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27 7 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Madeleine Caso cerrado, enigmas abiertos Han desfilado sospechosos, se han barajado distintas hipótesis, se ha acusado a los padres y se ha levantado la acusación. Se han confundido filtraciones y especulaciones. Y sigue sin saberse nada cierto POR EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL EN LONDRES mo testigos a distancia. Llamados por la prensa británica The Tapas Seven sus testimonios contradictorios, su cerrazón ante las autoridades lusas y su negativa a volver a Praia da Luz para una reconstrucción de los hechos complicaron las investigaciones. Aunque con esa actitud podrían haber querido evitar poner en cuestión ciertas afirmaciones de los McCann, parece difícil que todos hubieran ocultado un crimen si hubiesen tenido pruebas del mismo o sospechas muy fundadas. Su improbable confabulación habría sido necesaria para garantizar a los McCann una coartada en el caso de que hubieran tenido que deshacerse del cuerpo de Maddie, para lo que hubieran requerido al menos un par de horas. Gerry McCann asegura que a las 9.05 de la noche, media hora después de llegar al Tapas Bar, volvió al apartamento, donde los tres niños seguían durmiendo. Según su relato, encontró abierta la puerta de la habitación, que él había cerrado. En ese momento no le dio importancia; pensó que Maddie se había levantado para ir al lavabo. Luego concluiría que el secuestrador se había escondido en la casa al oírle llegar. Podría haber penetrado por la puerta del patio, que no estaba cerrada con llave. La huida tal vez fue por la ventana- -era una planta baja- pues Kate la vio abierta cuando después descubrió la ausencia de la niña. De regreso al bar, Gerry se cruzó con una mujer del grupo, que iba al bloque de apartamentos también a inspeccionar el sueño de su hijo. Ella vio a un hombre de unos cuarenta años de aspecto algo descuidado que cruzaba la calle, como alejándose de las viviendas, llevando en brazos a un menor con pijama rosa. Según Kate, ése era el pijama de Maddie. Esa testigo declaró no haber explicado nada cuando regresó al restaurante porque no le dio la menor importancia. Ese testimonio sirvió luego para confeccionar el retrato robot del supuesto secuestrador. l de Madeleine McCann es probablemente el caso sobre el que más se ha escrito en el mundo y sobre el que, tras todo lo publicado por la prensa e investigado por la Policía, menos se sabe. No sólo se desconoce el quién- -la persona o personas responsables de la desaparición de la pequeña- sino incluso el mismo qué: ¿fue raptada o murió en el apartamento de Praia da Luz? ¿Hubo secuestro, asesinato u homicidio accidental? ¿Está Madeleine viva? Y si muerta, ¿dónde se halla su cuerpo? El fiscal general luso, Fernando Pinto, ha cerrado el caso esta semana dejando en realidad todo abierto: no hay pruebas suficientes ni para culpar a los padres ni para hablar de secuestro; no se han aclarado las numerosas contradicciones en los testimonios ni se ha explicado qué ha ocurrido con las pruebas de ADN. Gerry y Kate McCann llegaron a Portugal el sábado 28 de abril de 2007 con sus tres hijos: Madeleine, de tres años, y los gemelos Sean y Amelie, de dos. Formaban parte de un grupo de diecisiete personas, nueve adultos y ocho niños, que conjuntamente habían organizado un viaje desde Inglaterra al Ocean Club de Praia da Luz, en el Algarve portugués. De acuerdo con el relato de los McCann, el jueves 3 de mayo metieron en la cama a sus tres hijos a las 7 de la tarde, después de que los niños hubieran cenado a hora temprana en un área infantil donde habían estado jugando gran parte del día. Los McCann aseguran que a las 8.30, con los niños ya dormidos, se marcharon a cenar al Tapas Bar, un restaurante situado a unos cincuenta metros de su apartamento, cuya parte trase- E Retrato robot del raptor La cena sin niños Madeleine McCann, en una imagen de marzo de 2007 ra se veía desde el bar, pero no el acceso principal. Tras una de las visitas a la habitación de los niños para comprobar que todo iba bien, Kate McCann regresó al bar gritando que Madeleine había desaparecido. Eran sobre las 10 de la noche. A las 10.15 se avisó a la Policía. ADN en el coche de los McCann Siete testigos: Tapas Seven Lo ocurrido esa noche tuvo a los otros siete adultos del grupo co- No hay pruebas ni para culpar a los padres ni para hablar de secuestro; no se han aclarado varias contradicciones ni se ha explicado qué ocurrió con las pruebas de ADN Las primeras sospechas se dirigieron contra Robert Murat, un inglés con residencia en Portugal, que ocupaba una casa muy cercana. El hecho de que se presentara de inmediato ante la prensa como portavoz de la familia, ofreciéndose a ésta y a la Policía como traductor, había resultado extraño. Pero, pasado el verano, el caso se volvió contra los padres de Maddie, que fueron declarados oficialmente sospechosos, como