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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE Junto a estas líneas, Ayer s Rock, el encendido Uluru en el corazón del inhóspito desierto. A la derecha, rojo amanecer en la áspera región donde se alza la mole cercano que permite disfrutar de la puesta de sol más cautivadora del planeta. El caso es que ningún hombre blanco había puesto el pie sobre ese inmenso territorio reseco y hostil hasta que la Compañía Telegráfica decidió tender una línea que atravesara de norte a sur el continente. La primera exploración data de mediados del siglo XIX, pero hasta principios del siglo XX no había ningún asentamiento en la zona. Alice fue el primero junto a unas milagrosas pozas de agua embalsada sobre el lecho seco de un río que dieron en llamar Todd. La Estación Central del Telégrafo ha crecido desde entonces hasta convertirse en una atractiva población de 27.000 mil habitantes, a más de 1.500 kilómetros de distancia de la ciudad más próxima. Es un magnífico punto para iniciar la exploración del desierto y cubrir un extraordinario circuito, que incluye la visita del King s Canyon y Ayer s Rock. Una ancha y rectilínea carretera de tierra roja corta la inmensa sabana de arbustos secos. Quien se anime a conducir hasta King s Canyon disfrutará de uno de los viajes más sorprendentes y excitantes de su vida. El magnetismo del desierto deja sentir en cada instante su magnífica fuerza telúrica. No hay aburrimiento posible. El desierto está lleno de vida, olores y colores. De pronto, cruza la carretera una reata de inmensos burros salvajes, cuyos antepasados dejaron a su suerte los constructores del telégrafo; o aparece, paciendo tranquilamente en la distancia, un camello, descendiente de los miles que se importaron de Arabia para acarrear los postes. O el horizonte cobra vida con los potentes saltos de los canguros. En este desierto tan extraño crecen flores hermosísimas y árboles gigantescos. Hay melones por doquier que solo comen los animales y plantas exóticas y atractivas que hunden sus profundas raíces en la arena a la búsqueda de la preciada y lejana agua. Pero, ojo, todo es hostil. Muchos arbustos ocultan dolorosas espinas que rasgan la piel con saña. Para adentrarse en los matorrales hay que estar perfectamente equipado y hacerse acompañar de un guía. En las proximidades de King s Canyon hay un complejo vacacional, camping incluido, que permite tomar un jacuzzi en la propia habitación tras una pared de cris- INDONESIA Mar de Timor OCÉANO ÍNDICO Mar del Coral Darwin Townsville TERRITORIO DEL NORTE Alice AUSTRALIA OCCIDENTAL QUEENSLAND Ayer s Rock AUSTRALIA DEL SUR Brisbane NUEVA GALES DEL SUR Perth Canberra OCÉANO ÍNDICO VICTORIA Sydney Mar de Tasmania ASIA N Melbourne 500 km Hobart Pistas Cómo llegar. Singapore Airlines (www. singaporeairlines. com) vuela diariamente a Sydney, vía Singapur. Desde allí, hay que volar a Alice y Ayer s Rock. Conviene comprar todos los billetes en España. Salen más baratos. Catai Tours (www. catai. es) tiene ofertas de 11 días visitando Sydney, Ayer s Rock y la Gran Barrera. Dónde alojarse. Ayer s Rock no es más que un aeropuerto y un resort, aunque parezca un pueblo en medio del desierto. El resort cuenta con cuatro hoteles que van desde las dos a las cinco estrellas y un magnífico camping. El mejor es, desde luego, el hotel Sails in the Desert (www. ayersrockresort. com) de cinco estrellaso. En King s Canyon, el King s Canyon Resort (www. kingscanyonresort. com. au) lo único habitable en muchos kilómetros a la redonda Flora hostil tal que se asoma al desierto. Una pasada. Por lo demás, hay que levantarse a las cinco e iniciar la ascensión a tiempo de ver el sol encender las paredes del cañón. Después vendrá el descenso a las refrescantes aguas milenarias embalsadas en el fondo impermeable de la grieta e incluso un baño reparador en ellas. Regados por esas aguas y protegidos por el microclima interior, pueden contemplarse algunos de los helechos más antiguos del planeta. Es un lugar fascinante, una reliquia geológica que conmueve. Este paseo de seis horas por los remotos parajes donde solo habita el viento guardará por siempre un lugar de privilegio en mi memoria. De King s Canyon aún quedan unas horas de viaje hasta Ayer s Rock, pero por el camino uno no deja de pensar que podría quedarse durante meses escuchando el silencio, contemplando la soledad, fundiéndose con una naturaleza pura e incontaminada como en poco sitios. La aparición del Uluru dominando el horizonte supone el inicio de una nueva etapa. A partir de ese momento todos los ojos, todas las conversaciones, todos los pensamientos son para esa roca mágica que reclama el protagonismo más absoluto. Sin ella, nada tendría sentido en aquel lugar. La verdad es que uno no se cansa de mirarla. Pero cada vez se topa con una roca distinta y siempre poderosa, capaz de influir sobre los estados de ánimo. Hay momentos en que se llega a pensar que el desierto entero, con su inmensidad, sus flores y colores, fue creado sólo como marco para esta diosa de roca.