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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Morente y Pablo de Málaga ace ya algunos meses, llegó a mis manos una pequeña joya literaria, pequeña en tamaño y enorme en el cuidado de la edición y de los textos, gracias a la amistad y la delicadeza del poeta y editor malagueño Rafael Inglada. Esta joyita de incalculables quilates era la edición de los poemas de Pablo Ruiz Picasso, inmortal pintor de Málaga, que toda su vida amó la poesía, e ilustró con pasión muchos de los sonetos de Don Luis de Góngora, su poeta favorito- -lo que lo entronca directamente con la Generación del 27- -y también alguno de los poemas de su amigo portuense Rafael Alberti. Con el patrocinio de Bilbao Bizkaia Kutxa y la producción General de Magán y Mollina Asociados se han celebrado los dos conciertos que Enrique Morente ofreció en el Reina Sofía de Madrid y en Guernica. Con estos dos únicos conciertos arranca la presentación del disco del granadino Morente que, con el título Pablo de Málaga apuesta de forma valiente y elegante por la raíz flamenca y por dar un paso adelante. Recuerda el disco, en ciertos aspectos y momentos, la osadía de La Leyenda del Tiempo del ciclópeo Camarón de la Isla, por esa audacia de mezclar lo más puro del flamenco con otros sonidos y fusiones, como hizo José Monge en aquel disco mítico que sublevó a los puristas, y que hoy es imprescindible y punto de inflexión para la puesta en valor del flamenco y para comprender la evolución del llamado nuevo flamenco Este disco es una apuesta por llevar al flamenco los textos y el mundo de Picasso, aprovechando los propios poemas que editó Inglada, que también colabora en el disco, y con aportaciones de letras del cantaor Morente que ase- H gura que le llamó la atención el sentido de la libertad y el desenfado que había en su falta de pretensión como escritor, ya que todas sus líneas estaban escritas con amor y gracejo, sentido que no había perdido de su condición de malagueño, recordando constantemente la luz, los sabores y los olores de Málaga También está presente el homenaje a Góngora, con el soneto del carpe diem gongorino mientras por competir con tu cabello oro bruñido al sol relumbra en vano lo que hubiera hecho las delicias del pintor como nos las hace a quienes amamos la plasticidad del cordobés barroco. Picasso, además de ser el artista plástico más importante del siglo XX, fue un magnífico escritor que dejó como legado más de cuatrocientos poemas y cuatro obras de teatro. En aquellos momentos en que se bloqueaba su inspiración pictórica, Picasso se dedicó con entusiasmo a escribir textos, poemas y teatro. Y estaba convencido de que esta faceta de su creatividad tenía tanta importancia como su obra pictórica. En 1935, cuando estaba a punto de publicar sus primeros textos, traducidos por André Breton en la revista parisina Cahiers d Art Picasso afirmaba con pudor: Soy un pintor viejo y un poeta recién nacido Sin embargo, años más tarde estaba convencido de que su vocación de pintor de poemas podía tener tanta relevancia como su actividad plástica y aseguraba con rotundidad: Creo que mi obra como escritor es tan extensa como la del pintor. Materialmente dediqué el mismo tiempo a ambas actividades. Quizá algún día, cuando yo desaparezca, apareceré descrito en los diccionarios de esta manera: Pablo Ruiz Picasso: poeta y autor dramático español. Se conservan de él algunas pinturas En este proyecto osado y hermoso está el suceso desastroso de Guernica, que Picasso plasmó en uno de sus cuadros más célebres, pero también el horror de la desbandá malagueña, el propio Guernica andaluz, con el bombardeo de civiles en la carretera de Almería, trasfondo en realidad de la brutalidad de todas las guerras. Picasso, con el dolor de España, desde el exilio, llega a decir: Yo nunca me he olvidado de España, viniendo cada vez del extranjero se vuelve uno más español aun. Ya sabe usted que yo he vivido aquí toda mi vida, y mi madre, mi mujer, mi hermana y mis niños son de aquí. Ya verá usted: si usted se va al extranjero cada vez se vuelve más español Este disco es una alhaja cantada con presencia del sur y con el compromiso con la belleza del quejío flamenco, que canta sin impostura su dolor, sus