Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ La obsesión del señor Spoto biografías) acaba de publicar Spellbound by Beauty: Alfred Hitchcock and His Leading Ladies O sea, algo así como Cautivado por la belleza: Alfred Hitchcock y sus protagonistas femeninas Incluso si la traducción fuera buena y no de andar por casa en zapatillas de cuadros y agujeros en los pulgares, en el título se perdería la evocación a una de las películas del director británico, Recuerda cuyo título original es Spellbound Ya va Spoto (que tu apellido se parezca tanto a esputo es inquietante) ya va, digo, por el tercer libro con el genio de protagonista. El primero estaba dedicado a su arte, el segundo a su vida y su cara oscura, y el de ahora a su obsesiva relación con las rubias que contrataba. También a su rarito matrimonio con Alma Reville y al distanciamiento de su hija, Patricia. Esa fantástica señora a la que debemos el rescate de las joyas (unas más que otras) que Hitchcock, por una ventolera, había retirado de la circulación a mediados de los 60. Hasta veinte años después, ya muerto Sir Alfred, no se pusieron en circulación otra vez películas como La ventana indiscreta La soga Pero... ¿Quién mató a Harry? o El hombre que sabía demasiado (sólo por Doris Day cantado gritando Qué será, será para que su hijo la oyera merecería la pena) Y, sobre todo, le debemos el rescate de la cumbre que supone Vértigo de la que este mes de mayo se han cumplido 50 años. Una efeméride que ni puesta a propósito para publicar libro sobre el director. Para desmentir que odiara a los actores, una vez dijo Hitchcock: Imagínese a alguien odiando a Jimmy Stewart Vaya, Y a va por el tercero. Donald Spoto (de profesión, sus Alejandro Agag (premiado por su visión empresarial) y su mujer, Ana Aznar, también acuedieron a la fiesta de Elle cuenta quien bien lo sabe, lo de Cayetano y la morena viene de hace cosa de un año, por amigos comunes y encuentros privados. Lo suyo es una historia de quita y pon, de ida y vuelta pero que ya lleva su tiempo. Al torero le exigen concentración, aislamiento, vida casi monacal. Él cumple a rajatabla pero eso no impide que también intente vivir su vida por complicado y difícil que sea el momento profesional que se encuentra. En ese camino al éxito en los ruedos y gloria en las gradas Cayetano no sólo se ha dejado muchas horas de estar con su pareja sino que también ha perdido a quien más y mejor le entendía desde que era casi un niño. Hay silencios que claman y consejos que uno nunca debería olvidar. Pero ésa es otra historia que me dejo para otro momento. Pocos premios hay tan pocos discutidos como los que este año ha elegido la peña de periodistas Primera Plana y sus conocidos Naranja y Limón. Es costumbre que a la hora de votar a los finalistas haya disparidad de criterios entre las ternas y los votos se repartan por todos los aspirantes siendo ganador el que más obtenga. Hay excepciones y sin duda este año la de Telma Ortiz es una de esas ocasiones en las que todo el mundo se pone de acuerdo. Para la hermana de la Princesa es el Limón, el más ácido por la difícil relación que el personaje tiene con los medios, y ahora la duda está en saber si Telma le echará humor y aparecerá en la cena de entrega de esta peña que se reúne en el hotel Mirasierra o directamente llevará el Limón al juzgado donde ha recurrido la negación de las medidas cautelares que solicitó ante la Justicia para que nadie utilizara su imagen salvo en actos oficiales. Mucho más parlanchina y amable resulta sin embargo la sevillana Vicky Martín Berrocal a quien últimamente no paran de llamar de distintas firmas. La sigo como madrina de la firma italiana Roseto con sus clásicos collares y pulseras con colgantes de todo tipo y la escucho hablar de su ex marido El Cordobés en otro bolo esta vez para celebrar el aniversario de un producto de vitaminas para mejorar la piel, las uñas y el pelo. En su clásica sinceridad confiesa que le encanta comer y de ahí sus problemas con la línea a la vez que reconoce que doy miedo a los hombres La verdad es que Vicky es mucha mujer para los tiempos que corren. el mismo Jimmy Stewart al que culpó del inicial fracaso comercial y de crítica de Vértigo Por parecer viejo. Vamos, hombre, James Stewart ya parecía viejo en Qué bello es vivir o en Historias de Filadelfia Y, claro, es que los 50 años de Stewart (los que tenía en Vértigo no son los de Cary Grant. Es que no son ni los 54 que Grant tenía en Con la muerte en los talones ¿qué habría sido de Vértigo con Cary Grant? En fin, volviendo a esas películas secuestradas, qué casualidad que casi todas (la excepción es The trouble with Harry estuvieran protagonizadas por el viejo Stewart. Parece que con esa retirada de material estuviera castigándolo. Al baúl. Como si se tratara de Monchito o Rockefeller. Pobre Jimmy. Ni a las rubias, a sus leading ladies las trató tan mal. Mención especial a Tippi Hedren, claro (aunque a Kim Novak en Vertigo la hizo tirarse al agua no sé cuántas veces, en esa escena con el Golden Gate al fondo, sólo por divertirse) A Tippi le prometieron pájaros falsos y casi se la comen los verdaderos. La metieron en una especie de jaula de malla, donde los técnicos le lanzaban gaviotas chillonas. Una tras otra. Una vez y otra vez. Toma tras toma como contaba Rod Taylor. Jessica Tandy (la suegra antipática) recordaba que al mediodía de uno de esos días de pájaros Hedren estaba cubierta de mierda. Hitchcock, que se pasaba por el forro el método del Actor s Studio (y por tanto, toda esa angustia de Monty Clift en Yo confieso tenía su propio método para que las chicas actuaran con el miedo en el cuerpo. Quizá se pasaba. A Tippi Hedren, picoteada, golpeada y casi en estado de shock, el médico la mandó diez días a su casa. Y la cara de susto mostrada por Joan Fontaine en Rebeca no es casual. Hitchcock se dedicaba a decirle que Laurence Olivier pensaba que su actuación (la de ella) era un desastre. Olivia de Havilland habrá disfrutado mucho con esta historia. Pero la obsesión gorda del gordo fue la que tuvo con Tippi Hedren (ambos son los protagonistas en la portada del libro de Spoto) La fijación, el control, la crueldad y la pasión destructiva llegaron a lo alto en ese periodo que va de 1961 a 1964. Tippi tiene el dudoso honor de haber sido la última obsesión de Hitchcok. Con las inanes damas que vinieron después (excluyo a Julie Andrews pero destaco a la bizca Karen Black) es fácil deducir que Sir Alfred perdió el interés por las mujeres. Y por el cine. La obsesión de Donald Spoto por Hitchcock sigue viva. Spoto es James Boswell y Hitchcock su Samuel Johnson.