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8 6 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Tablas de Daimiel El oasis manchego en la UVI (Viene de la página anterior) el Plan Especial del Alto Guadiana plantea soluciones a veinte años vista Cuesta trabajo imaginar cómo debió ser este territorio hace unos pocos siglos. Si a Cabañeros se lo ha comparado con el Serengeti- -salvando las distancias- La Mancha Húmeda debía ser como un delta del Okavango en miniatura: un paraíso para las aves acuáticas, el sanctasanctórum para los naturalistas y ornitólogos. Y también para los mosquitos y el paludismo bromea Santos Cirujano, botánico del CSIC integrado en el Grupo de Investigación del Agua. Cuando en 1973 entró en la lista de espacios protegidos el humedal ya estaba bastante tocado pero no dejaba de ser un paisaje singular que merecía atención Cirujano lleva desde 1974 realizando estudios en la zona. En su primera visita tuvo el privilegio de dar un paseo en barca por las Tablas de Daimiel. Entonces se podía; ahora es imposible. Los hijos de aquel barquero trabajan hoy en el parque Estamos ante el último reducto de un ecosistema, las tablas fluviales, formado por los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios debido a la escasez de pendiente en el terreno. Estos aguazales eran característicos de la llanura central de la península Ibérica. Unas cubetas que tardan millones de años en colmatarse de manera natural han sido destruidas por el hombre en apenas cuarenta años añade Cirujano. En la década de 1950 aun había 20.000 hectáreas encharcadas en La Mancha. Ahora apenas quedan 2.000 hectáreas. La mezcla de aguas salobres, sulfatadas, procedentes de los desbordamientos del río Cigüela, con aguas dulces, carbonatadas, aportadas por el Guadiana, es el origen de la gran diversidad biológica de las Tablas de Daimiel, cuya pirámide arranca en la vegetación sumergida, fuente nutricia para muchos inquilinos del humedal, y continúa en la masiega, el carrizo y el taray. La presencia de algunas especies de peces y mamíferos pasa inadvertida ante el festival de aves pasajeras y residentes, siempre que los tablazos estén inundados, algo que no ha sucedido muy a menudo en los últimos años. En esta época del año deberían rebosar, llegando a las mil hectáreas anegadas. En cambio alcanzan sólo las 18 hectáreas en la zona de uso público. El enfermo vive del agua derivada del Tajo, que no anda muy sobrado, y del bombeo de recursos desde el subsuelo. El aporte del Guadiana ha desaparecido por completo, y el Cigüela, este año, no ha llegado a entrar se lamenta Carlos Ruiz, director del parque nacional. El Guadiana ya no nace en las lagunas de Ruidera- -como estudiamos en la escuela- desaparece como por arte de magia y resurge en los ojos Ahora, según versiones optimistas, ve la luz en las propias Tablas, pero en periodos de sequía el agua surge donde el exhausto acuífero rebosa, si es que rebosa... Oficialmente el río toma consistencia en la presa del Vicario, aguas abajo de Ciudad Real. Dejó de manar por los ojos en 1986, y ya entonces se planteó la posibilidad de descatalogar el parque. Los ojos ciegos del Guadiana A la izquierda, un ánade real camina sobre el barro. Arriba, aspecto de una de las zonas de uso público de las Tablas de Daimiel. Las fotografías fueron tomadas el pasado jueves La clave está en el famoso acuífero 23, el mar subterráneo de La Mancha. Se extiende bajo una superficie superior a los 5.000 kilómetros cuadrados sobre la que se asientan cuarenta municipios de las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Albacete. Su recarga procede de la infiltración de agua de lluvia, de las pérdidas de los ríos y de los aportes de acuíferos vecinos. El gran aljibe natural regulaba sabiamente este tesoro, descargando a través de sus aliviaderos naturales (manantiales, fuentes, ojillos... y ojos, como los del Guadiana) alimentando el extraordinario oasis de las Tablas y de las lagunas de los alrededores. El equilibrio se rompió a causa de un plan desarrollista en los últimos años del franquismo y recibió la puntilla en plena democracia, con unas administraciones (autonómica y central) que no han sabido frenar el deterioro. Antes, la agricultura de la zona se basaba en cereales de secano,