Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
15 6 08 EN PORTADA La crisis POR VIRGINIA RÓDENAS Viaje a la desesperación oñi llora porque tiene miedo. Toñi, de 32 años y madre de tres hijos- -la mayor le hace los 7 en julio y los mellizos ya han cumplido 17 meses- solloza porque le da vergüenza pedir, pedirle a los hermanos, a los cuñados, que tampoco andan sobrados; pedirle a nadie. Sólo pudo aguantar un rato entre los empobrecidos que hacen cola ante la ventanilla de Cáritas en Elche, cuando acuciada por las deudas y con una carta de recomendación en la mano que la eximía de la fila vergonzante, echó a correr hacia su casa. ¡Pero si es que a todos los que estaban allí les hacía más falta que a mí! No tuvo más remedio que volver, y entonces salió con el exhausto carro de la compra lleno. Toñi está de bajón, sí, pero además tiene miedo. Desde los 14 años trabajando y sólo dos años cotizados a la Seguridad Social. Primero, en el sector del calzado y, después de la ruina que trajo el huracán chino de zapatos a precios de risa, como comercial en la empresa de electricidad del marido, creada tras el cierre de una anterior ligada a la industria zapatera. Luego, el derrumbe de la construcción, la ubre que nutría el negocio. Pensaron en irse de España, pero no había nada mejor. No han dejado salida ni para albañiles, ni zapateros, fontaneros, electricistas... Elche se ha quedado sin construcción, sin industria, sin nada... Meses sin llevar un sueldo a casa, deudas que obligan a malvender el piso adquirido de segunda mano, traslado a la casa de la T abuela... La enfermedad; pero de ella, un cáncer de vejiga, Toñi ni habla porque ya está sólo de revisiones. Así que únicamente solloza cuando habla del recibo de la luz, del agua, del gas, de la casa, que suben y no perdonan de la madre de 57 años que jamás faltó un día al trabajo y que ahora ha visto echar el cerrojazo a su fábrica donde la han dejado en la calle a la espera de un juicio que ya veremos cuándo se celebra y entre tanto la caja nacional de la Seguridad Social que no le coge los En el mundo hay 850 millones de personas que pasan hambre de los que 40 viven en Europa y más de 1,5 millones en España partes de baja. Antes- -me dice- -los padres tenían terrenos y han podido venderlos para pagar sus deudas, pero yo que soy una mujer joven no podré dejar a mis hijos ni siquiera un piso con una hipoteca. Cobramos lo mismo que hace diez años y los precios de todo se multiplican. Aquí se sigue pagando 3 euros la hora de trabajo ¡como en los tiempos de Maricastaña! Mi marido, que también tiene 32 años, ha tardado tres meses y medio en encontrar un trabajo, y ahora le tienen a prueba. ¿Para qué- -se pregunta Toñi- -le piden a un electricista que sepa hablar inglés? Kafka en el siglo XXI. Por eso Toñi llora, porque no puede entender cómo ha llegado hasta ahí, cómo la caída ha podido ser tan grande. Y cómo están tan solos. Por eso se le quiebra la voz, porque no quiere ni pensar qué será de ellos si el marido no conserva el empleo, ahora que han agotado hasta el último euro de lo poco que guardaban, si a su madre no se le arregla la situación, si tiene que seguir pasando la vergüenza de pedir, de que le sigan preguntando si no tiene familia que la ayude, amigos que la ayuden... Toñi pide perdón continuamente por sus lágrimas y ha entornado la puerta del salón para que los niños que juegan al otro lado no la oigan llorar. Recordaba hace unos meses el sociólogo Víctor Pérez- Díaz, cuando desde el Gobierno se trataba de desacreditar a los que anunciaban el desastre de la crisis que venía, que en España, sin la familia, donde son enormes la intensidad de los afectos y la importancia de los intereses que traban su estructura, hubiera sido imposible la propia consolidación democrática con esas tasas de paro de los años 80 y buena parte de los 90, en torno a un 20 Entonces- -añadía- -quien resolvió estos problemas fue el pue- Por primera vez en 12 años el paro subió en mayo, con 15.058 personas más. Ya son 2.353.575 los parados oficiales en nuestro país blo llano, porque había una estructura familiar que aguantó; un patrón que se repite en épocas de crisis De ahí que cuando la red familiar no existe, la esperanza suele estrellarse y hacerse añicos. La de Antolina, que desayuna en el comedor social del Ave María, en la madrileña calle del Doctor Cortezo, y cena caliente entre los noventa pobres- -amén de los cerca de 200 que día tras día lo hacen de bocadillos- -de la Hermandad del Refugio, se ha ido consumiendo año tras año. Cobra una pensión de 400 euros y paga 400 al mes en una pensión próxima a la Plaza Mayor. ¿Cómo es posible? Un milagro. La subida del 7 de los alimentos en abril ha sido la puntilla. Recompuesta y coqueta, no me dice la edad, pero andará por los setenta. Esta noche se adorna con un pañuelo rosa alrededor del cuello que le da un toque Los empeños en el Monte de Piedad de Madrid han crecido un 8,4 Y. CARDO En abril, los lácteos subieron un 16,6 la fruta el 10,1 y la verdura el 1,9 mientras en la eurozona bajó un 2