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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE mo se llevó a la práctica. Durante años Quiroga se dedicará con entusiasmo a la empresa, y a conectarse con editores de toda Europa y América para difundir las canciones del trío que gozan de enorme popularidad desde 1.932, año en el que probablemente se constituyó la editorial a raíz del traslado de Rafael de León a Madrid donde se entregaría por entero a la composición musical y a la vida bohemia. Fue por entonces cuando llegó el definitivo espaldarazo a sus trabajos y espectáculos conjuntos. El decenio de los treinta fue el periodo dorado, de consolidación, de la copla, a partir del ya extenuado cuplé que también cultivaron los maestros Quiroga y Rafael de León- -como el famoso Bajo los puentes del Sena que inmortalizase Raquel Méller, con la famosa serie de mujeres de rompe y rasga. Sus composiciones les consagran como las figuras más importantes de la música del momento- -ya instalada la Segunda República- -con títulos inmortales como Rocío Maricruz María de la O Triniá María Magdalena o el impecable Ojos Verdes canciones que se escriben y graban entre 1931 y 1936. Su creatividad no cambia a pesar del desastre y del horror de la Guerra Civil. La editorial, que también sería Academia de artistas, sigue funcionando tanto en Madrid, de manos del maestro Quiroga en la Calle Concepción Jerónima, como en Barcelona, a cargo de Rafael de León, primero en la Puerta del Ángel y, luego, en la calle Conde de Asalto. A pesar de las bombas, espectáculos y coplas siguen desgranándose y animando a unos y otros, sin distinciones ideológicas. Si hay algo, tal vez lo único además del idioma, que tienen en común los dos bandos, los integrantes de las dos terribles Españas que se desangran con la guerra, fue la banda sonora de la copla. Ambos bandos oían hechizados aquellas coplas y canciones. Ambos tuvieron sus estrellas, sus cantantes entregados, sus premios... y castigos. Tal vez las figuras que mejor encarnan el rumbo de aquellos años, además de los mártires primeros de la cultura española: Federico García Lorca, Joaquín Amigo y Blas Infante, los tres asesinados en los primerísimos sucesos del alzamiento y la guerra, van a ser otros tres amigos, nacidos, curiosamente el mismo año, en 1908, a saber: Rafael de León, el grandísimo letrista de las más magistrales canciones, y los cantantes Miguel de Molina y Angelillo. A Rafael de León le sorprende la guerra en Barcelona, ciudad El ya extenuado cuplé que adoraba, donde vivió largas temporadas, y en la que acababa de terminar el rodaje de una película de gran éxito de la que había escrito la mayoría de las canciones y era coautor del guión. Un año antes de la guerra, la productora Ulargui Films pidió a Salvador Valverde y Rafael de León que les escribieran un guión cinematográfico para un filme que se llamará María de la O eligiendo para el reparto a Carmen Amaya en el papel protagónico- a Julio Peña- -como el galán- a Antonio Moreno, actor que acompañó varias veces a la internacional actriz Greta Garbo, y a la poderosa Pastora Imperio. Según la biografía y testimonios de Salvador Valverde, él y De León estaban escribiendo entonces una nueva comedia, María Magdalena de la que ya habían terminado el primer acto y que también se iba a rodar en Barcelona, sobre la que existían grandes expectativas y que era solicitada por varios empresarios. El 18 de julio, Rafael, Valverde y su familia almorzaban en un restaurante de la Barceloneta cuando un tiroteo callejero les confirma los rumores: se ha producido el temido levantamiento militar. Al día siguiente sabrán que Franco ha tomado el mando del Ejército de Marruecos y que, en su querida Sevilla, Queipo de Llano domina la situación. Rafael de León sufre el inmenso dolor que le provoca la noticia del fusilamiento en Granada de su gran amigo, el poeta García Lorca y, si bien la mayoría de sus amigos, empezando por Valverde, apoyan con entusiasmo a la República, Rafael, desazonado y roto de dolor por la muerte de su tan querido Federico, se hunde en la melancolía y dicen que enmudece durante días. Lo que, unido a su origen aristocrático, impulsa a un cómico sevillano en Barcelona- -a quien De León no quiso contratar por pésimas cualidades- -a denunciarle con muy mala intención. Rafael fue a parar a la cárcel e incluso estuvo a punto de ser fusilado. Pero Valverdese moviliza de inmediato para demostrar que ha sido injustamente encarcelado y logra que no lo maltraten gracias a los apoyos de otros escritores, como Xandro Valerio, que lo visita asiduamente en la cárcel, Rafael Alberti y, sobre todo, León Felipe, que quiere y admira profundamente al artista. Curiosamente, Rafael estaba afiliado entonces en Barcelona a la CNT, la Confederación Nacional del Trabajo, y formaba parte de un comité de lectura que seleccionaba obras para representar en los teatros de la Ciudad Condal, en emulación de la fa- mosa Barraca de García Lorca. Sin embargo, al igual que otro de sus amigos, el poeta granadino Luis Rosales, la herida y la desconfianza en el género humano que le produce la muerte de Federico ya no cerrará nunca. Manuel Quiroga permaneció en Madrid, en su academia, a la que Valverde y León, a pesar de los combates, le siguen enviando nuevas letras para que les ponga música. La guerra se prolonga, llega a su tercer año, pero, por raro que parezca, en aquel escenario de muerte, hambre y destrucción sigue alzándose el telón del teatro. Por ejemplo, María Magdalena la comedia en tres actos que terminaron en Barcelona, se estrena en plena contienda, en 1937, en el teatro Infanta Isabel de Madrid. Y una circunstancia que muy pocos recuerdan, según Salvador Valverde, es que en el segundo acto el recitador y cancionista Rafael Nieto interpretaba una nueva canción del trío: Ojos verdes Valverde y Rafael de León pasan juntos la guerra en Barcelona. Pero, cuando las tropas de Franco se aproximan a la ciudad, rotos los frentes, Valverde decide partir a Francia y organiza la evacuación del personal trabajador y artístico del espectáculo, montado por una compañía afiliada a la CGT, la Confederación General del Trabajo, escindida de la CNT. Parten en un tren especial que saldrá rumbo a la frontera, y que es bombardeado en Figueras en un ataque que causará la muerte de varios de sus componentes. Valverde y Rafael se despiden con un sentido abrazo, según recuerda el primero, sin sospechar que no volverán a verse jamás. El resto es parte fragmentaria de otra larga historia en la que, desde el principio, los tres amigos- -Quintero, León y Quiroga- -trabajarían y compartirían vida y éxitos. La Editorial de Quiroga, dirigida ahora con inteligencia desde el número 70 de la madrileña calle de Alcalá, sigue preservando el magnífico legado musical y poético de sus tres fundadores y de varios otros maestros, además de algunas de las ediciones monográficas más cuidadas de partituras y repertorios de sus más importantes intérpretes, como la Piquer, Juanita Reina, Lola Flores o Miguel de Molina. Ediciones elaboradas con mimo de coleccionista, pero lanzadas con el mismo entusiasmo de los tiempos pioneros. Una labor encomiable que tiene mucho que ver con la preservación de nuestro patrimonio cultural y con el amor al arte de la copla. Y que merece este humilde reconocimiento. El espectáculo nunca muere Despedida Alberti y León Felipe Cancioneros de algunos de algunas de las más famosas creaciones de los maestros