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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Angélica, de 18 años, cruza en barca con Milton el río Inkomati, que actúa como peligroso criadero de mosquitos que causan la enfermedad Mozambique Madre Malaria El Centro de Investigaciones en Salud de Manhiça ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación por la lucha contra la malaria que lleva a cabo en Mozambique, uno de los países más pobres del mundo: sólo hay 750 médicos para 20 millones de habitantes TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL A MANHIÇA (MOZAMBIQUE) i estamos en Mozambique y nos pica el mosquito Anofeles hembra- -el macho se alimenta de vegetales- tenemos un porcentaje altísimo de posibilidades de haber abierto las puertas de nuestro cuerpo al Plasmodium falciparum. Este parásito, con frecuencia mortal, llegará rápidamente a nuestro hígado y se multiplicará. De allí pasará a atacar los glóbulos rojos, que portan el oxígeno en la sangre. En pocos días la malaria se manifestará con sus síntomas habituales. Malestar general. Dolor de articulaciones, de músculos, de cabeza. Dolores abdominales. Ascenso de la temperatura. Escalofríos. S Diarrea. Vómitos... Entre uno y dos millones de africanos, la inmensa mayoría niños menores de cinco años, mueren así cada año. Eusebio Macete no sólo ha sufrido esta enfermedad en alguna ocasión, como probablemente la mayoría de los mozambiqueños, sino que ha pasado doce de sus 41 años investigándola. Escuchando a este doctor- -leyó su tesis en la Universidad de Barcelona el pasado enero- -vestido con pantalo- Una red mosquitera cuesta ocho dólares: mucho dinero para los mozambiqueños. Algo tan sencillo como la distribución gratuita de las mismas sería de una gran ayuda nes y cazadora vaquera uno no tiene la impresión de estar ante uno de los puntales del Centro de Investigaciones en Salud de Manhiça (CISM) Se trata de una de las cuatro instituciones del continente africano galardonadas el 28 de mayo con el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su lucha contra la malaria, la enfermedad parasitaria más importante en humanos y de la que Macete habla con la familiaridad de una hermana. ¿Y ahora qué? Le preguntaron al español Pedro Alonso, director científico y precursor del centro, nacido en 1996 después de que este epidemiólogo madrileño y su esposa escogieran la población del distrito de Manhiça como zona donde la malaria es endémica pero a su vez está bien comunicada con Maputo, la capital, que se encuentra a poco más de una hora en coche. La alegría no puede durarnos más de tres minutos. Tendremos menos vacaciones para seguir investigando Y así es, nada ha cambiado en esta zona de Mozambique, uno de los diez países más pobres del mundo, que cuenta con una esperanza de vida de 49 años y donde sólo hay setecientos cincuenta médicos para veinte millones de habitantes. Hasta doscientas setenta personas, de las que doscientas sesenta son mozambiqueños, trabajan en el CISM estos días ya casi ajenos al galardón y más concentrados en cerrar el círculo vicioso que supone la relación pobreza- enfermedad. Detrás del parásito se encuentra la complejidad de una serie de factores sociales y laborales que repercuten en todo un pueblo. El hecho de vivir en una zona endémica (de malaria) supone que el rendimiento económico de la gente está comprometido. Y esto además ocurre en zonas pobres con población especialmente desfavorecida argumenta Macete. El doctor insiste en que algo tan sencillo como una red mosquitera debería ser gratuito, ya que los siete u ocho dólares que cuestan las ha (Pasa a la página siguiente)