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20 7 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Un casco azul nigeriano, miembro de la híbrida misión formada por la ONU y la Unión Africana, vigila una carretera en El Geneina, capital de Darfur Occidental Justicia TEXTO: ALFONSO ARMADA Sudán como chivo Ante un mundo impasible, Sudán se desangra en Darfur. No es la única herida de África, donde la impunidad reina. La Corte Penal Internacional quiere procesar al presidente sudanés. ¿El mejor camino? frica no es inocente. Es decir, buena parte de los dirigentes africanos no son inocentes de las atroces injusticias que sufren sus pueblos. El caso de Sudán es paradigmático: la población africana Á (cristianos y animistas al sur, musulmanes al oeste, en el martirizado Darfur) ha sido sometida a una férrea dictadura militar, trufada de islamismo, que para sus políticas de exterminio ha gozado del respaldo de potencias como Rusia y sobre todo China, ávi- da del petróleo que atesora el subsuelo del país más grande de África. La ONU ha vuelto a mostrar la inoperancia que dio vía libre al genocidio ruandés, lastrada por el estrepitoso fracaso de Somalia, donde puso en marcha una intervención militar humanitaria que acabó en carnicería y dejó al Cuerno de África abandonado a su suerte. Un trágico dilema. La Corte Penal Internacional (CPI) cuya constitución en Roma hace una década desató grandes expectativas de poner coto a la impunidad de tantos caudillos, todavía no ha juzgado a nadie. En África, vivero de incontables desgracias, la CPI ha lanzado sus dardos inculpatorios contra tres líderes guerrilleros (otros dirían terroristas, porque el terror ha sido en gran medida su instrumento) los congoleños Jean Pierre Bemba y Thomas Lubanga, y el ugandés Joseph Kony. Omar al Bashir, jefe de Estado sudanés, es el primer presidente en ejercicio puesto en