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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE política. Después, hay que entender las importantes diferencias entre ambos; el percibirlas hace posible pasar a la tercera etapa, donde surgen los rasgos fundamentales del hombre de Estado en su máxima encarnación. Esta tercera etapa de análisis revela cuatro rasgos comunes de Churchill y Reagan: imaginación, visión, resolución e independencia de carácter y pensamiento. Ambos hombres eran aficionados al trabajo enérgico al aire libre. En una semejanza inesperada, ambos construyeron un estanque para peces de dimensiones casi idénticas en sus casas de campo. Churchill levantó con sus propias manos un gran muro de ladrillo en Chartwell, mientras que Reagan construyó largas vallas en su rancho, también con sus manos, con antiguos postes de teléfonos. (Había hecho, además, un patio interior con piedras encontradas en los terrenos de su rancho) A Clementine Churchill y a Nancy Reagan no les gustaban las casas de campo de sus maridos por la misma razón: Chartwell y Rancho del Cielo estaban muy alejados de las brillantes luces y las comodidades de la gran ciudad. Y ambas llegaron posteriormente a apreciarlas por la misma razón: a medida que sus maridos iban ascendiendo en la escala política, era el único sitio donde podían disfrutar de tranquilidad y privacidad, lejos de las tensiones del circo político. Ambos hombres estuvieron al borde de la muerte por enfermedades graves (una pulmonía en 1948 y una infección por estafilococos en 1981 en el caso de Reagan; Churchill se curó de pulmonías muy serias en varias ocasiones) y ambos estuvieron a punto de morir por traumatismo violento. Churchill fue atropellado por un taxi en la Quinta Avenida de Nueva York en 1932; el impacto le lanzó a varios metros de altura. Como el mundo recuerda vivamente, a Reagan le dispararon en la calle, tras lo cual unas de sus primeras palabras al despertar, después de haber sido operado, fueron una cita de la famosa frase de Churchill de que no hay sentimiento más estimulante que recibir un tiro sin consecuencias aunque este comentario no es del todo acertado puesto que este disparo no fue sin consecuencias El valor personal de Churchill es bien conocido por su comportamiento en el campo de batalla siendo joven y por su sorprendente decisión de marchar a las trincheras de Francia para luchar allí durante la Primera Guerra Mundial tras haber sido eximido por su cargo de primer lord del Almirantazgo. Aunque Reagan estuvo en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, no llegó a entrar en combate- -quedó descalificado por su miopía- pero el mo- do en que se enfrentó al atentado contra su vida dio prueba de su coraje. El senador Pat Moynihan, que estaba presente en la Casa Blanca el día en que fue asesinado John F. Kennedy en 1963, escribió unos días después sobre el atentado contra Reagan: En toda la historia del cargo, ¿ha habido otro hombre que haya triunfado en tal medida sobre el peligro, el dolor y la muerte inminente? Sin duda nos sentimos orgullosos de él El sentido del humor de los dos hombres es legendario; se han escrito libros enteros sobre sus ocurrencias y sus bromas. Alan Greenspan llegó incluso a observar que Reagan era psicológicamente un humorista profesional, un ranconteur profesional Churchill dijo en una ocasión: En mi opinión, no es posible enfrentarse a los asuntos más serios del mundo si no entiendes tam- Su sentido del humor es legendario. Alan Greenspan observó que Reagan era un humorista profesional. Churchill decía que, para ser serio, antes hay que ser divertido A Reagan le dispararon en la calle. Sus primeras palabras tras ser operado fueron una cita de Churchill: No hay nada más estimulante que un tiro sin consecuencias bién los más divertidos Cannon comentó sobre Reagan: Podía reírse de sí mismo porque sabía que tenía un propósito serio y señaló una característica común a ambos hombres: la autorreprobación. También aquí los ejemplos son muy abundantes. Cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, contestaba preguntas en la Cámara sobre las dificultades de fabricación de un nuevo tanque, Churchill dio la siguiente explicación: Este tanque, el A 22, fue encargado directamente desde el tablero de dibujo y un gran número entró en producción rápidamente. Como cabía esperar, tenía muchos defectos y problemas iniciales y, cuando éstos se hicieron evidentes, el tanque fue muy apropiadamente rebautizado el churchill Estos defectos han sido ya en gran medida solucionados Casi podemos imaginar su sonrisa maliciosa durante la última frase. En un discurso de 1987, Reagan relató una de las ocurrencias autocríticas más famosas de Churchill: Una vez le preguntaron a Winston Churchill: ¿No le emociona, señor Churchill, que cada vez que pronuncia un discurso la sala se llene hasta los topes? Es muy halagador- -respondió Churchill- pero cuando me siento halagado siempre recuerdo que si en lugar de hacer un discurso político me fueran a ahorcar la multitud sería doblemente numerosa