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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Manuel Azaña, defensor de un Estatuto de Autonomía para Cataluña como solución, además de patriótica, acertada Sufrió después un profundo desengaño Indalecio Prieto: Siento a España dentro de mi corazón y, aunque internacionalista, me siento cada vez más profundamente español Antonio Machado: De aquellos que dicen ser gallegos, catalanes, vascos... antes que españoles, desconfiad... de ellos nada grande puede esperarse La República Cuando la izquierda española era patriota Cuando José Luis Rodríguez Zapatero invoca su selectiva Memoria Histórica olvida cómo un patriotismo muy españolista fue una de las más acentuadas señas de identidad de socialistas e izquierdistas durante la Segunda República POR A. SOTILLO FOTOS: ABC acertada Durante la guerra civil, su visión del nacionalismo catalán se fue haciendo cada vez más pesimista, más inclinado a creer que éste sería un conflicto sin salida. Llegó a escribir en su diario: Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España bombardear Barcelona cada 50 años. El sistema de Felipe V era injusto y duro, pero sólido y cómodo. Ha durado para dos siglos La poesía del autor de Campos de Castilla es indisociable de una sentida idea de España como postrada realidad y, a la vez, proyecto de unidad y futuro. Suyas son algunas de las palabras más nobles y bellas dirigidas a España. Los pequeños nacionalismos le gustaban muy poco a don Antonio, que escribió en Hora de España: De aquellos que dicen ser gallegos, catalanes, vascos... antes que españoles, desconfiad siempre. Suelen ser españoles incompletos, insuficientes, de quienes nada grande puede esperarse Anarquista, ministra en la Segunda República. Los anarquistas siempre han presumido de internacionalismo, pero Montseny compartía con la mayoría de los izquierdistas españoles de la época una visión del Frente Popular como reedición del castizo levantamiento popular del Dos de Mayo contra tropas extranjeras (alemanes e italianos) y absolutistas. Afirmó en una alocución radiada en noviembre de 1936: Ahora no somos ni anarquistas ni republicanos... No somos más que antifascistas dispuestos a reconquistar España, la España nueva, la España grande La misma anarquista que, según cita de José Álvarez Junco, no tuvo ningún reparo en invocar el espíritu indomable de la raza en defensa de la República. Antonio Machado a izquierda española de la Segunda República se presentó como solución a los problemas planteados por la Generación del 98, siempre tan obsesionada con España. Su punto de partida era España como problema, y su horizonte España como proyecto de futuro. Cuando estalló la guerra civil, socialistas, republicanos y anarquistas echaron mano de la mitología del Dos de Mayo y de la España eterna del Cid y Numancia para hacer frente a los del otro bando. España fue su obsesión. Y lo fue a menudo con desmedido radicalismo. Baste recordar las palabras de algunos de los más notables prohombres de la época. Líder socialista, presidente del gobierno de la república en la última etapa de la guerra. Del polémico Negrín se pueden discutir muchas cosas, pero no su profunda aversión a los nacionalismos dis- L Juan Negrín gregadores. En sus memorias cuenta Azaña que, en referencia a nacionalistas catalanes y vascos, el doctor Negrín le comentó: Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere, pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco Hay quien cree que el pensamiento podría ser de Azaña que se lo quiso atribuir al doctor, aunque el socialista Julián Zugazagoitia también recuerda palabras parecidas de Negrín, el hombre que afirmó que en España la única nación que hay es España y que insistió: No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino Líder socialista, figura histórica más relevante del socialismo vasco. En un mitin celebrado el 1 de mayo de 1936 pronunció unas palabras que hoy sonarían provoca- doras a los actuales dirigentes del PSOE: Siento a España dentro de mi corazón y, aunque internacionalista, me siento cada vez más profundamente español Presidente de la república, escritor de un castellano limpio y castizo, hijo del regeneracionismo del 98, en su defensa del Estatuto de Cataluña en las Cortes republicanas, Azaña reconoce la especificidad catalana, pero se plantea el problema de las Autonomías desde una preocupación esencialmente patriota: Es pensando en España, de la que forma parte integrante inseparable e ilustrísima Cataluña, como se propone y se vota la autonomía de Cataluña Aunque señale que la solución sea, además de patriótica, Manuel Azaña Federica Montseny Indalecio Prieto No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino (Juan Negrín, socialista, presidente del gobierno)