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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Miradas insumisas seguraba el abogado y crítico literario alemán Hans Mayer en uno de sus ensayos que, en la literatura, los homosexuales han aparecido tradicionalmente como delincuentes o como víctimas, casi siempre como ambas cosas, y siempre han sido represaliados por su condición. Esto lo sabía bien él, judío perseguido por los nazis, que torturaron y asesinaron a tantos de su raza, y a tantos homosexuales, siendo muchos de los rubísimos verdugos de tal condición. Hay mucha sangre rosa derramada como para olvidar tan funestos antecedentes: Óscar Wilde, Federico García Lorca, Pier Paolo Passolini, Reinaldo Arenas, Miguel de Molina, por citar algunos conocidos, además de miles de víctimas homosexuales anónimas de todas las dictaduras, y todavía hoy, en países tan civilizados como EEUU, las prácticas homosexuales son un delito en muchos estados, por no hablar de muertes en Latinoamérica o el mundo árabe, pasando por sentencias vergonzosas en nuestro propio país, que deberían costarle el puesto a ciertos jueces. Merece la pena recordar todo esto, 30 años después de las primeras manifestaciones en España de reivindicación de los derechos de los homosexuales, pasada la vorágine festiva del día del orgullo Gay. Este año se ha querido poner el foco en la identidad de las mujeres, en el de las lesbianas, que cuentan con menos referentes en los medios y estadíos de la sociedad. Por la visibilidad lésbica fue el lema elegido. Quizá el foco del problema de la reivindicación es que, hasta hace muy poco, la mujer no sólo no tenía derechos civiles, como el derecho del voto, a la herencia, etc, sino que además, en el caso de las lesbianas, y salvo las excepciona- A les Safo de Mitilene o Marguerite Yourcernar, era considerado un signo más de debilidad o enfermedad, a modo de histeria o excentricidad artística. Para contradecir y analizar esta mirada sesgada, se ha publicado un libro en la editorial Egales con el título Miradas Insumisas de Alberto Mira, profesor de cine en la Oxford Brookes University, en el que estudia la homosexualidad y su tratamiento en el cine. Sobre el homoerotismo femenino y su afectividad, asegura Alberto Mira que se ha utilizado para tal temática el melodrama y puntualiza: Cuando hablo de melodrama, me suelo referir a una línea concreta dentro de la historia del melodrama, la del cine de mujeres una línea de desarrollo que empieza, creo, en películas de los años treinta como Stella Dallas, se solidifica con Bette Davis en la Warner (una actriz idónea para este género; puede decirse que lo inventó y continúa con presencias centrales de Joan Crawford, Tennessee Williams, Susan Hayward, Lana Turner, Barbara Stanwyck, Jane Wyman, William Inge, Douglas Sirk, Nicholas Ray, Elia Kazan, Vincent Minnelli, etc. Es central la relación entre madres e hijas en muchos de los melodramas centrales, pero también el conflicto entre el deseo de la mujer y lo que la sociedad espera de ella. Hay melodramas de hombres: Como un torrente de Minnelli, Escrito sobre el viento de Sirk, Más poderoso que la vida de Ray, o Magnolia Pero el melodrama tiende a hablar de la experiencia de las mujeres. Afortunadamente, la reivindicación de los derechos de los homosexuales hace tiempo que es algo que no sólo incumbe a los ligados a la causa por su pertenencia identitarias: aquellos que no respetan la diferencia, que no respetan a los de distinta opción, a los homosexuales, a las mujeres, a los de distinto color de piel, son los mismos que no respetan los valores que hacen sólida y fuerte la democracia. Hay valores adulterados culturalmente que vienen de muchos siglos de imposición educativa, como el concepto cavernícola de lo femenino o lo masculino, que afortunadamente está más que en tela de juicio. Sobre tal asunto, asegura el profesor Mira: A los hombres tradicionalmente se nos enseña que las emociones han de aniquilarse, sublimarse en acción o violencia, dejarse de lado, negarse. De hecho para los gays ir en contra de este credo constituye un punto clave en nuestra evolución y nos caracteriza. Una mirada inteligente la de este libro, fundamental para comprender la evolución del mundo a través del