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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE zantes, que vienen con carros y bolsas y en tupperware se llevan los alimentos ya cocinados a sus casas; a las 12 y a las 13 horas, los que se sientan a la mesa de estas religiosas que no sólo se ocupan de que no pasen hambre, sino de que recompongan esa dignidad herida que hace supurar la miseria. Por eso a Sor Ramona, la directora del centro, donde también se enseña, se forma, se asea y se acompaña, le preocupa tanto que todos los beneficiarios sientan que se les respeta y puedan saciar el hambre de seguridad sabiendo que comerán todos los días. La gente necesita tener cubiertos unos mínimos. Inmigrantes recién llegados, separados que lo han perdido todo, muchas viudas, enfermos con pensiones de 300 euros, parados- -por primera vez en doce años el paro aumentó en mayo, tras subir en 15.058 personas, y ya son 2.353.575 los desempleados en España- gente que lo ha perdido todo o están a punto porque la casa es lo último que se deja de pagar... Cuatro asistentes sociales se baten el cobre para sacarlos adelante. Por eso, aunque se avisa en carteles que si estas ebrio no 1.600.000 viudas malviven con pensiones mínimas. Un millón de ellas, sin apoyos familiares, está en riesgo de indigencia Los contenedores de basura de comercios y hostelería se han convertido a lo largo del país en codiciados tesoros de distinción. Se recoge el pelo en un moño italiano y lleva una pulserita de cuentas de plástico. Dice que trabajó toda su vida como sirvienta sin darse cuenta de que el tiempo se la echaba encima. Con los años me quedé sin trabajo y sin casa. Perdí el contacto con los sobrinos, y mire que lo siento... Porque ahora... ¿a quién le dirán cuando suceda que me he muerto? A su lado, un tal Rábago, que cuenta que es churrero y, más aún, pastelero discute sobre la nata de los pasteles de Embassy que han tenido de postre. Porque la excelsa pastelería madrileña regala cada mes al comedor del Refugio 500 kilos de dulces. Lo cuenta José Luis Gil- Blas de Ceballos, vocal de ejercicios de la Hermandad, que hoy está al frente del comedor. El hostelero, natural de Cabezón de la Sal, cobra una pensión de 350 euros por enfermedad. Desde luego, hacen un concurso entre los comensales a ver quién la tiene más pequeña- -esa paga mísera que les concede nuestro estado del bienestar- -y no sabrían a quién darle el primer premio. El comedor bulle en torno a un plato de paella, pizza, pasteles y un cacao caliente. A esta mesa de caridad se sienta también el hijo de un embajador, y varios obreros que acaban de llegar del tajo con un hambre voraz y que tras el menú de rigor se hacen los remolones por si pudieran repetir ración. Tengo hambre Pero hoy no queda nada. A esta legión de empobrecidos la desaceleración del ministro Solbes los pone en la picota. Son su primera diana y los alcanza de lleno. Y desde el banco de alimentos cada vez les mandan menos, ya sólo para tener la verdadera foto de la cara de la crisis: espere a noviembre, cuando los subsidios de los que se han quedado sin trabajo en la construcción se acaben. ¿Qué va a pasar entonces? Los beneficiarios de la Hermandad del Refugio, que fue fundada en 1615 por el jesuita Bernardino de Antequera, sólo esperan que no ocurra cómo antaño, cuando la Hermandad de la iglesia de San Antonio de los Alemanes era la Ronda del Pan y el Huevo y repartía entre los mendigos de la capital un pan y dos huevos cocidos que debían de pasar el control de calidad de la tabla con el agujero que aún se conserva: si el huevo era demasiado pequeño y se colaba, se desechaba. Por eso se decía que si pasa, no pasa, y si no pasa, pasa Hoy a estos convidados hambrientos les das un par de huevos, aunque no pasen, y se amotinan. Desde enero, en el comedor de las Hijas de la Caridad, llamado de San Vicente Paúl y que lleva funcionando en la calle del General Martínez Campos desde 1916, hay unos 70 usuarios más al día, lo que suma un total de unas 400 comidas diarias en tres turnos: a las 11 de la mañana, familias y pobres vergonJAVIER PEIRÓ El 19,9 de la población en España (INE, 2007) está por debajo del umbral de la pobreza. El 60,1 a duras penas llega a fin de mes pasta y arroz dice Gil- Blas, que hace mes y medio ha tenido que incrementar en un 25 %l a cantidad de bocadillos a repartir. Algunos de los que vienen a cenar cobran pensiones no contributivas y alrededor del 10 el paro, y vaya si han notado la subida de precios. El 70 es extranjero pero estamos viendo cómo crece el número de españoles. Aunque todavía es pronto pasas al comedor, estas Hijas de la Caridad, el rostro de los ángeles en la tierra, hacen la vista gorda y los acompañan hasta sus asientos y hasta les arriman la cuchara a la boca. Porque como se lee en el Evangelio, no es el hombre para la Ley Lo apostilla Sor Ramona, que no sabe qué hará a la vuelta del verano cuando los que ahora cobran el subsidio de desempleo ya no lo tengan, cuando venga el frío y los expulsados del tajo engorde la bolsa de parados. Nuestra sociedad- -afirma- -está asentada en unas bases injustas. Decimos que vivimos en una sociedad del bienestar, pero esa sociedad existe a costa de que otros no tengan nada. Pero eso no lo queremos oír y por eso preferimos decir y escuchar cuidado que nos invaden Los que aquí vienen no son pobres, son empobrecidos a costa de los que andan sobrados Míseros como Mercedes, viuda, que viene desde la otra punta de Madrid, para poderse llevar la ración del mediodía. Cobra una pensión de 400 euros. ¿Tiene hijos que la ayuden? Señora, tengo una hija viuda que además tiene hijos que alimentar. He trabajado más que pelos tengo en la cabeza. (Pasa a la página siguiente)