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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE El genio vivo de Sarkozy salta ante un grupo de pescadores que le increpan no: Me importa un carajo lo que diga o piense esa banda de gilipollas. Fijaros como brilla mi reloj Cuando alguien sospechaba filtraciones indeseables en el Elíseo, dejó caer a un visitante: Estoy rodeado de payasos. En esta casa, no tengo confianza en nadie. Son todos una banda de nulidades. Los buenos consejos me vienen de fuera Nadie como Sarkozy en la historia política de Francia se ha servido antes de un lenguaje tan vulgar y eficaz como instrumento de ocupación pública del terreno político. Y el jefe del Estado es muy consciente de la temible eficacia de su sabiduría en el arte del manejo de la esgrima verbal. Así, dejó caer en una comida con publicitarios amigos de su esposa, Carla Bruni: Mirad donde queráis en la historia política internacional: nadie ha interesado tanto como yo durante tanto tiempo. Y ojo, el interés de la prensa no es gratuito ni se propone hacerme gracia. Si los periódicos se interesan por mí es porque pueden ganar dinero conmigo, vendiendo lo que yo digo Cuando Le Point pidió a un grupo de psiquiatras y psicólogos que diesen su opinión sobre el caso Sarkozy, el presidente dejó caer a la corresponsal política del semanario, en el Elíseo: Qué decir, cuando un periódico se embarca en ese tipo de operaciones... la próxima vez reuniréis a un grupo de sexólogos, ¿no? En el estilo verbal de Sarkozy se confunden el cuerpo a cuerpo de la acción política, la esgrima de la intoxicación, el placer del ataque a paso de carga, la alquimia del envenenamiento del adversario y la maestría en el manejo de vulgarismos, coloquialismos y giros tabernarios, ocupando a todo instante la escena pública. Excelente analista de los medios de comunicación e incomunicación, Sarkozy lanza a una banda de buitres de la Prensa: ¡Cómo os lo pasáis conmigo! Cuando ya no esté aquí, os diréis, ya veréis: ¡Con él si que teníamos cosas qué contar! Actor de su propia comedia dramática, Sarkozy también gusta confundir a propios y extraños sobre su futuro político, lanzando falsas confidencias: Con esto de presidente no se gana un euro. Mirad los segundos mandatos de mis predecesores. Nada glorioso. En 2012, cuando acabe mi presidencia, tendré 57 años. No me volveré a presentar. Cuando veo los miles de millones que gana Clinton. Eso si que es vida. Yo haré de presidente cinco años. Luego me consagraré a ganar pasta, como Clinton. A 150.000 dólares la conferencia. Un dinero, oigan Me echaréis de menos privado primero, y en público, desde poco antes de 2005, como armas arrojadizas de acción política brutal. La primera gran confidencia destilada en varios salones con el fin de que su opinión llegase rápido al interesado para provocar una reacción data de la primera gran crisis del matrimonio de Sarkozy y Cecilia Ciganer. Se sospechaba que la depresión conyugal había comenzado con unas filtraciones del entonces ministro del Interior (Dominique de Villepin) a Cecilia, en las que le hizo llegar unas comprometedoras grabaciones por el contenido sentimental de las mismas. Sarkozy dejó decir que se dijese y que se publicara: El día que me entere de quién intenta destruir mi matrimonio, colgaré al culpable en un garfio de carnicería La frase tuvo el efecto político esperado. Desde entonces, quizá desde mucho antes, Sarkozy ha utilizado y sigue utilizando los desayunos de trabajo y reuniones confidenciales para filtrar frases asesinas con el fin de hacer circular sus pensamientos íntimos, con rapidez y eficacia. Las filtraciones de Sarkozy siempre se realizan en un lenguaje coloquial, en un tono que oscila entre la brutalidad, la taberna, las copas entre amigos y la daga o la puntilla con la que se ejecuta a un adversario. El presidente rela- ta de este modo una manera de destruir a un rival: Cuando quieres asesinar a un tipo, no se lo adviertes con seis meses de anticipo. Te haces su amigo, el simpático. Así, el tipo se confía. Y su carne se ablanda, a la espera de que llegue su hora Cuando la prensa de izquierda le reprocha su gusto por los relojes de oro, el lujo, la ostentación y las pasiones de nuevo rico, Sarkozy dejó caer durante un desayu- El día que me entere de quién intenta destruir mi matrimonio, colgaré al culpable en un garfio de carnicería palabras atribuidas a Sarkozy en crisis con Cecilia