cine. LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS Economía Pánico en las aulas L a escalada de la inflación hasta el 5,1 por ciento en junio estaba cantada y casi seguro alcanzará el 5,5 por ciento antes de fin de año. En una economía como la española, en la que la evolución de las rentas salariales está ligada a la del IPC, sólo un milagro, esto es una aceptación por parte de los trabajadores de pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos permitiría evitar una espiral precios- salarios cuya materialización agudizaría aun más la carrera alcista del paro. En esta línea se ha expresado esta semana el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. España camina a marchas forzadas a una situación de estanflación, larga y dolorosa. El gobierno así lo reconoce por fin. Sebastián habla de casi recesión y Solbes de un crecimiento cero o negativo en algún momento del año Lo cierto es que ya es probable que la economía nacional esté en recesión desde el segundo trimestre de 2008 y con seguridad lo estará en el tercero y cuarto. En este contexto, la AEB por boca de su Secretario General, Sr. Villasante, ha anunciado que algunas entidades financieras han entrado en números rojos y el presidente de la CECA, Sr. Quintás augura un incremento del 3 de la morosidad para 2008 y del 4 para 2009. Aunque estas tasas de créditos morosos parecen moderadas, no lo son. De entrada, la velocidad de crecimiento de la mora crediticia es vertiginosa como lo fue la del endeudamiento de los hogares y de las empresas en la fase alcista del ciclo. Por otra parte, la morosidad no afecta por igual a todas las entidades financieras, lo que hace suponer que algunas o muchas de ellas están o van a estar en una situación mu- cho peor que la media. Con el desplome del sector inmobiliario, el incremento del paro y la combinación restricción de liquidez- tipos de interés al alza es probable que nos encontremos con serios problemas de solvencia en algunas instituciones crediticias. Habrá fusiones y adquisiciones de cajas en breve, ya lo verán. Como ha recordado Claudio Borio, un ilustre economista monetario ligado al BIS, en un reciente estudio, el 60 por 100 de las crisis inmobiliarias de los últimos cuarenta años han terminado en una recesión acompañada de crisis bancarias. Quizá la historia no se repita, pero las posibilidades de que sí lo haga son altas. Por cierto, la tormenta financiera norteamericana no ha terminado. Así lo refleja la petición del Presidente de la FED, Bernanke, de conceder más poderes al Banco Central de EE. UU. para extender su protección a entidades distintas de los bancos y también las proyecciones del FMI que prevén una elevación de las pérdidas bancarias, derivadas de las subprimes de los actuales 400.000 millones de dólares al billón de billetes verdes. Al mismo tiempo, la mayoría de los analistas pronostican un afloramiento de pésimos resultados en la banca asiática a lo largo de los próximos trimestres. En otras palabras, lo peor está lejos de haber pasado. En estos días aciagos, la bolsa española cosechó los peores resultados desde la creación del IBEX 35. El parquet ha adquirido tintes de tragedia griega. Si se tiene en cuenta que los mercados bursátiles suelen anticipar con un año de antelación el comportamiento de la economía, la recesión está servida. Su fuerte ajuste bajista intensifica las fuerzas recesivas por dos vías: primera, porque genera un efecto riqueza negativo que contribuye a deteriorar aun más la posición de las familias y, en consecuencia, a reducir su consumo; segunda, porque la caída de valor de las compañías cotizadas con altos niveles de endeudamiento acrecienta sus problemas de liquidez y de solvencia en un entorno de contracción del crédito. Si se analiza con cierto detalle la tendencia de los principales indicadores, es posible vaticinar que la riqueza de los hogares se reducirá entre un 30 y un 50 por ciento en esta suave desaceleración algo no visto en la historia económica española del último medio siglo. Hace unos días, Nigel Lawson, antiguo ministro de Hacienda de Margaret Thatcher, decía a quien escribe estas líneas ante la pregunta qué hacer: He vuelto a leer a los estóicos Damas y caballeros, no hay crisis, comienza a haber pánico.