de una terraza asomada al mar, han convertido los monolitos de pie- dra dispuestos en forma elíptica- -que muchos ven como un barco- en un lugar de culto que el propio Wallander- -asegura Elinor- -visita con frecuencia para reflexionar en soledad. El detective es un hombre pragmático, pero allí se siente muy cerca de su propio ser y muy lejos de la suma de conflictos que configuran su triste vida. Visitar Ales Stenar, a Wallander le sienta bien. Wallander acostumbra también a acercarse al puertecito de Kaseberga y pasarse por el Fisk ab de Leif y Jimmy Ahl para degustar el pescado ahumado que sirven en el comedor de la planta alta, así que no me quedó más remedio que probar el salmón, el arenque y la lamprea que Gunilla ahuma allí mismo cada día. Ya de regreso, Elinor tomó otra carretera hacia el norte que cruza cerca de Löderup, donde el padre de Wallander pasó los últimos años de su vida pintando siempre el mis- Viejos edificios medievales de la ciudad de Ystad Ystad es una ciudad de antiguas casas plebeyas de una sola planta, pulcramente pintadas, y de viejos edificios de ladrillo cocido cruzados por sólidas vigas de madera