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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Un anorak tiene más efecto e quejaba Lana Turner (cuando estuvo en San Sebastián para recoger el Premio Donostia) de que las estrellas de cine salían a la calle vestidas como pordioseras. No como en su época de permanente alfombra roja, ya tocara ir en traje de chaqueta o en vestido de lamé. Lana Turner quizá exageraba y no llegara a apreciar el estilo mugrechic de nuestra época. Además, ni siquiera conoció a Matthew McConaughey, el hombre a medio vestir (el otro día le robaron en su habitación de hotel en Nicaragua, pero sólo el teléfono móvil y poco más de mil dólares; en su caso lo de le robaron hasta la camisa aparte de lugar común, es un oxímoron) También exagera el ministro con nombre de mayordomo a cuenta de la corbata que no lleva (otros que exageran, los que dicen que nos gobiernan, milicianos con corbata, se están quedando sin argumentos) Por un lado, da la impresión de que Sebastián equivoca el tiro. Si quiere llamar la atención por el despilfarro del aire acondicionado y el calentamiento global, ¿por qué no se presenta en el Congreso con un anorak? O con la chompa de Evo Morales. Es decir, con más ropa en lugar de con menos. Dejando aparte la ecología, lo del aire acondicionado a todo lo que da la máquina es una auténtica ordinariez de nuevos ricos. Ese aire que en los países tropicales convierte los edificios públicos en cámaras frigoríficas para colgar terneras desolladas (porque podemos) Queremos aire acondicionado (también en los taxis) pero con moderación. El límite está en no sudar con un traje puesto (claro, que si el límite lo tiene que poner el termómetro personal de José Bono, que es de los que llevan trajes de repuesto para cambiar el empapado, estamos apañados; S Los Briatore están entre los famosos que innovan en materia de bodas: ahora la luna de miel se pasa con amigos (los Agag- Aznar) Marbella. La fiesta ya ha sido bautizada como la primera del verano y hasta ese rincón donde los ecos de la Operación Malaya aún no se han apagado se fueron algunas fijas de los Suárez como son ABC comentado que Preysler y Naty no coincidieran en ningún momento. Las dos reinas de la elegancia compitieron en estilo y saber hacer pero triunfaron por separado. Como novedad y toque marbellí apareció una incombustible Gunilla von Bismarck que sigue de maravilla con su ex Luis Ortiz. Gunilla pudo observar el impresionante collar de perlas que llevó Preysler (130 en total) que medía casi dos metros. Isabel no necesita reinventarse a sí misma puesto que sigue fiel a sus escotes de hombros al aire y faldas rectas (entre Armani y Cavalli es como mejor se interpreta) su punto fuerte y sus mejores aliados para no fallar. Tampoco Naty busca más cambios que los justos y es de las pocas que en verano se deja la melena rizada para dar otro aire a sus modelos y es que ella siempre fue un paso más allá. Y mientras en Marbella las perlas y los brillantes ponían luz a Isabel Preysler, Naty Abascal, Cari Lapique, Maribel Yébenes, Martina Klein, Mar Saura... Fue curioso y ca Sánchez, Ana Fernández, José María Cervino, Assumpta Serna, José Sacristán... pero las mejores anécdotas se las llevó Analía como la noche que acudió a una de las cenas convocadas por la organización y vio como a la entrada del restaurante Don Carlos, en el barrio de Palermo, la acera estaba llena de estrellas con nombres de artistas (desde Isabel Pantoja a Maradona) sin que el suyo apareciera entre los homenajeados. Como buena diva, Gadé protestó con el suficiente estilo como para que el propietario del local no tuviera más remedio que pedirle disculpas. una ciudad oscurecida por todos los últimos escándalos a muchos kilómetros de distancia, en Buenos Aires querido, se celebrara el Festival MadridCine 2008 que promueve la Comunidad de Madrid y el Instituto de Cine de Argentina. Con el consejero de Cultura Santiago Fisas al frente de la delegación española, la muestra de cine reunió a importantes nombres de la filmografía española como es el caso del cineasta Jaime Chávarri, el productor Enrique Cerezo, el guionista Fernando Méndez Leite, los actores Sancho Gracia o Fele Martínez y la encantadora Analía Gadé. Hubo muchos más (Veróni- nosotros y el cambio climático) Se empieza quitándose la corbata y se acaba en una boda colgando la chaqueta en la silla. Por otro lado, está la obviedad: si no quieres llevar corbata no seas ministro. Hazte poeta. O escritor colombiano. Así podrás ir en guayabera a recoger el Premio Nobel a Estocolmo (que es como ir con un abrigo, o con traje de tuno, a caminar por las calles de Panamá) Volviendo al espíritu Turner (de Lana, no del pintor) hay ahora mismo en el Victoria Albert Museum de Londres (hasta octubre) una exposición sobre la historia de Las Supremes. Con los vestidos de Las Supremes. Es la colección de Mary Wilson, la única que fue Supreme desde 1959 hasta que se acabaron. La exhibición supone una deliciosa sobredosis de pedrería, lentejuelas, turquesas, perlas, marabú, visón, chiffon o sedas (y polyester, en una especie de jersey largo estampado con la palabra touch que lució Mary Wilson en 1971, cuando ya no estaba Diana Ross) Los trajes de noche de Dinastía una birria al lado de estos. Una sobredosis multiplicada por tres (a veces hay una variación, como un corte de embarazada) Las Supremes, además de por la música, destacaban por el acicalamiento, la sofisticación y el chic. Siempre elegantes y hechas un pincel (en una famosa entrevista en Ebony Aretha Franklin se quejaba de lo espectacular que iba Diana Ross) Oprah Winfrey ha escrito que verlas tantas veces en El show de Ed Sullivan la inspiró, que representaban la posibilidad de un futuro, más allá de la pobreza, hacia algo bonito: Vosotras representabais esa belleza y, más importante para mí, la esperanza de que mi vida podría ser mejor Y era por la ropa. Y porque se las veía refinadas (Maxine Powell, que instruyó a más cantantes de los 60, las enseñó a moverse por el escenario, a sentarse o a salir y entrar de una limusina) No sé, quizá ver gente bien vestida ya no inspire a nadie para mejorar. Y da igual si el traje es de lamé o si llevas corbata. En cualquier caso, no veo que en el futuro alguien quiera ver los trajes de Madonna (salvo por fetichismo, como se pueden ver los sujetadores blancos de las jugadoras en el Museo de Wimbledon) Vale, no me importa en absoluto si el señor ministro lleva o no corbata. O calzoncillos. Me importa que suba el recibo de la luz. Porque no voy a poder poner el aire acondicionado (por el peligro de tenerme que ir en prenda con el tío de Iberdrola) Y eso que lo pongo flojito, que mi termómetro es de lagarta. Pero los artículos sobre recibos de la luz no los tengo muy trabajados.