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16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE ABC y en presencia de las autoridades de la época, se colocó la primera piedra. Y pasó a inaugurarse el 12 de octubre de 1912, el señaladísimo día de la Hispanidad. Este singular edificio fue la primera construcción llevada a cabo en Madrid en la que se empleó hormigón armado, la técnica más avanzada de la época. Debe resaltarse asimismo que el Palace es, además, uno de los pocos edificios españoles construidos en el llamado Estilo Segundo Imperio una rareza arquitectónica de la Francia de las postrimerías del siglo XIX y principios del XX. Y como notable curiosidad, añadir que que fue el primer hotel en Europa dotado de cuarto de baño y teléfono en cada una de sus quinientas habitaciones. El artífice de la obra fue el insigne arquitecto Ferrés y Puig, quien dotó al edificio de las innovaciones técnicas más avanzadas, al estilo de los grandes edificios parisinos de la Belle Epoque. Desde sus comienzos el hotel fue muy frecuentado por artistas, intelectuales políticos y escritores, quizá contagiado por los literarios ecos que rodean el céntrico enclave en el que se alza, limítro- fe con el castizo Barrio de las Letras lugar de residencia de grandes escritores durante los Siglos XVI y XVII. Durante los primeros años de vida del establecimiento, ya encontramos en los registros de sus archivos nombres de artistas tan destacados como el pintor Ignacio de Zuloaga, que hizo del Palace su domicilio habitual en Madrid, o el del escritor Vicente Blasco Ibáñez, autor de por entonces de gran éxito, consagrado novelista internacional tras la publicación de su novela Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis que, más tarde, se llevaría al cine en sendas superproducciones de Hollywood, protagonizadas por Rodolfo Valentino, en su primera versión, y por Glenn Ford en la segunda. Por el hotel pasaron también el pintor Pablo Picasso, el actor Buster Keaton, la estrella Rita Hayworth y un largo etcétera, en el que no debemos olvidar a la misteriosa Mata- Hari, que vivió en una de sus habitaciones bajo una identidad secreta, como no podía ser de otra manera en tan afamada espía, y de cuyo aventurero espíritu se dice que aún puede que vague por ciertas estancias del hotel. Siguen pasando los años, cambian los hábitos y las modas en la sociedad y el Palace continúa viendo desfilar personajes que eran leyenda en vida o que pronto harían historia: la actriz y bailarina Sarah Bernhard, apoyada para la eternidad en las columnas que forman el famoso HallRotonda; Valle Inclán, que que participó en la exposición organizada en 1922 a beneficio de los niños rusos hambrientos; o Lorca, Buñuel y Dalí, solicitando un préstamo para poder comprar un billete de tren a París y exclamando al final de la misiva ¡tan inteligentes pero tan pobres! Años más tarde y cuando ya eran ricos y famosos, Dalí volvería a pasear- -ya en soledad, la vieja amistad rota por la tragedia de la guerra civil- -por los salones del Palace obedeciendo los caprichos de su mujer, la o- diosa Gala, y con un ocelote vivo que, atado a una cadena de oro, deambulaba arriba y abajo por el hotel. Y aquí vivió y escribió Julio Camba, el solitario del Palace donde se recluyó en la habitación 383. Más adelante, poblarían sus estancias las actrices Dolores del Río, la bellísima Maria Félix y la temperamental Ava Gardner durante sus movidas y frenéticas estancias madrileñas. Y a la juerga se sumarían el director de cine Orson Welles, el novelista Ernest Hemingway y sus famosos dry martinis con cuyo líquido alimento narraba y no paraba sus Exposición organizada en 1922 en el Palace a beneficio de los niños rusos hambrientos. En el centro de la imagen, don Ramón María del Valle Inclán historias de sangre y toros. Idóneo lugar para hablar de la Fiesta, pues varios insignes toreros salieron por la puerta del Palace con sus trajes de luces camino de la Plaza de las Ventas: como Luis Miguel Dominguín, Belmonte, El Gallo, Manolete, Arruza y tantos otros enfilaron ese paseíllo. Por estas fechas, en 1951, una jovencísima poeta jerezana que vivía y estudiaba en Madrid, Pilar Paz Pasamar, publicaba en la mítica colección del editor Afrodisio Aguado el libro Mara con prólogo de Carmen Conde, que decía de ella: ¿De dónde viene esta muchacha? Ha llegado a mí como si saliera de un grupo de amigas que aún cantan al amor en mi memoria. Ha preguntado por las cosas que para los poetas son ley, y ha escuchado reverente lo que se le contestaba desde la ley. Ha dicho sus poemas como si los respirara, y ha puesto su vida en afirmarse esclava de la gracia El impacto de este poemario de la que era casi una niña que hablaba con Dios, y de Dios, tan directa y duramente en sus poemas, conmocionó vivamente a maestros como Vicente Aleixandre, Gerardo Diego o Dámaso Alonso, atentos a lo que luego se llamaría Generación poética del 50 y que se inaugura con este libro. Algunos de los citados y famosos inquilinos del Palace, como Ava Gadner o el torero Luis Miguel Dominguín, asistieron a los recitales de esta muchacha de 18 años en el cercano Ateneo de Madrid. Así, la poeta Pilar inicia una carrera literaria que la convierte en referente de mayores y compañeros de generación. De todos los atentos ojos posados en la prodigiosa nueva poeta, el más certero fue Juan Ramón Jiménez, que llega a confesar sobre ella y su libro en la famosa entrevista de Ricardo Gullón: Hay una muchacha, Pilar Paz Pasamar, que ha escrito un poema excelente, magnífico, sobre Dios. Entre los jóvenes poetas encuentro de vez en cuando cosas excelentes. Ese poema es una joya. Esa niña es genial. En 1958, por esas razones de amor que según Machado- -en su paráfrasis de Pascal- tiene el corazón que la razón no entiende y cansada del mundillo literario, de sus intrigas y cenáculos, a pesar de ser la reina literaria de Madrid, se retiró de la capital a Cádiz, para proseguir su labor poética, alejada del mundanal ruido. Después de cinco años de silencio poético, y de cincuenta sin presentar libro en Madrid, concurre con sus bodas de oro con la poesía en el ámbito del literario y centenario Palace, que recupera así su vinculación con la cultura con mayúsculas, como debe una reina de las letras al volver para presentarnos esta joya literaria publicada en la editorial Calambur, y presentada por su editor, Emilio Torné, junto a José Antonio Zarzalejos, José Miguel Santiago Castelo, Antonio Hernández, Aurora Guirado y Alicia Romay con el título de Los Niños Interiores Esos niños que habitan en el corazón de todos nosotros, y más en el de los poetas de entonces y de ahora, como Pilar Paz Pasamar, versos, poetas y niños interiores que deambulan por casi un siglo de historia por los salones y habitaciones de este Hotel tan connotado. Vuelve la poesía al Palace. Pilar Paz Pasamar Frenética Ava Gardner Por estos salones paseaba Dalí, obediente a los caprichos de la o- diosa Gala y con un ocelote vivo que, atado a una cadena de oro, exhibía ante la atónita clientela Dominguín, Belmonte, Manolete y muchos otros ilustres toreros salieron por la puerta del Palace con sus trajes de luces camino de la Plaza de las Ventas