Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 6 08 EL LIBRO PREPUBLICACIÓN La voz de las Damas de Blanco Las Damas de Blanco son un movimiento cívico que agrupa a esposas y familiares de presos políticos cubanos. En este libro se recogen los testimonios de 24 de ellas que, a lo largo de otras tantas entrevistas, describen su vida y su compromiso con la verdad. Una ajustada descripción de la actual situación de Cuba. Un ejemplo de dignidad, coraje y resistencia frente a la mentira esposa del preso político Nelson Aguia -M. A. A. Como miembro y cofundadora de las Damas, ¿cuál es tu labor? -D. L. Yo voy a todos sitios con la camiseta donde está la imagen de Nelson (su marido) llevo siempre el sello, las insignias de las Damas... todo. Y no me importa hablar de ellos donde sea, y explicar cuál es la situación de nuestros hombres. El pueblo cubano no está informado, está encerrado en esta isla como en una olla a presión, y esto lo saben 500 ó 1.000 personas, pero es que somos once millones. Por eso yo lo cuento. Imagínate, hay gente que cuando me ve el pulóver me dice ah, ¿su esposo qué, está preso en Estados Unidos? La gente aquí no sabe nada, muy pocos. Aquí no hay acceso a nada. No hay Internet. Por eso yo soy la radio, la televisión, voy a todas partes con la camiseta de los prisioneros puesta, y les cuento a la gente quienes somos, y cómo están sufriendo nuestros esposos. Yo soy una persona muy directa y honesta, y no oculto nada, cuento lo que sea donde sea. Voy en el ómnibus y si alguien ve mi pulóver y me pregunta lo cuento, aunque se entere todo el mundo, porque no estoy diciendo nada que no sea cierto -M. A. A. Es una actitud muy valiente. Pero, ¿alguna vez has sentido miedo? -D. L. No tengo miedo. Lo he perdido todo en la vida. Los agentes de la Seguridad del Estado me dicen que me tienen aplastada, como a una cucaracha. Muchos dicen que somos asalariadas del imperialismo, y yo digo que si fuese asalariada no estaría así, no viviría en la casa en la que vivo, donde todo está roto. -M. A. A. Te han hecho ya varios actos de repudio, ¿en qué consisten esos actos exactamente? -D. L. Sí, me han hecho tres actos de repudio. Por ejemplo, recuerdo el que me hicieron cuando el Parlamento Europeo nos otorgó el Premio Sajarov. Acudieron Dolia Leal Título: Hablan las Damas. Entrevistas con 24 Damas de Blanco, familiares de presos de conciencia de Cuba Autor: Entrevistas de María Ángeles Altozano, Rosa María Espinosa y Ricardo Carreras Lario Editorial: Solidaridad Española con Cuba Páginas: 236 más de 200 personas a la zona donde vivo, haciendo ruido y montando escándalo. Subieron hasta mi casa 30 ó 40 personas, les abrí y me dijeron de todo, cosas muy feas... que si era asalariada del Imperio, que acababa de ganar 60.000 dólares. Yo me reí y les contesté muy tranquila, muy suave, que si tuviera ese dinero no viviría tan mal, y que aunque así fuera cambiaría todo ese dinero a cambio de la libertad de mi esposo que está muy grave, y eso no se compra, la salud la da Dios. Después estas personas no me dijeron nada más. Se marcharon. En la calle habían montado una tribuna de madera y un hombre gritó a los demás que había que lincharme, y otro dijo sí hay que castigarla, pero no darle golpes El gobierno es el único empleador aquí La gente sabe que si no van a un acto de repudio en la calle 28 pueden sufrir represalias. Incluso muchos vecinos me han pedido perdón por haber participado en los actos de repudio, y me han dicho que lo han hecho porque les han obligado. Aquí hay una doble moral: no quiero, pero me obligan A mí me despidieron del trabajo por haber participado en reuniones de activistas, y formar parte del partido que llevaba mi esposo. Y después de despedirme me siguieron amenazando los agentes de la Seguridad, me decían que si seguía metida en actos contrarrevolucionarios Nelson la iba a pagar, que iban a ir a por él. Y así fue, a Nelson en su trabajo lo fueron descendiendo cada vez más, hasta que en 2003 lo encarcelaron (Mis vecinos) me dicen: Dolia, ese es tu problema Y es verdad. Ellos Recopilación de entrevistas a 24 Damas de Blanco cooperan con el tirano, porque están horrorizados. Saben que si no cooperan se verán como nosotras, y ellos no quieren vivir este infierno. periodista independiente y esposa del ex preso político Óscar -M. A. A. Según los análisis económicos de Óscar, y según lo que usted está viviendo, ¿cuál es la situación económica de Cuba en estos momentos? -M. L. Es un desastre. Hay una involución económica enorme, y los sistemas llamados logros de la revolución como la seguridad social, la salud y la economía, se están destruyendo. Los salarios son muy bajos, y además hay mucha corrupción porque para poder sobrevivir aquí en la isla se usa el mercado negro, donde compran en divisas los que pueden, porque la moneda cubana casi no vale nada y no todos tienen acceso a la divisa, eso es para quienes tienen familia fuera que les envía dinero... La diferencia social es muy grande... Y el transporte, no existe. Todo está mal. A partir del 31 de de julio, cuando se anunció la enfermedad de Castro, la gente ha estado esperando a que las cosas cambiaran y mejoraran, aunque también estaban temerosos de lo que pueda pasar. La gente aspira al cambio. La transición cubana ya está en la mente y en el corazón del pueblo cubano. Y eso el gobierno cubano tiene que entenderlo. -M. A. A. Al oírle decir eso entiendo que es usted positiva con respecto al futuro de Cuba. -M. L. Sí, ¡claro! Soy positiva porque la historia no se puede detener. Ya llevamos 50 años con el mismo sistema, un sistema que en principio nosotros mismos apoyamos, pero luego se demostró que era una gran farsa. Y ahora al faltar Castro, que es una figura emblemática, que nos acostumbró a todos a decirnos qué teníamos que decir, qué teníamos Miriam Leiva Voy en el ómnibus y si alguien ve mi pulóver y me pregunta, lo cuento aunque se entere todo el mundo, porque no estoy diciendo nada que no sea cierto Me dijeron de todo, cosas feas... que si era asalariada del Imperio... que si cobraba 60.000 dólares. Yo les contesté muy suave que si tuviera ese dinero no viviría tan mal