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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE AP manda crece y el caudal escasea. El agua de muchos ríos se volverá roja si se cumplen los augurios del secretario general de la ONU: A medida que la economía global crece, así lo hará su sed... muchos conflictos se adivinan en el horizonte Al elenco de materias primas cada vez más codiciadas, el agua va camino de convertirse en el oro negro de este siglo incierto. Sin embargo, el semanario The Economist recordaba recientemente los hallazgos de un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón: los ríos han dado pie a más acuerdos que enfrentamientos. No sólo hay 263 corrientes transnacionales, sino que en el último medio siglo se han firmado 400 tratados sobre el uso de los ríos. El tratado sobre el Indo entre India y Paquistán ha superado dos guerras y 175 pueblos fronterizos de España y Portugal han hecho del Duero fuente de riqueza compartida. El tratado de Westfalia consagró en 1648 la soberanía de los Es- tados sobre sus dominios, un principio ratificado por la Carta de la ONU. Pero igual que se debate el derecho de injerencia, ¿qué hacer cuando un Estado se apropia de un caudal y deja morir de sed a extranjeros que viven río abajo? El drama de Darfur se explica en parte por el drenaje y la desecación de tierras que compartían ganaderos árabes y agricultores africanos. Se teme que los 160 millones de almas que hoy se sacian del Nilo serán el doble en unas décadas. Ya en 1965, Marcel Merel señalaba en La vida internacional que la situación geográfica es un factor de dependencia con respecto a los vecinos: Egipto ha tenido necesidad de establecer un acuerdo con el Sudán, en 1959, concerniente al reparto de las aguas del Nilo, sobre las cuales Etiopía y Kenia también reclaman sus derechos La pugna por el agua ha causado muertes en Somalia, Etiopía (que quiere sacarle más jugo al Nilo Azul para su agro) y Kenia. La falta de agua atiza movimientos separatistas en Mauritania, Malí y Etiopía. El Atlas que elabora Le Monde Diplomatique indica que 1.100 millones de personas carecen de agua potable y que 2.400 millones no cuentan con instalaciones sanitarias adecuadas, y que un puñado de países posee el 60 por ciento de las reservas. Asia, donde vive el 60 por ciento de la población mundial, tiene sólo el 30 por ciento del agua disponible. Si antes era rico el que poseía tierras, ahora es el dueño del agua el nuevo terrateniente El mayor desafío para el desarrollo de Oriente Próximo sigue siendo el agua. Jordania e Israel sufren un déficit de agua cercano a los 300 millones de metros cúbicos al año. En la franja de Gaza ese déficit supera los 80 millones, a causa de la superpoblación y del consumo de las colonias judías. El bíblico Jordán, arteria de vida en tierras áridas, es codiciado por árabes e israelíes. El Éufrates el río en griego) configura con el Tigris la Mesopotamia clásica: país entre ríos. Con multitud de presas en el tramo turco, la escasez crónica de auga en la región atiza la ansiedad de Bagdad ante la política hidráulica de Ankara. El conflicto de intereses entre China y sus vecinos está servido a cuenta de dos ríos que nacen en la región de Xianjiang: Pekin ha desviado parte del curso del Irtysh, afluente del Obi ruso, y está sacando más agua del Ili, que desagua en el lago Balkhash, en Kazajstán. Algunos expertos temen que el lago kazajo corra la misma suerte que el Aral. El que tiene más poder impone sus condiciones. El agua se puede convertir en material volá- til, explosivo. La presión sobre los recursos se hará más grande a medida que se reduzcan o agoten. O cambiamos los parámetros de consumo o nos encontraremos con graves problemas dice el ingeniero químico Miquel Carrillo, miembro de Ingenieros sin Fronteras. Recuerda cómo en España hemos sido pioneros en el uso y regulación de un bien escaso, como es el Tribunal de las Aguas de Valencia, el más antiguo del mundo. Destaca sin embargo Carrillo que España ha vivido un cambio de paradigma. De ser pobres a muy desarrollados, ha crecido mucho el consumo y se ha dejado de lado la cultura de la escasez. En