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6 7 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Sabra- Chatila Supervivientes olvidados TEXTO Y FOTOS: MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL A BEIRUT Naciones Unidas se refiere a la matanza de 1982 como genocidio pero en Líbano, en vez de recordar lo ocurrido en Sabra y Chatila y buscar la reconciliación, se dedicó un parque a los caídos y punto y final os obligaron a estar de pie sobre los c adáveres de nuestros propios vecinos. Mi hermana quiso tapar mis ojos, pero un soldado se lo prohibió porque querían que viéramos lo que estaba ocurriendo Amina Sakaa es una superviviente de la matanza de Sabra y Chatila. Nunca olvidará aquellos 16, 17 y 18 de septiembre de 1982 en los que la Falange Cristiana, con el consentimiento del Ejército de Israel, dirigido por el entonces Ministro de Defensa, Ariel Sharon, entró a estos dos campos de refugiados situados en Beirut y masacró a miles de personas. No hay datos concretos sobre el número de muertos, de cuatrocientos, según los libaneses, hasta los cuatro mil que aseguran los palestinos. Como ocurre con todo en Líbano, en vez de recordar y buscar el perdón entre comunidades, se dedicó un parque a los caídos y punto y final, como si nada N hubiera ocurrido en este suceso que Naciones Unidas reconoce como genocidio Del mítico campo de Sabra sólo quedan los cuatro edificios del antiguo hospital Gaza, uno de los mayores logros de la Organización por la Liberación de Palestina (OLP) hoy convertido en una verdadera colmena humana. Mil familias ocupan las habitaciones, quirófanos y demás instalaciones del centro. Hacinados, rodeados de basura, sin luz ni agua corriente, sobreviven como animales. Chatila, por su parte, mantiene su estatus de campo de refugiados y, según datos de Naciones Unidas, allí viven 8.370 personas registradas, y al menos otras tres mil sin control alguno. El número de palestinos crece- -ya son casi medio millón, más del diez por ciento de la población del Líbano- pero ahora tienen menos espacio que en 1948, cuando los israelíes ocuparon sus casas y les echaron de su tierra. De los dieciséis campos originales, Dos jóvenes palestinas del campo de refugiados La visión del cine Aquí nadie ha oído hablar de Vals con Bashir la película de animación de Ari Folman que deslumbró en Cannes. El director israelí saca a la luz los temores, recuerdos y pesadillas de toda una generación de israelíes que no hicieron nada por impedir una matanza. Pero ocurrió y allí quedan los supervivientes para dar fe. Junto a sus palabras, las fotos de mártires y desaparecidos que decoran cada casa. El ejercicio de memoria histórica de Folman, sin embargo, no es necesario entre una comunidad de refugiados palestinos que vive cada día, desde hace 26 años, con la mirada de sus mártires recordándoles lo ocurrido desde cada pared. Mujeres supervivientes de la matanza de 1982 recuerdan a sus mártires