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22 6 08 VIAJES Sugerencias Cómo ir. No hay vuelos directos desde España a Kerala. La mejor solución es Jet Airways (www. jetairways. com) la mayor y más moderna aerolínea de la India con más de 350 frecuencias diarias, en vuelos compartidos con Brussels Airlines desde Madrid o Barcelona hasta Bruselas (www. brusselsairlines. com) Desde la capital europea un vuelo de unas 10 horas (inusuales amplios asientos en la clase económica) nos lleva a la India: Mumbay (Bombay) Delhi o Chennai (Madrás) Y desde cualquiera de estas ciudades hay numerosas conexiones con ciudades de Kerala como Cochín y Trivandrum o Coimbatore, ésta en el vecino Estado de Tamil Nadú. Si se elige esta última posibilidad, todavía habrá que pasar unas cuatro horas en coche hasta Cochín. Más información: www. keralatourism. org www. india- tourism. com www. embajadaindia. com con cuerpo de hombre y cabeza de elefante. Un dios sabio al que invocan los estudiantes, los intelectuales y los viajeros. Los conductores de coches, por ejemplo, suelen llevar su estatuilla, a modo de San Cristóbal, en el salpicadero y todos los días la engalanan con guirnaldas hechas con flores de jazmín y tarjetes. Los hinduistas piden su ayuda cuando van a pasar exámenes, emprender un viaje, o vencer alguna dificultad. En los lugares de diversión los elefantes también tienen su espacio. Como sucede, por citar sólo un ejemplo, en la carretera que une Munnar (antiguo lugar de veraneo de los colonos británicos) con el lago Madupetty. Allí se encuentra el denominado Echo Point donde las colinas que rodean el pantano devuelven las voces de los turistas, y el Elephant Arrival Spot un claro en el bosque donde, si hay suerte, se podrán ver elefantes salvajes. El mahout de un elefante de carga aprovecha un descanso en la faena para hablar por su móvil Kerala Dioses elefantes (Viene de la página anterior) hout Pero aún no ha recibido la aprobación de la Fundación Nacional India de Innovación (oficina de patentes) pues varias ONG aseguran que su uso causa sufrimiento a los animales. La polémica se eterniza sin que se llegue a un acuerdo. Lo que sí funciona adecuadamente son los pasillos creados entre dos zonas habitadas por elefantes salvajes para que se puedan comunicar entre sí. Este es el caso de los parques naturales de Wayanad, en Kerala, y Bragmahiri, en el vecino Estado de Karnataka, que han sido unidos por un corredor de seis kilómetros, para lo que ha sido necesario trasladar a otros lugares a los habitantes de cinco aldeas. Todo es poco para conservar la especie y contentar a los dioses. En Kerala, ya lo hemos dicho, se adora al elefante. Se le adora en sentido figurado ya que, convenientemente engalanado, es protagonista de muchas procesiones y festivales de todo el país, como los de Puram y Onam, que se celebran cada año, o el Maratón del elefante en la ciudad de Thrissur, en el que desfilan más de cien paquidermos a la vez capitaneados por el inefable Sri Padmanabhan. Y se le adora en sentido estricto en la imagen de Ganesa, un dios Cuerpo de hombre con seis brazos y cabeza de elefante Ganesa es el dios hindú con cuerpo de hombre (a veces seis brazos) y cabeza de elefante. Hay muchas leyendas que explican tal extravagancia, pero todas tienen puntos comunes. La diosa Parvati tuvo a su hijo Ganesa mientras el padre, el dios Shiva, se encontraba en la guerra. En cierta ocasión, Parvati se fue a bañar y pidió al niño que no dejase entrar a nadie en su estancia. En eso llegó Shiva y Ganesa no le dejó pasar, pues no lo conocía. El padre, que tampoco conocía al hijo, le cortó la cabeza y la destruyó. Cuando comprendió el error, prometió a su esposa tomar la cabeza del primer ser vivo que viera y ponérsela a su hijo. Lo primero que se encontró fue, evidentemente, un elefante. Paquidermos enjaezados Estatua de bronce de Ganesa en un bazar de Fuerte Cochín Y para todos aquellos (la mayoría) que no hayan sido afortunados con el avistamiento, están los puestos verbeneros en los que elefantes más dóciles se ofrecen por poco dinero. Treinta rupias (unos 45 céntimos de euro) sirven para que dos personas den un paseo de media hora a lomos de paquidermo enjaezado. Kerala, que en malayalam quiere decir Tierra de cocoteros es uno de los Estados más prósperos e ilustrados de los 28 que forman la República. Eso nos dicen las estadísticas, pero también la calle, la vida diaria de los keralenses y, sobre todo su encomiable convivencia con los elefantes.