alegrías y sus penas. LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS Economía A las barricadas las barricadas! En el aniversario, algo retardado, del mayo de 1968, las huelgas arrecian en el país. Pero a diferencia de los hechos acaecidos en esa fecha mítica, por cierto sin víctimas mortales, la revuelta se produce para que el conjunto de los españoles compensemos a los transportistas, a los pescadores y, ahora, a los taxistas por la subida del precio del petróleo de la que el resto de los sufridos españoles no somos responsables, sino víctimas; curiosa muestra de solidaridad. En medio del caos, Solbes y el resto del gobierno guardan un silencio sepulcral mientras la violencia se apodera del país y el desabastecimiento se convierte en una amenaza real. A la crisis económica se suma ahora la social y el gabinete del Sr. Zapatero no hace nada. Permite a los huelguistas desplegar acciones lesivas para los derechos de la mayoría de los ciudadanos, tolera la toma por la fuerza de las carreteras y hace el Don Tancredo ante la situación. España necesita una ley de huelga que no convierta el ejercicio de ese derecho en una patente de corso al servicio del chantaje y de la violencia. Cualquier conflicto colectivo no votado por la mayoría de la fuerza laboral, que no permita trabajar a quienes no deseen secundarlo y que no impida la actuación de los piqueteros mafiosos ha de ser considerado ilegal, porque es ilegítimo. De lo contrario, el gabinete respaldará el recurso a la coerción. Por añadidura, la subida de los precios del crudo afecta a todas las familias y empresas del país. Somos más pobres porque el petróleo es más caro. Además es injusto e irracional compensar a los que por su capacidad de chantaje son capaces de paralizar y desabastecer Espa- A ña. Si se cede ante los huelguistas, se crea un precedente de consecuencias imprevisibles y, en cualquier caso, pésimas. En unos meses, el deterioro de la situación económica y social del país se ha agudizado ante la inepcia del gabinete del PSOE, ante una pasividad incomprensible. En estos momentos, España no se enfrenta sólo a la peor coyuntura económica de la democracia sino también a la renuncia del gobierno a ejercer una función esencial del Estado: garantizar la seguridad y la libertad de los individuos ante el despliegue de la fuerza bruta. ¿Qué hace el Sr. Rubalcaba ante la actuación de esos gloriosos piquetes de la muerte? Aplicar el talante... El desconocimiento y o la ignorancia gubernamental sobre la realidad económica del país han conducido a la ausencia de las medidas adecuadas para afrontarla. El gobierno tiene un diagnóstico equivocado de la situación y o la niega con una ceguera irresponsable, salvo que esté convencido de sus propias falacias. La virtualidad de la visión gubernamental choca frontalmente con los hechos y el país se encamina hacia un Dunkerque económico y social de dureza y duración imprevisibles. A estas alturas, nadie sabe cuáles son los planes de Zetapé para atacar la crisis. Ha retrasado una y otra vez la presentación del Informe Económico del Presidente, quizá porque no tiene ni idea de cuál es el estado real del país y o carece del coraje para tomar las iniciativas necesarias para abordar la crisis. Ya es imposible sacar conejos de la chistera- -memorias históricas, leyes de igualdad- La fiesta ha terminado y el gobierno está obligado a evitar la inmersión de España en un túnel sin horizonte claro de salida. Es imposible curar un cáncer con aspirinas y todas las ideas sugeridas por el PSOE para combatir la enfermedad económica de España son una broma. Uno no espera del Sr. Rodriguez Zapatero un churchiliano sangre, sudor y lagrimas pero, al menos, una asunción de la dramática coyuntura española, apuntalada por una catarata de datos que diagnostican un encefalograma plano con tendencia inexorable a entrar en fase terminal. Todos los análisis internos y externos de la economía nacional, públicos y privados extienden un certificado de defunción al milagro económico protagonizado por España desde 1996. Quien escribe estas líneas se niega a narrar una y otra vez el declive económico de España. Este país no se merece este gobierno que dilapida un proceso de creación de riqueza sostenido durante más de una década.