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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE La poesía no es un género literario, sino una actitud ante la vida Vecinos de estirpe calé en la calle mayor del barrio de Sant Cosme, en el Prat de Llobregat Barcelona invisible Las voces de la periferia TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTOS: ELENA CARRERAS De Santa Coloma al Prat, paseo por las periferias de una metrópoli multicultural de la mano de los poetas Lluís Calvo y Jordi Valls. Con Última oda a Barcelona acometieron la insólita odisea de recorrer a pie los barrios marginales de una ciutat invisible, que el turista no ve. Mapa de sombras onvertida en imán de los nuevos tiempos globales gracias a un collar de mitologías que arrancó con la apoteosis olímpica, Barcelona, capital de una Cataluña enferma de identidad, parece abrumada por las hordas del turismo y fatigada por las averías de sus trenes, la estulticia de sus gestores y los caprichos de la lluvia. La ciudad de los prodigios que cartografiara Mendoza tiene hoy trazas del Mapa de sombras en el que la C dramaturga Lluïsa Cunillé hizo una cala en la ciudad que no se aprecia a simple vista, la del alma de sus vecinos y sus sueños astillados. Metrópoli multicultural y polisémica, para contarla no basta reconocer la imagen consagrada por los prejuicios y las guías turísticas que pretenden calcar la presunta realidad. Para verla hace fala recordar que el 17,3 por ciento de sus habitantes son ya extranjeros El último censo suma casi 23.000 ecuatorianos, casi 21.000 italianos, casi 19.000 paquistaníes, más de 15.000 peruanos, casi 14.000 marroquíes, más de 13.000 colombianos, casi 13.000 chinos, más de 12.000 franceses, casi 10.000 argentinos y más de 9.000 brasileños. Aunque es en la Ciudad Vieja donde las hebras del tapiz social son más multicolores, con un 39,70 del censo nacido fuera de la urbe, es decir, cuatro de cada diez vecinos, es preciso asomarse a un exterior tan cercano como remoto para entender este territorio de luces y sombras de una ciudad que se hace y se deshace cada día. Sería un día del mes de julio de 2006 mientras cenaban en la Casa de Andalucía de Vía Laietana, bajo la mirada atenta de Francesc Cambó y los efectos exultantes de un vino modesto con gaseosa como relatan en una suerte de prólogo titulado Pequeña historia de una aventura poética cuando el poeta y narrador Lluís Calvo (Zaragoza, 1963) y el poeta Jordi Valls (Barcelona, 1970) hablaron por vez primera de un proyecto que todavía no sabían que acabaría desembocando en Última oda a Barcelona Además de la amistad, se requería la empatía necesaria para acometer una obra poética a dos manos, la decisión de abarcar la gran metrópoli, desde Santa Coloma al Prat y sobre todo la experimentación a flor de piel de todo aquello que habrían de observar Se trataba, en cierta medida, de hacer visible lo invisible, de poner la oreja en el suelo de los barrios ajenos al centro para escuchar las voces de la periferia. Aplicar el antiguo y todavía potente altavoz de la poesía a un mundo que cambia ante nuestros (Pasa a la página siguiente)