un país montañoso como España, los ríos han sido corredores naturales y fuente de cohesión. Pero el litoral ha seguido creciendo por encima de sus recursos. Eso ha fomentado desequilibrios territoriales, agravados por una reducción de las precipitaciones. No hay que traficar con los caudales. Eso es absurdo. Se maneja muy mal la cuestión de la solidaridad. Todos tenemos derecho al agua. No cabe decir el Ebro es mío El debate se ha salido de madre y se ha hiperpolitizado con tintes nacionalistas. Hay que seguir con una gestión unitaria de las cuencas Este río es mío Frente a quienes ironizan sobre el supuesto de que algunas iniciativas del Gobierno socialista rompen España, el historiador y profesor de Ciencias Políticas Antonio Elorza argumentaba recientemente en un artículo que la deriva confederal lleva a delirios como a cada comunidad, su río de tal forma que la soberanía de una comunidad sobre tales recursos contradice el interés general Elorza lamenta que la idea de solidaridad característica de la izquierda haya sido reemplazada por la defensa a ultranza de los propios intereses económicos Ahí enlaza con la desazón que destila Espada en su palíndromo Ebro Orbe donde constata con José Ramón Marcuello, uno de los que más y mejor han escrito sobre el Ebro, que Zaragoza se construyó en gran medida de espaldas a su río, al que ahora la Ex- Sin puentes, el río pierde su identidad fundamental, que es la voluntad de la simetría. Sin puentes, el río es una frontera tribal, un barranco, un estéril finisterre Un río es algo más que un gran caudal de agua. Yo creo en el alma singular de los grandes ríos. Nos hablan, y no siempre lo que nos dicen posee un significado benigno po del Agua parece haber redescubierto. Paradójicamente, los preparativos de la inauguración del evento se vieron ensombrecidos por un caudal multiplicado por las copiosísimas lluvias de mayo, que han dejado en entredicho la política paliativa de la Generalitat catalana para llevar agua de beber a la sedienta Barcelona y la no- política del Gobierno central, temeroso de agitar la cuestión del agua: nitroglicerina política. Como si los dioses del río se hubieran encabritado por la estupidez de los humanos. Antes de llegar a la melancólica conclusión de que en la piel de toro se ha roto la trama de los afectos Espada confirma que España es, ciertamente, una empresa difícil, fracasada, utópica sobre todo cuando algunas de sus comunidades autónomas deben ponerse de acuerdo para impulsar algún proyecto en común, dictado por la geografía o la historia Acaso la metáfora más límpida de la existencia, desde el famoso río de Heráclito al de Jorge Manrique, los ríos pueblan el imaginario popular, desde el majestuoso San Lorenzo que liga los Grandes Lagos con el océano Atlántico al tenebroso Congo por el que Joseph Conrad se adentró en El corazón de las tinieblas un río que, entre otros recorrió Javier Reverte, empedernido amante de los cauces. En El río de la desolación. Un viaje por el Amazonas donde estuvo a punto de perder primero la vida, después la razón, dice Reverte: Un río es algo más que un gran caudal de agua. Yo creo en el alma singular de los grandes ríos. En cierto modo, nos hablan, y no siempre lo que nos dicen posee un significado benigno. Lo he sentido en todo momento cuando los he navegado. Los ríos han estado en un par de ocasiones a punto de matarme y luego, con cierto desdén, me han perdonado la vida. Pero también me han enseñado mucho sobre los hombres y sobre mí mismo Parece evidente que, como recalca el Economist un planeta sediento es difícil que sea estable o pacífico Los más pesimistas piensan que, respecto al cambio climático, hemos traspasado ya el punto de no retorno, y que las heridas infligidas a la Tierra son irreversibles. Los grandes ríos parecen ajenos al tinglado de la necesidad y la codicia. Pero acaso prevalezca el sentido común y los ríos vuelvan- -aunque nos arrastren a la laguna Estigia- -a ser fuente de conocimiento, comercio y entendimiento, y no se haga realidad el vaticinio del antropólogo Claude LéviStraus en sus Tristes trópicos El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin él