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D 7 15 6 08 Ha salido de un jondo, jondísimo dolor (una úlcera de colon) que le tenía encogida la garganta y desbaratao el corazón. Y ha salido, como lo hacen los maestros, por la puerta grande de un nuevo disco, Cuando Lebrijano canta se moja el agua una frase con la que le rompió el alma Gabriel García Márquez que se la regaló tras escucharle. De eso, hace catorce años, pero la deuda (Juan Peña es un gitano de ley que da la vida cuando da la palabra) está saldada. Quizá el coronel no tenga quién le escriba, pero ya tiene quién le cante. Con piezas que son, como dice el maestro, caramelos al cantarlas La lluvia en Macondo todo lo cura. GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE El Lebrijano CANTAOR No entiendo lo del flamenquito: el ito sobra, o es flamenco o no lo es MANUEL DE LA FUENTE- -Usted, desde el principio, siempre tuvo su punto innovador y su punto heterodoxo y arriesgado. ¿Fusión o confusión, maestro? -Cuando yo lo hice, como con la Orquesta Andalusí de Tánger, casi nadie lo hacía, y hasta llegaron a llamarme el traidor del flamenco Pero ahora se fusiona todo, la moda, la gastronomía, la música. -Sin embargo, también es un profundo conocedor del cante clásico y tradicional, de los palos más cabales. ¿Con qué cantaores se queda? -No me importa hablar de los más grandes y dar algunos nombre, pero de artistas muertos, eh, a los muertos flores. Y no tengo duda, me quedo con la Niña de los Peines, Juan Talega y Antonio Mairena. ¿Cómo lleva lo del flamenquito? -O es flamenco o no lo es, eso del flamenquito no lo entiendo bien, lo de ito creo que sobra. O sí, o no. Pero tampoco quiero criticar el hecho de que se haga un flamenco algo descafeinado, para que monte un buen numerito y se pueda vender mucho y se haga dinero. -Ya que estamos, Juan, ¿qué es y ha sido para usted el flamenco? -Es mi vida, no sabría estar en el mundo sin música. -Su buena relación con Gabriel García Márquez viene de antiguo. -El vínculo con Gabo es una relación personal que mantenemos desde 1986, año en el que nos conocimos. Actualmente, suelo verle un par de veces al año. En cuanto a su obra, aunque ahora sí que me la he leído ya toda entera, sólo puedo decir que quién soy yo para hablar de su calidad literaria. Pero sí puedo decir que es un hombre humilde, cariñoso y con mucho sentido del humor. -Maestro, ya son cinco décadas de cante del bueno, en grabaciones y sobre los escenarios. Trabajar suele cansar, pe- Al pie de la letra El poeta Casto Márquez que se ha encargado de las letras, y los sobrinos de Juan, el pianista David Dorantes y el guitarrista Pedro María Peña, completan la lista de firmantes del álbum, en el que Casto ha partido de títulos de Gabriel García Márquez como La increíble y triste historia de la cándida Eréndira Ojos de perro azul Doce cuentos peregrinos y El coronel no tiene quien le escriba El Lebrijano, y el autógrafo que le dedicó Gabo ro casi parece que eso no va con usted. -Trabajo desde los diecisiete años, pero trabajar en lo que me gusta es la auténtica felicidad, aunque lleves cincuenta años haciéndolo. -En el flamenco también hay mucho forofismo, no, aficionados un poco ultras. MILLAN HERCE -Sí, pasa como con el fútbol, el que es de un cantaor no es de otro, y viceversa, y eso me parece muy mal. -Usted es un ejemplo de mentalidad y gustos eclécticos, no se queda encerrado en el mundo jondo. -Sí, por ejemplo soy un apasionado de la música clásica, sobre todo del Adagio de Albinoni- -Pues ya que estamos, podría contarnos la historia de aquellos músicos árabes que se alojaron en su casa. -Hace unos años, unos músicos árabes con los que había estado trabajado no pudieron volver a su país porque había estallado la guerra de Irak, y se tuvieron que quedar cuatro meses en mi casa de Lebrija. Y claro, pues tuvimos que comer, y beber, y luego cogíamos los instrumentos y a cantar, y se nos hacía de mañana. Entonces yo ponía el Adagio y a llorar todos. -También hizo buenas migas con U 2. rockeros de los pies a la cabeza. -Sí. Vinieron a Madrid y estuvieron conmigo por ahí, incluso se llegó a pensar en un proyecto con Bono. ¿Hay algún poeta al que le gustaría cantar especialmente, y que aún no ha podido darse el caso? -Me habría gustado cantar a Juan Ramón Jiménez, pero el tiempo me come. -Perdone la frase tópica, maestro, pero ¿alguna vez ha dado el cante en el mal sentido de la palabra? -Recuerdo siempre los sitios donde he cantado mal. De hecho, cuando voy por la carretera y llego a un pueblo donde no estuve bien, enseguida me acuerdo y paso de largo. ¿Gracias a la vida, Juan? -Debería haber dos vidas, una de ensayo y otra de verdad. Es como cuando estoy cantando y estoy bien y me dicen, no te mueras nunca, y yo me digo para mis adentros, a mí me lo vas a decir, si por mí fuera. mdelafuente abc. es