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27 7 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Una niña birmana se asoma a la puerta de su chabola sobre palafitos en la isla de Park Nam (Boca del Río) en la ciudad tailandesa de Ranong Birmanos TEXTO y FOTOS: ALFONSO ARMADA Parias en Tailandia Son una casta sometida a todo tipo de restricciones y vejaciones. Muchos birmanos huyen de la junta militar que gobierna en su país buscando una vida mejor. En Tailandia son tratados como parias uando suben mucho las aguas del río Mae Nam Cham, que sirve de frontera natural entre Myanmar (la antigua Birmania) y Tailandia, los precarios palafitos donde viven familias como la de Daw yin Htay se inundan. Con 48 años, casada y con seis hijos y tres nietos, aban- C donó una Birmania sin salida hace 13 años. Ahora vive en la isla de Park Nam, frente a la ciudad de Ranong, junto a cientos de compatriotas que prefieren ser parias en la imperfecta democracia tailandesa que asfixiarse bajo la férrea dictadura que desde 1962 oprime a su población y practica una política de exterminio to- tal de todo el que no pertenezca a la etnia birmana. Con una blusa impecable, que contrasta con la miseria que se aprecia por doquier, Daw yin Htay ha de llevar siempre colgada del cuello su identificación para no ser detenida por la policía tailandesa, que trata a los birmanos como si pertenecieran a una casta inferior: Puedo vivir aquí, pero no abandonar la isla. A pesar de todo, prefiero esto que regresar a Birmania Por su palafito, que preside el tradicional templete budista en el que hacen ofrendas a los dioses para que proteja a sus inquilinos, paga 1.000 baths al mes (unos 19 euros) al propietario tailandés. Tienen electricidad, pero carecen de agua corriente. Aquí podemos hacer más dinero, aunque la vida no es fácil. En nuestra patria no hay ninguna esperanza Le gustaría regresar algún día, pero no se hace ilusiones. La comunidad internacional mostró su indignación cuando comprobó cómo la junta militar trata a los monjes budistas y menospreció a las víctimas del huracán Nargis. El pasado 10 de abril, 54 inmi-