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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE ¡Viva Francia! ¡Viva la República! JUAN PEDRO QUIÑONERO. PARÍS El nacionalismo francés, estatal, político, cultural, social, tiene raíces conservadoras, revolucionarias, culturales, cuya herencia está muy presente en las instituciones, la administración del Estado, los partidos políticos, las corporaciones culturales, el comercio, el lujo, la gastronomía, el deporte, la música ligera, las artes, el turismo, etc, etc, etc. Desde hace décadas, ¿o siglos? ningún partido o dirigente ha considerado oportuno ceder a las reivindicaciones de un departamento vasco. Cuando Ségolène Royal (socialista) da un mitin en el País vasco francés termina el acto con un sonoro ¡Viva Francia, Viva la República. con el que invita a ponerse en pie para cantar La Marsellesa. Cuando la selección nacional de fútbol gana un partido, quienes toman la calle, en particular con banderas francesas, provocando atascos, son mayoritariamente los adolescentes y jóvenes negros y magrebíes de los suburbios. La moda francesa la gastronomía francesa los vinos franceses el arte de vivir a la francesa son algo más que marcas de promoción de productos nacionales. Los grandes cocineros franceses fueron los primeros en reclamar que su gastronomía sea declarada patrimonio de la humanidad. Cuando una gran estrella francesa que triunfó en Hollywood se retira (Leslie Caron, inmortalizada en las grandes comedias musicales) lo más natural es montar un negocio de hostelería francesa, en su tierra. En el terreno diplomático, el Quai d Orsay tiene desde hace décadas el mayor presupuesto, de entre las grandes potencias, consagrado a la promoción de la cultura. La industria francesa del cine se funda desde la posguerra con una legislación proteccionista que permite financiar el cine nacional gravando fiscalmente las películas extranjeras que triunfan en Francia. Es un atraco genial contra Hollywood me confiaba, riendo, hace años, Claude Chabrol. En el terreno cultural, la Academia cree impensable que las lenguas regionales sean reconocidas en la Constitución. Con la excepción de Sarkozy (partidario del reconocimiento institucional del corso, el vasco, el catalán, etc. ningún líder político ha defendido AP más cultura que la nacional Frédéric Mistral, patriarca de la cultura occitana, aún espera una edición de sus obras completas. Jean d Ormesson, editor de una famosa antología de poesía francesa, nunca ha considerado oportuno incluir a los trovadores, y me comentaba en su día: Quiñonero, los trovadores no escribían en francés Sano nacionalismo en los países nórdicos CARMEN VILLAR MIR. ESTOCOLMO Las cinco democracias nórdicas pueden preciarse de encabezar las clasificaciones mundiales del más alto nivel y bienestar. Pioneras en modos y modas y ultramodernos, han sido y siguen siendo meca de idealistas sociales y, a la vez, hogar de un nacionalismo sano... bien entendido. Defienden con ardor su tradición y valores históricos y exhiben una abierta afición a la bandera. Cualquier ocasión les parece oportuna para ensalzarla. En cada casa, en cada finca, hay una bandera que se iza a las ocho o nueve de la mañana- -según la época del año- -y se arría a la puesta del sol. Un ritual tan natural como el de colocar el pabellón sobre la mesa en fechas notables (cumpleaños, Navidad, Pascua, onomásticas de los miembros de la Familia Real) o ponerse en pié cuando suena el himno nacional. No hay celebración en la que no aparezcan banderas y estandartes por doquier. Ningún gobierno ha osado rebajar tal tradición sino que todos, con sus éxitos y fracasos, han ensalzado esa bandera dotada con la cruz del igualitarismo cristiano, que simboliza en estas naciones nórdicas aquellos antiguos ideales que las engrandecieron. Banderas norteamericanas en un partido de la Super Bowl cién llegados o simplemente de llegados más tarde al sueño americano, que en estos momentos incluye aprender inglés y aprobar un examen de mínimos patrióticos ¿quién era Thomas Jefferson? ¿qué se celebra el 4 de julio? mientras se eluden las redadas de inmigración y se friegan platos o se recogen tomates a seis dólares EPA la hora. Y por supuesto, se pagan impuestos. Últimamente el sueño americano presenta alguna curiosa variante. Las vastas dimensiones del país y la globalización han favorecido un tipo de inmigración menos individual, con guetos más masivos y permanentes, de los que cuesta más salir para de- venir un verdadero americano. O a lo mejor no hay ni necesidad. El gobernador de California, el nacido austríaco Arnold Schwarzenegger, regañó a los innumerables hispanos de su comunidad por seguir hablando en español todo el día y viendo telenovelas en vez de películas en inglés como las protagonizadas por él mis- mo. Yo, cuando llegué, me olvidé de mi idioma natal, me puse a hablar sólo en inglés y así prosperé: ¡mirad a dónde he llegado! proclamó. No habían pasado ni 48 horas y ya estaba pidiendo disculpas al darse cuenta de que muchos de sus votantes no tenían ninguna intención de llegar a dónde él. Ni de la misma manera.