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20 7 08 EN PORTADA Carme Chacón Lecturas para una madre La ministra pasa revista a la Guardia Civil durante su embarazo POR CARMÉ CHACÓN MINISTRA DE DEFENSA n libro suele ser siempre el rincón más tranquilo de una casa. Te sientas o te tumbas o paseas con tu bebé en brazos y el libro en la mano, y encuentras la paz o el sosiego que el trajín de los acontecimientos te había arrebatado. Cuando una es madre primeriza y lectora voraz, las páginas de un libro pueden ser el mejor refugio para esos pocos minutos del final de un día agotador. O para ese momento en el que tu niño duerme y U tú intentas crear un espacio propio en el interior de esa paz; un mundo dentro de ese otro mundo ya de por sí maravilloso. Siempre he sentido los libros como espacios abiertos; lugares en los que habitas, en los que te puedes sumergir para trasladarte a otro tiempo y, sobre todo, a otro lugar. Como el espejo de Alicia o el armario de Narnia. Un libro- -un buen libro se entiende- -oculta siempre en su interior un mundo nuevo. Recuerdo haber leído el comienzo de Una habitación propia sentada en un banco de una gran ciudad que no era la mía. Cuando Virginia Woolf cuenta cómo se sentó a orillas de un río a reflexionar sobre lo que iba a decir en su famosa conferencia, sentí de pronto que aquella calle atestada de tráfico se convertía en un bucólico paraje de la campiña inglesa. Pero, me diréis, le hemos pedido que nos hable de las mujeres y la novela. ¿Qué tiene esto que ver con una habitación propia? decía Virginia Wolf al comienzo de su alegato a favor de su propio ser, como escritora y como mujer. Una habitación propia. Independencia económica y personal. Parecía una utopía inalcanzable, pero para buena parte de las muje-