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8 6 08 VIAJES El recorrido atraviesa veinte grutas divididas en tres grandes grupos pero que no siguen un orden cronológico. En las dos primeras destacan sus pagodas talladas y en la tercera, la mayor del conjunto, con veinticinco metros de alto por cincuenta de ancho, se erige majestuoso un espectacular Buda que fue esculpido antes de que el emperador Xiao Wen trasladara la capital desde Datong a Luoyangs La cueva de los Budas imperiales Esculpidas en roca natural hace 1.500 años, estas grutas albergan 51.000 estatuas, algunas de ellas de hasta 17 metros de altura, que representan a Buda y a los emperadores de la dinastía Wei del Norte TEXTO Y FOTOS: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL A YUNGANG (CHINA) Yungang atong, en la provincia minera de Shanxi, es uno de esos infernales lugares del interior de China donde la contaminación ha hecho prácticamente imposible vivir. Envuelta en una permanente neblina gris, esta aletargada ciudad de 2,5 millones de habitantes depende de los pozos de carbón enclavados en los alrededores, cuyos hornos y humeantes chimeneas suponen la base de la economía local pero también la razón de sus numerosos problemas medioambientales. Es la insalvable paradoja del crecimiento chino y el peaje que hay que pagar para visitar las espectaculares cuevas de Yungang, situadas a 16 kilómetros de Datong y formadas por 51.000 estatuas budistas esculpidas en plena roca. El conjunto arqueológico, que sobrevivió a la Revolución Cultural (1966- 76) y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001, es uno de los D monumentos naturales más sobrecogedores de China y se sitúa al mismo nivel que otras grutas similares, como las de Dunhuang, en la provincia de Gansu; las de Longmen, en Henan; y las de Dazu, cerca de Chongqing. Iniciadas bajo la dinastía Wei del Norte (386- 534) el conjunto monumental se extiende a lo largo de un kilómetro, a lo largo del cual se han descubierto 254 cuevas y 45 galerías de gran tamaño en cuyo interior se han labrado esculturas de 17 metros de altura. Procedente de la India, el budismo entró en China a través de la Ruta de la Seda durante la dinastía Han (siglo II) trayendo consigo la tradición de esculpir la roca con unas técnicas denominadas Gandhara que, a su vez, estaban influidas por las esculturas griegas que Alejandro Magno difundió por Asia Central durante el siglo IV antes de Cristo. Desde Xinjiang hasta Ningxia pasando por Gansu, se suceden varias grutas que desembocan en las de Yungang, que se empezaron a excavar en el año 453 y estuvieron prácticamente terminadas en el 523. En estos 70 años de obras, casi 40.000 artesanos abrieron el medio centenar de las galerías mayores en la pared del monte Wuzhou, cuyo interior alberga los budas emperadores de 13 metros de altura que representan a los monarcas de la dinastía Wei del Norte que instauraron el budismo como religión del Estado. Posteriormente, los trabajos continuaron durante la dinastía Liao (907- 1125) y se prolongaron hasta la Qing (1644- 1911) pero el grueso del yacimiento data de hace unos 1.500 años. De este a oeste, el recorrido atraviesa veinte grutas divididas en tres grandes grupos pero que no siguen un orden cronológico. En las dos primeras destacan sus pagodas talladas y en la tercera, la mayor del conjunto, con 25 metros de alto por 50 de ancho, se erige majestuoso un espectacular El conjunto arqueológico, que sobrevivió a la Revolución Cultural (1966- 76) Patrimonio de la Humanidad, es uno de los monumentos naturales más sobrecogedores de China